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25N

El impacto del estigma de las mujeres trans: "Prácticamente no había consentimiento en las relaciones sexuales"

El relato de Melody expone la vulnerabilidad que pueden sentir ante la agresión sexual

María G. San Narciso

María G. San Narciso

Madrid
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Siete años duró la relación de Melody (34 años) con su ex. Siete años en las que, como mujer trans, tuvo relaciones sexuales con él "sin haber prácticamente consentimiento".

En aquel momento, Melody todavía no había pasado por la operación de reasignación de sexo. Continuaba teniendo pene: "Yo tenía conversaciones de que no estaba a gusto con esa parte de mi cuerpo, en el sentido de que no quería utilizarla. No deseaba involucrarla en las relaciones con él".

Pero lo que ella sintiera, o lo que su cuerpo hablara, parecía que daba igual. "No entiendo cómo era capaz de tener relaciones íntimas conmigo porque yo estaba paralizada. No de forma completa, pero sí que mi lenguaje corporal, mi lenguaje no verbal, decía que no", asegura.

"Empezábamos con besos o cosas así. Ahí yo estaba un poco más involucrada. Pero después me quedaba paralizada y él hacía con mi cuerpo lo que quería. Me sentía violada y me sentía ultrajada cada vez que tenía relaciones íntimas con ese chico", continúa.

Estigma

Nunca había un sí para expresar consentimiento. Ni un no. Era su cuerpo el que hablaba. "Me veía sometida a hacerlo por el estigma sobre la mujer trans que existe de aceptar situaciones porque creemos, o pensamos erróneamente, que no vamos a tener otra oportunidad de tener una relación sexual sana".

"Aceptamos ese tipo de violencias o sometimiento -prosigue- sin ningún tipo de consentimiento porque tenemos que agradecer a esa persona que nos acepte o que sea tolerante con nuestra circunstancias"".

La prevalencia de victimización por violencia de género es alta entre las personas trans. En una encuesta de 2016 realizada en Estados Unidos con 27.715 personas trans encuestadas, el 54% informó alguna forma de esta violencia de por vida: el 35% informó violencia física en la pareja íntima, el 24% física grave y el 16% aseguró haber sido agredido sexualmente por una pareja durante su vida. Además, según el estudio Violencia de pareja entre jóvenes transgénero: asociaciones con factores intrapersonales y estructurales, la victimización en adolescentes trans es de un 45% de por vida.

De todo esto hablan las investigadoras españolas Virgina Dasí Fernández y Marta Talavera Ortega, de la Universidad de Valencia, en un artículo -con forma de capítulo- llamado Definición de violencia de género en colectivos LGTBI. En una presentación, Talavera explicaba que una de las evidencias típicas que se pueden encontrar sobre esto es que "se utilice la transfobia como una forma de afirmación de poder y de control dentro de la pareja".

"Esto genera además un estigma importante en estas personas, que se ven abocadas a tener relaciones tóxicas de las que no pueden salir, simplemente porque la pareja muchas veces pretende utilizar esta relación frente a otras posibles personas", indicaba.

Aceptar migajas

Melody explica que todavía hay mujeres trans que pueden sentir rechazo hacia su cuerpo y aceptan las migajas que les ofrecen hombres, o los posibles acercamientos, "por mucho contexto de violencia que haya de por medio o de falta de consentimiento". "Lo pasamos por alto para obtener esa forma de aceptación; para tener una pareja que nos haga sentirnos un poco a gusto, aunque no deje de ser pan para hoy y hambre para mañana", afirma por teléfono. Después, "vienen las consecuencias para la salud mental". Esta misma semana se ha dado a conocer un trabajo del ISCIII que recalca que la mitad de las personas trans o no binarias tienen pensamientos suicidas y de autolesión tras sufrir violencia y transfobia. El informe también señalaba que tienen 16 veces más depresión que la población en general.

Con pareja actual entendió que no era así. Él sí comprende la situación y cómo se sentía con su cuerpo. "Es bastante cuidadoso, cariñoso y empático conmigo a la hora de intimar", resalta.

Ahora estudia un Grado Superior de Promoción de Igualdad de Género. Cuenta todo esto temblando, pero consciente de que visibilizar este tipo de relatos puede ayudar a que las que pasan por lo mismo se sientan "un poco más acompañadas": "Falta visibilización, educación y sensibilización. También es importante poder ocupar espacios influyentes en el conjunto social, para poder testificar y relatar en primera persona las múltiples violencias y discriminaciones que vivimos y crear un poco de conciencia social; para que tanto hombres, mujeres como no binaries conozcan nuestra realidad".