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Medio ambiente

Vilanova i la Geltrú, primer "punto de esperanza marino" para avistar y conservar las ballenas

El cetáceo "fantasma" del Mediterráneo elige la Costa Brava para establecerse

Un proyecto de Mission Blue y la UPC fomentará el estudio de los rorcuales comunes, que usan la costa de esta localidad para alimentarse

El 'hope spot' de los rorcuales en el Garraf

Sean Molloy / Taylor Griffith / Edmaktub

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Guillem Costa

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Un 'Hope Spot' marino es un "punto de esperanza" en el mar clave para la conservación de la biodiversidad y la salud de los ecosistemas. Vilanova i la Geltrú (Garraf) se ha convertido desde este viernes en uno de estos lugares, que declara la fundación Mission Blue. En concreto, se ha escogido una franja de entre 12 y 15 millas de ancho, en el suroeste de la costa de Barcelona. Esta zona, a día de hoy, no está protegida, pero es un territorio habitual para varias especies de cetáceos.

La Universitat Politècnica de Caralunya (UPC) estudiará y realizará el seguimiento de los rorcuales comunes (Balaenoptera physalus) y otras especies marinas a través de una técnica pionera no invasiva. Usarán sistemas bioacústicos, imágenes y muestras de ADN medioambiental. El uso del sonido es una herramienta que permite entender el entorno sin causar apenas molestas a la mayor parte de la fauna, pero muy útil para la investigación.

Los últimos estudios de la asociación Edmaktub demuestran que las aguas de Vilanova y la Geltrú son un foco de alimentación esencial para el rorcual, un animal que puede alcanzar los 24 metros. De hecho, varias de las salidas que se organizan para avistar cetáceos salen desde el puerto de esta localidad.

Pocos estudios

Uno de los problemas de la fauna marina es que está poco estudiada. Recientemente, la Generalitat puso en marcha un proyecto alrededor de las tintoreras en el Cap de Creus. Pero aún faltan muchos datos para determinar qué está ocurriendo en los ecosistemas del litoral catalán. "Los datos y la información obtenida deben servir para tomar decisiones de planificación en esta zona", considera Sylvia Earle, oceanógrafa y bióloga marina que fundó Mission Blue. Michel André, director del grupo de investigación de la UPC detalla que es necesario desarrollar medidas que permitan la "convivencia de los humanos con la natura": "Deberemos adaptar algunas de nuestras actividades para respetar la vida natural en el mar".

El Laboratorio de Aplicaciones Bioacústicas (LAB) de la UPC ha desarrollado tecnología para recoger datos sobre la biodiversidad acuática y terrestre durante los últimos años, centrándose sobre todo en hábitats frágiles. Uno de los éxitos recientes, a la hora de suavizar el impacto de las actividades humanas, es un método anticolisión para las ballenas que fue premiado internacionalmente.