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Patrimonio en Catalunya

Alerta por los cazadores de herencias de personas que murieron sin dejar testamento

Las personas que avisan a la Administración de un legado sin beneficiarios tienen derecho a percibir el 10% de este patrimonio

La Generalitat busca a los herederos de 600 catalanes que murieron con patrimonio y sin testamento

Consulta si tienes un familiar fallecido en Catalunya con patrimonio y sin testamento

Día de Todos los Santos en el cementerio de Montgat

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Josep Lluís Micó

Manresa
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En una herencia sin testamento ni parientes próximos o lejanos del difunto -hasta el cuarto grado de consanguinidad-, la beneficiaria es la Administración. Así consta en el Código Civil español, donde se especifica que una tercera parte del legado irá a parar a instituciones sociales del municipio del finado; otro tercio, a entidades del mismo tipo, pero de alcance «provincial»; mientras que el resto servirá para amortizar la deuda pública.

En Catalunya, como en el País Vasco, Galicia o Aragón, este heredero sobrevenido no es el Estado, sino los organismos propios. Cómo es lógico, antes de llegar a este desenlace, se inicia una investigación para confirmar que la persona que ha traspasado no dejó ninguna última voluntad al respeto. A pesar de que los casos no abundan, los juzgados de las comarcas centrales tienen unos cuántos abiertos.

Después de veinte años sin ninguna gestión sobre cuentas corrientes, libretas de ahorro, fondo de inversión..., la Administración absorbe el patrimonio. Hay incentivos para favorecer el descubrimiento de herencias sin testamento que, eventualmente, vayan a parar a las instituciones. Así, los particulares que encuentren una y avisen los organismos públicos tienen derecho a un 10%.

A pesar de que no es un perfil común, en Catalunya hay algunos de estos cazadores de recompensas, los cuales, además, mantienen una fuerte rivalidad entre sí. Fuentes judiciales los comparan y a menudo los identifican con los llamados «subhasters», expertos a aprovecharse de las licitaciones de bienes embargados o confiscados por delitos u otras infracciones: casas, coches, joyas y un largo etcétera.

Los cazadores de herencias sin testamento han empezado a fijarse de manera preferente en la Catalunya central. La razón es bien sencilla: las áreas de interior tienen muchos más pensionistas que el resto del territorio. De hecho, en varios puntos, la proporción de jubilados representa más del 27% de la población ---el Berguedà es un ejemplo- o se acerca a estas cifras -como en el Lluçanès, con un 26%-. El modus operandi es simple. Para empezar, hay que estar alerta de las defunciones de la semana y, a través de múltiples contactos, averiguar si los vecinos que han muerto tenían familiares vivos o si habían expresado qué destino querían que tuvieran su dinero o posesiones.

La mayoría de los colaboradores de estos cazadores no son conscientes de la utilidad real de la información que están proporcionando. Y aquellos que usan esta técnica para cobrar, constantemente atentos en las publicaciones oficiales sobre herencias sin herederos reconocidos, disponen de la ayuda de cómplices para que no aparezca siempre su nombre cuando dan el alerta a la Administración.

La ley excluye de las gratificaciones los profesionales que tengan conocimiento de la defunción de alguien sin herederos legítimos «por razón del cargo u ocupación pública», los responsables de residencias de la tercera edad en que haya vivido el viejo y «administrador o representante legal del mismo».

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