Bullying
La sombra alargada del acoso escolar

Un niñ, solo en el patio del colegio, mientras el resto de sus compañeros juegan. / Pilar Cortés
Casi 220.000 estudiantes sufren acoso escolar en España, según un estudio de la Unidad de Psicología Preventiva de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y la Fundación ColaCao que contó con la participación de 20.662 alumnos de 4º de Educación Primaria a 4º de Educación Secundaria Obligatoria de 325 centros de las 17 comunidades autónomas. Los resultados revelan que casi dos estudiantes por clase (calculando sobre una media de 28 por aula) reconocen sufrir acoso. Este dato significa que el 6,2 % de los estudiantes entre 4º de primaria y 4º de secundaria refiere haber sufrido acoso escolar en los últimos dos meses.
En contraposición, el 2,1% de los encuestados se reconocen como acosadores, lo que significa que hay un acosador por cada dos aulas. De acuerdo con estas cifras, casi 220.000 estudiantes son víctimas de acoso escolar y más de 74.000 son acosadores. También hay un 16,3% de alumnos que se identifican como testigos, es decir, cinco por aula.
"Que el acoso escolar existe es un hecho. Se va dejando la lacra tan oída de ‘es cosa de niños’ o ‘son bromas’. Es un tema complejo y delicado que los centros educativos se toman con profesionalidad y siguiendo la normativa vigente", opina Manuela del Palacio García, presidenta de la Sección de Psicología Educativa del Colexio Oficial de Psicoloxía de Galicia (COPG) con motivo del Día Internacional contra la Violencia y el Acoso Escolar, que se celebra el primer jueves de noviembre.
Los expertos consideran que el acoso escolar es una de las principales barreras psicológicas, emocionales, sociales y educativas en el desarrollo de la personalidad infantil y que erradicarlo es una responsabilidad conjunta. El maltrato entre iguales es un factor de riesgo para la aparición de conductas autolesivas, incluyendo los gestos con intencionalidad autolítica.
"El acoso escolar genera un trauma de graves consecuencias: sufrimiento emocional, alto nivel de ansiedad, baja autoestima, tristeza y angustia, aislamiento social…, todo lo cual se plasmará en su bajo rendimiento escolar", afirma la psicóloga educativa.
Según el citado estudio, casi la mitad de las víctimas de acoso escolar (46,4%) reconoce haber sufrido alguna situación de maltrato digital. En este sentido, Del Palacio señala que la irrupción de Internet confiere una nueva y mayor dimensión a este problema, ya que lo amplifica en el tiempo y en el espacio. Si antes el niño podía encontrar un lugar seguro fuera del entorno escolar, ahora el acoso invade todos sus ámbitos. "El ciberacoso es una forma de acoso que tiene una de las características más graves y dolorosas. El acoso sigue a pesar de no estar en el centro educativo, lo cual se hace insoportable para la víctima. Los acosadores invaden su zona de confort, entran en su ambiente sin dejarle descansar ni estar seguro, con lo cual se eleva su índice de malestar físico y psicológico", expone.
Detección
Del Palacio asegura que el acoso escolar se puede detectar "ofreciendo espacios de confianza y diálogo". "Que haya siempre una persona de confianza que puede ser el tutor, la orientadora o alguien del equipo directivo con el que el alumnado pueda expresar sus emociones y relatar lo que le está sucediendo", detalla.
En otras ocasiones, es la familia la que detecta que a su hijo le pasa algo por el cambio en sus rutinas diarias, y la presencia de indicadores tanto físicos como psíquicos tales como irritabilidad, dolores psicosomáticos, falta de apetito, miedo a dormir solo o problemas de sueño. En este sentido, Del Palacio aconseja a la familia acudir al centro educativo y comunicárselo al tutor del menor, quien a su vez se lo transmitirá al equipo directivo y a la orientadora del centro.
"Ante cualquier sospecha de acoso escolar es prescriptivo en todos los centros educativos que la directora constituya un equipo ACAE para comprobar si hay indicios de acoso e investigará los hechos hasta confirmar o descartar la necesidad de abrir el Protocolo Educativo para la Prevención, Detección y el Tratamiento de Acoso y de Ciberacoso Escolar", explica Del Palacio, que añade que para actuar sobre estos casos, la comunicación entre la familia y el centro educativo "debe ser fluida y directa".
La Sección Educativa del COPG tiene una guía, que puede descargarse en su página web, con información para las familias sobre las señales de alerta, los tipos de acoso escolar que hay y qué hacer, tanto en casa como en el centro educativo, en caso de que su hijo sea víctima de acoso escolar. Según Del Palacio, es fundamental escuchar al niño sin juzgarlo, apoyarlo emocionalmente, dejarle expresar todas sus emociones, sentimientos e inquietudes, y ayudarle a identificar las personas de más confianza en el centro educativo.
Diferencias según la etapa escolar
Según el estudio de la UCM, en educación primaria (4º, 5º y 6º) se reconocen como víctimas el 7,6% de los alumnos, sin diferencias significativas entre chicas (7,5%) y chicos (7,7%). En educación secundaria, disminuye hasta el 5,3%, con un porcentaje significativamente más elevado entre las chicas (5,8%) que entre los chicos (4,7%). En relación al género, en secundaria hay más chicas víctimas de acoso escolar que chicos (5,8 contra 4,8), mientras que en primaria no hay diferencias significativas. En cuanto a los acosadores, el porcentaje de chicos que se reconoce como acosador es bastante más elevado que el de las chicas (2,6% frente a un 1,4%).
Por etapas, son un 2,4% frente a un 1,4% en primaria y un 2,7% frente al 1,4% en secundaria. Estos resultados van en la dirección de lo encontrado en estudios anteriores y cabe relacionarlos con la educación tradicional sexista, que asocia el dominio y la violencia con la masculinidad.
La investigación también ha analizado los lugares donde se producen estas situaciones de acoso escolar, poniendo de relieve que más de la mitad de los casos de acoso escolar se llevan a cabo en el patio (57,8%), con diferencias entre primaria (69,6%) y secundaria (48.8%). El aula es el segundo escenario más frecuente (34,3%), sobre todo en secundaria.
Por otra parte, el pasado fin de semana, la Consellería de Educación anunció la creación del Premio "Tolerancia cero frente al acoso escolar", que distinguirá a los centros educativos que trabajan en la lucha contra este problema. La finalidad es promover la participación del alumnado en programas que estimulen su implicación en el respecto a los derechos humanos individuales y sociales a través de acciones concretas de lucha contra el acoso y el ciberacoso escolar, y de cuidado y acompañamiento de las víctimas.
Grupos de mayor riesgo
El estudio de la Universidad Complutense profundiza en la relación entre las características que las víctimas reconocen tener y el hecho de sufrir acoso escolar e identifica cuatro grupos de riesgo. Así, los estudiantes que dicen presentar dificultades para aprender sufren acoso. En concreto, una de cada tres víctimas de acoso reconoce tener dificultades de aprendizaje.
Asimismo, en Educación Secundaria, la orientación sexual y de género influyen significativamente: cerca del 10,7% de los estudiantes que pertenecen a la comunidad LGTBIQ se declaran víctimas de acoso.
El aspecto físico, y más en concreto el sobrepeso, es otro factor de riesgo. El 10,2% de los alumnos con obesidad se identifican como víctimas. En cuanto a la diversidad cultural, haber nacido fuera de España no aumenta el riesgo, pero que uno o los dos progenitores hayan nacido fuera sí. Entre quienes tienen dicha característica, el 7,3% reporta haber sufrido acoso entre iguales.
Ponerle freno al acoso escolar una tarea de todos. Así lo sostiene José Manuel Suárez Sandomingo, presidente de la Asociación Profesional de Pedagogos e Pedagogas de Galicia, que advierte de que los casos no sólo están aumentando, sino que son cada vez más graves, en gran parte, debido a las redes sociales, que lo extienden más allá del entorno escolar y lo amplifican.
-¿Cómo podrían evitarse los casos de acoso?
-La solución al problema del acoso escolar está en que todos entiendan, a través de los tutores, profesores, mecanismos como los coordinadores de bienestar y protección y los mediadores escolares que en la escuela no solo se aprenden conocimientos, sino también actitudes y responsabilidades. A día de hoy, hay suficientes medios en la escuela para que el acoso sea una situación de mínimos, pero todavía hay gran miedo a meterse en los casos de acoso, por lo que muchas veces se minimizan (aquello de "son cosas de niños") y, otras veces, se mira para otro lado por miedo a que caigan sobre los que tomen la decisión de actuar miradas críticas por parte de los padres o compañeros. El acoso es una labor de conjunto tanto en la prevención como en la intervención.
-¿Se dan más casos hoy o se visibiliza más el problema?
-Actualmente se calcula que uno de cada tres adolescentes podría estar sufriendo acoso escolar y que dos de cada diez alumnos podrían ser víctimas del ciberacoso. Creo que sí hay más acoso, no de forma directa, que siempre lo ha habido, sino que los acosadores utilizan las redes de forma anónima para acosar o chantajear a sus compañeros.
-¿Internet agrava entonces el problema?
-El contacto más directo e inmediato de los niños y jóvenes es la escuela, pero una vez que salen de ella, sus problemas siguen con ellos y estos tratarán por otros medios de mantener ese contacto acosador, bien de forma directa en la calle o a través de medios que les oculten, como internet. Además, una vez en la calle, el niño o el adolescente se puede ver espoleado por otros compañeros que, en lugar de intentar detener el problema, utilicen al acosador para hacer lo que ellos no se atreverían. Y también fuera de la escuela, el acosador puede adoptar roles que ve en los comportamientos de los adultos que tiene alrededor.
-¿Se actúa lo suficiente sobre el tercer actor implicado en el acoso escolar, el observador, para que denuncie?
-Cuando se habla de prevención no se está hablando de incidir sobre los menores problemáticos o manipuladores, sino sobre el conjunto, y para ello habrá que tomar en cuenta a todos, tanto como potenciales acosadores o víctimas como mediadores, haciéndoles ver cuál es el rol que se espera de ellos.
-¿Qué se debe hacer en caso de acoso?
Todos los centros tienen no solo manuales de intervención en temas de acoso, sino también directrices de actuación. Solo hay que comprometer a todos los que forman la comunidad educativa para que sean activos y que los utilicen sin reparos.
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Fuente: Faro de Vigo
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