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Medio Ambiente

Las empresas eólicas perderán hasta un 1,5% de productividad para proteger a las aves

El grupo científico que asesora al Govern propone extender el sistema de paradas de los aerogeneradores cuando se acercan pájaros

El sector se muestra dispuesto a adoptar la medida si se planifica antes y "solo en lugares que sean ruta de paso habitual"

El primer parque solar 100% público se ubicará en las comarcas de Girona

Guillem Costa

Guillem Costa

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Resolver en positivo la relación (a veces, tensa) entre la reducción de emisiones y la conservación de la biodiversidad es uno de los retos de la actual cumbre de biodiversidad, dentro de la COP16, que se celebra estos días en Cali (Colombia). La búsqueda de este equilibro se resume en preguntas concretas como la siguiente: ¿es compatible el desarrollo de las energías renovables y protección de las especies? Varios científicos responden que sí.

"Las renovables son necesarias, pero, como el resto de industrias, acarrean ciertos costes ambientales que se deben regular", afirma Xavier Puig, investigador del Museu de Ciències Naturals de Granollers y responsable de I+D del grupo Biobio, que asesora al Govern de la Generalitat en materia de energías limpias y biodiversidad.

Cámaras o radares detectan aves a un kilómetro y ordenan la detención de las aspas de los molinos

Puig reconoce que una parte del movimiento conservacionista es reacio a la instalación de nuevos parques eólicos, mientras que dentro del sector empresarial, también hay quienes dudan de las exigencias ambientales. Pero está convencido de que existe un camino del medio: "A día de hoy existen mecanismos útiles para mitigar el impacto de los aerogeneradores sobre las aves y murciélagos".

La medida ya se pondrá en marcha en el parque Galatea, en el Alt Empordà, y se estudia ponerla como requisito para autorizar otros parques eólicos

"Pese a que los molinos planificados son cada vez más grandes, algo que complica el escenario, hay soluciones factibles", sostiene Puig. Explica que realizar paradas de producción cuando se acercan aves reduce de forma considerable el número de muertes.

Los avances tecnológicos facilitan la instalación de cámaras o radares que, ante la presencia de un pájaro a un kilómetro de distancia, ordenan la detención de las aspas de los aerogeneradores, que pueden alcanzar velocidades de 250 kilómetros por hora.

La Sociedad Española de Ornitología calcula que cada año mueren en España 600 ejemplares en impactos con las aspas de los aerogeneradores 

Este movimiento provoca una especie de rebufo que afecta al vuelo de las aves y murciélagos y en muchos casos termina con el impacto de el aspa sobre el animal. Un informe de la Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos (FCQ) calcula que entre 2020 y 2023, han muerto al menos 8.960 aves por este motivo. Un informe de la Sociedad Española de Ornitología (SEO/BirdLife) calcula que mueren 600 ejemplares cada año en España por este motivo. El problema es que en muchas ocasiones se trata de especies protegidas y amenazadas, como el águila imperial o el milano real.

Alejandro Onrubia, de la Fundación Migres, vivió en primera persona la eficacia de las paradas. En la provincia de Cádiz, desde 2008, se puso en marcha una vigilancia constante realizada por personas. "En función de la especie y la distancia, se decide si paralizar un aerogenerador concreto o si era más recomendable detener todo el parque", cuenta. La mortalidad se redujo entre un 60% y un 90%, según datos oficiales.

Sacrificar dinero y energía

"Ahora, se empieza a probar con estos radares y cámaras tan avanzados, que identifican al pájaro en cuestión", explica Onrubia. Luego, en algunos lugares, se emiten señales acústicas para ahuyentar al individuo y si no, se detiene el aerogenerador. "Cada vez hay más patentes y se está librando una auténtica carrera tecnológica para comercializar todo tipo de sistemas", asegura.

La patronal eólica está dispuesta a asumir ciertos costes, pero advierte de que hay un límite: "Existe el riesgo de que el sector deje de invertir" 

Estas medidas, que ya se ha aplicado en dos parques eólicos de Navarra, según los cálculos de los investigadores, pueden acabar provocando una pérdida de entre el 0% y el 1,5% de la productividad para los promotores. En Catalunya, se le exige esta condición al parque Galatea que Endesa pretende instalar en el Alt Empordà, en el espacio natural de L'Albera, un lugar de paso para muchas aves. Pero ya se estudia la posibilidad de pedir la implantación de estos sistemas en futuros parques eólicos que se aprueben.

Puig reclama predisposición a los políticos y también a la industria. ¿Y qué responden desde la Asociación Empresarial Eólica (AEE)? Heikki Willstedt, director de políticas energéticas y cambio climático dice que hay disposición para poner en práctica estos métodos, pero con matices: "Debemos saberlo antes de empezar a instalar los aerogeneradores y solo tiene sentido en lugares donde el vuelo de aves sea habitual".

Sobre esta cuestión, Puig señala que es un "problema" no poder aplicar estos aparatos, que con la inteligencia artificial serán cada vez más precisos, en los parques eólicos que ya están autorizados y construidos. Willstedt destaca que no solo se pierde dinero: "El porcentaje de energía limpia que se deja de producir se traduce en gas que importamos de Argelia, Rusia o Estados Unidos".

Desde la asociación empresarial subrayan que son uno de los pocos sectores que cuenta el número de aves muertas por el impacto de sus plantas: "Aplicamos constantemente medidas compensatorias y, además, hay que tener en cuenta que un 10% de los aerogeneradores planificados ya se eliminan antes de construirlos, durante las declaraciones de impacto ambiental".

Insiste en la idea de que se pueden asumir ciertos costes, pero advierte de que hay un límite: "Si cada vez hay exigencias más estrictas, existe el riesgo de que los promotores dejen de invertir". "Lo que nos duele es que después se criminalice al sector", expone. Alude a las muertes de aves atropelladas en la carretera o tras impactar con cristales que "nadie contabiliza".

La punta del iceberg

No obstante, asociaciones ambientales como SEO/BirdLife avisan de que los datos oficiales son solo la punta del iceberg. En algunos casos, según detallan a EL PERIÓDICO fuentes conocedoras de estos recuentos, se practican censos semanales y mensuales para localizar animales muertos en los parques eólicos. El problema, sostienen, es que los resultados obtenidos se deberían multiplicar por varias cifras, porque no son diarios.

Puig llama a la Administración a priorizar la conservación de la naturaleza a la hora de escoger los lugares donde instalar parques de energías renovables. "Más allá del impacto de los aerogeneradores, se modifica el hábitat porque los parques ocupan una extensión de terreno importante", constata.

Los planes de la Generalitat para culminar la transición ecológica pasan por cubrir el 2,5% del territorio con plantas de producción de energía verde. "En alguna zona hay que ponerlas, pero se deben analizar los efectos y no tener dudas a la hora de aplicar medidas que hagan viable la biodiversidad", zanja el científico.

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