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Entrevista

Andrea Almenta, psicóloga: "La muerte no puede ser un tabú, es la única certeza que tenemos"

La especialista de la Fundació Hospital explica por qué la pérdida de una persona querida puede derivar en un duelo complicado y aconseja hablar de la muerte de forna natural: "La defunción de un ser querido puede ser una oportunidad reflexionar sobre nuestra propia vida".

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Andrea Almenta, psicóloga especializada en duelo, en la Fundació Hospital de Mataró.

Andrea Almenta, psicóloga especializada en duelo, en la Fundació Hospital de Mataró. / David Campos

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Eduard Palomares

Barcelona
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En un contexto social en el que la muerte suele ser apartada del tema de conversación, la defunción de un ser querido puede convertirse en una situación demasiado difícil de gestionar. Es lo que los expertos definen como un duelo complicado. Ante ello, entidades como la Fundació Hospital, en colaboración con el programa para la Atención Integral a Personas con Enfermedades Avanzadas de la Fundació La Caixa, llevan a cabo un acompañamiento durante el proceso, con atención personalizada y grupos de duelo terapéutico de la mano de profesionales como Andrea Almenta. Al mismo tiempo, remarcan que, como sociedad, la muerte debe dejar de ser un tabú.

-Cada vez menos personas visitan los cementerios el día de Todos los Santos. 

-Es cierto, parece un ritual pasado de moda, aunque es una festividad importante para pensar en los seres queridos que ya no están con nosotros. Ir al cementerio, hablar de ellos en familia, puede ser duro, pero si no nos tomamos este tiempo es como si olvidáramos a aquellas personas que han sido tan importantes en nuestra vida y que, aunque no estén en el plano físico, todavía están presentes.

-¿El sistema prefiere apartarnos del dolor?

Sí, parece que se nos quiera alejar de lo que genera tristeza y dolor, como si no existiera. Sin embargo, la tarea de vivir consiste en transitar por todo lo que nos pasa, sea bueno o malo, fácil o difícil. Ignorar las vivencias dolorosas supone ignorar una parte de nuestra vida, y esto hace que no la vivamos plenamente.

-¿Estamos listos para afrontar la pérdida de un ser querido?

Cuando esto sucede, sentir dolor es normal, inevitable. El problema es cuando lo queremos apartar, cuando lo ignoramos o no podernos gestionar las emociones, y entonces puede surgir el sufrimiento, que es más persistente, lleno de creencias limitantes y que nos impide avanzar. Cada vez tenemos menos desarrollado el músculo para sostener el dolor, y esto puede hacer que algunos duelos se compliquen. 

-¿Qué proceso siguen para atender un duelo complicado?

-Las fases del duelo son conocidas: negación, ira, negociación, depresión y aceptación. Sin embargo, no podemos acompañar a todo el mundo por igual, porque cada uno carga con su propia mochila. En los duelos complicados afloran también las heridas pasadas y los propios traumas. Además, el duelo tampoco es lineal, existen avances y retrocesos. Más que establecer unas pautas básicas, lo más importante es escuchar y comprender a la persona que tienes delante para poder identificar cómo se relaciona ella con la pérdida y qué le está generando ese sufrimiento. 

-¿El duelo significa afrontar también la propia mortalidad?

-Sí, hay una clara conexión, porque nos coloca frente al espejo. La muerte es lo más cierto de toda nuestra existencia, pero preferimos no pensar en ella. Aunque suene a paradoja, la defunción de un ser querido puede ser una oportunidad para detenernos y reflexionar sobre la esencia de nuestra propia vida. La inercia del día a día hace que no podamos encontrar un momento de pausa para reflexionar sobre el camino vital que estamos siguiendo, y si estamos a gusto con él. 

-Y como sociedad, ¿debemos hablar de la muerte de una forma más natural?

Lo primero de todo es no convertir la muerte en ningún tabú. Por ejemplo, volviendo a la celebración de Todos los Santos, no hay por qué alejar a los más pequeños de los cementerios. Es importante hablar de ella, naturalizarla. Y también poner el foco en las curas, en acompañar a las personas enfermas, que también forma parte del proceso de la vida. No debemos apartarnos de la muerte, porque, al final y al cabo, es lo único inevitable. 

Un futuro de oportunidades

EL PERIÓDICO y Fundación La Caixa dan voz a los perfiles sociales, culturales y científicos que con su esfuerzo están creando una sociedad con más oportunidades para todos.