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Educación en Catalunya

"¡Esta noche me libro de cocinar!": la escuela de Barcelona que reparte 'tuppers' entre las familias con el sobrante diario del comedor

La iniciativa del colegio Diputació trata de luchar contra el despilfarro alimentario

Cada día se reparten una media de 20 platos entre las familias del centro inscritas en el proyecto

Las escuelas catalanas tiran a la basura 10 millones de kilos de comida al año

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David, cocinero en la escuela Diputació, preparando los 'tuppers' del programa 'Nevera Verda'.

David, cocinero en la escuela Diputació, preparando los 'tuppers' del programa 'Nevera Verda'. / Jordi Cotrina

Helena López

Helena López

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Es un martes cualquiera de octubre a las 15.30 horas en la escuela Diputació, en el Eixample de Barcelona, y el cocinero del colegio coge una gran bolsa de ‘tuppers’ de tamaños y colores distintos y los empieza a llenar de dos bandejas metálicas: una de arroz y otra de lentejas. Le salen 15 primeros y 13 segundos y así lo comunica en un grupo con la dirección del centro y la administrativa, que procede a abrir su Excel diario, mirar a qué familias les toca hoy y enviarles un correo eléctrico avisándoles de que, a partir de entonces, pueden pasarse por la 'Nevera Verda', en el comedor del profesorado, a recogerlos.  

El objetivo de la 'Nevera Verda' de la Escola Diputació es reducir el despilfarro alimentario. “No entendíamos que se tiraran a diario kilos de comida pudiéndoles aprovechar”, señala Marta Ortiz, la directora del centro, a quien le gustaría que la chispa de la iniciativa saltara a otras escuelas de la ciudad.

En las escuelas catalanas se malbarata una media de 10 millones de kilos de comida aproximadamente cada año, según datos obtenidos a partir del proyecto 'Pesa i pensa', publicados en noviembre del 2022.

La iniciativa empezó en enero del curso pasado. Un tercio de la comida que se produce en el mundo acaba desperdiciada, y Ortiz pensaba que, como escuela, tenían que poner su granito de arena para revertir esas cifras, con una iniciativa, además, que tenía una mirada no solo medioambiental, sino también educativa.

Iniciativa comunitaria

Primero se pasaron un mes contando las raciones que sobraban a diario -una media de 20- e hicieron un diagnóstico de las familias de las escuelas que, por su situación socioeconómica, tendrían que tener prioridad en el reparto. Este octubre hay 36 familias apuntadas de perfiles muy diversos. Primero se les asigna a las que tienen detectada esa necesidad, y el resto, al resto, que van cambiando cada día. "El curso pasado empezamos llamándola ‘Nevera Solidaria’, pero no funcionó tan bien, por la etiqueta. Este año, con el cambio a ‘Nevera Verda’ está siendo un éxito”, explica el orgulloso presidente del afa Pablo Peralta, muy agradecido a la implicación de la escuela en el proyecto.

El agua que sobra de las jarras del comedor lo usan para regar los huertos y los restos de orgánica de la cocina, para compostaje

"El factor humano es el clave de este éxito, sin unas trabajadoras del centro tan implicadas, esto sería imposible”, agradece el padre a quien este martes, le ha tocado ser una de las familias que se pueden llevar el ‘tupper’ para cenar. En su caso, de hecho, ha llegado a la entrevista sin comer y aprovecha y se come mientras explica el proyecto junto a la directora, quien explica que el curso pasado repartieron entre las familias 1.100 raciones. El número de 'tuppers' varía cada día, en función de cómo ha ido ese día el comedor. "¡El día que hay macarrones no sobran!", bromea Peralta.

Pablo Peralta, presidente de la afa, coge de la 'Nevera Verda' de la escuela Diputació uno de los 'tuppers' recuperados.

Pablo Peralta, presidente de la afa, coge de la 'Nevera Verda' de la escuela Diputació uno de los 'tuppers' recuperados. / Jordi Cotrina

"No sabemos de ninguna otra escuela en Barcelona que lo haga como nosotros; conocemos experiencias de colaboración con alguna entidad social, pero no entre las propias familias", relata la directora. Explica también que la nevera no es la única acción verde vinculada al comedor de la escuela. “Los restos orgánicos de la cocina los llevamos a una compostadora y el agua que sobra de las jarras cuando termina el comedor la usamos para regar los huertos”, prosigue.

Mientras la directora habla y el presidente del afa se come su 'tupper' de arroz, van entrando madres en busca de su ‘tupper’. “Esta noche me libro de cocinar”, celebra una madre mientras quita de encima del ‘tupper’ un cartelito con el nombre de su hijo y lo guarda en una cajita.  

Por ahora, funcionan con ‘tuppers’ reciclados que han ido donando las familias –todas las participantes firman un papel asumiendo su responsabilidad al sacar la comida del centro-, pero pronto lo harán con 50 'tuppers' nuevos que les harán llegar del Ayuntamiento de Barcelona, en el marco de un proyecto municipal de Medio ambiento y sostenibilidad para promover el reaprovechamiento de excedentes alimentarios en los centros educativos.

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