Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

ALIMENTACIÓN

¿Existe el menú de comedor escolar perfecto?: nutricionistas elaboran una lista de los alimentos que no pueden faltar

Un 45% de ellos están muy desequilibrados, especialmente cuando se elaboran fuera del centro escolar, según un informe de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU)

Productos frescos, de temporada y ecológicos: las claves del real decreto para mejorar los menús escolares

1,8 millones de niños de educación infantil y primaria comen a diario en el colegio

1,8 millones de niños de educación infantil y primaria comen a diario en el colegio / MANU MITRU

Marta Alberca

Madrid
Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

El 40% los estudiantes de educación infantil y primaria comen en el colegio según el informe Alimentación en los colegios: menús escolares, elaborado por la OCU y el Ministerio de Consumo en el año 2023. Lo que viene a significar que cerca de dos millones de menores hacen una de las comidas más importantes para su desarrollo en estos centros. Además, en el caso de los niños y niñas en situación de vulnerabilidad socioeconómica o en riesgo de exclusión social, la de la escuela suele ser la comida más completa de su día. Pero, ¿son realmente completos y saludable? ¿Incluyen variedad en los alimentos?

La conclusión que de extrae de dicho análisis es que no. Un 45% de los menús (analizaron más de 600 de centros públicos y privados) están muy desequilibrados, especialmente cuando se elaboran fuera de la escuela, porque aunque no se observan diferencias de calidad en función del tipo de centro o del precio del menú, si las hay en función de dónde se cocinan. Además,el consumo de legumbres es escaso, no llega al mínimo recomendado de 1,5 veces a la semana, mientras que el de verdura ya que solo el 11% se cocina entera, la mayoría se presenta en puré o en ensaladas como guarnición (que a menudo los niños se dejan en el plato). Se echan en falta preparaciones de verdura clásicas: judías verdes, menestra, coliflor… Tampoco el consumo de huevos alcanza el mínimo establecido de una vez a la semana.

Los niños comen fruta en el cole unas 3,75 veces a la semana, no a diario. Además, la variedad sigue siendo una asignatura pendiente: básicamente toman plátanos, manzanas y peras. En contrapartida, esa carencia de fruta se suple con un exceso de postres lácteos, sobre todo yogur azucarado: lo recomendable es un postre lácteo a la semana en el menú escolar, pero de media se toman 1,4 veces. También abunda el arroz y la pasta, donde las recomendaciones nutricionales apuntan a entre 2,5 y 3 raciones semanales, pero, de media, se están dando un poco por encima, unas 3 veces a la semana.

¿Qué proponen los especialistas?

Ante este escenario, el Consejo General de Colegios Oficiales de Dietistas-Nutricionistas (CGCODN) ha hecho un llamamiento a las escuelas e institutos para cuidar los comedores escolares, ofreciendo menús más saludables y fomentando buenos hábitos alimentarios. “Los menús escolares cumplen, en general, con los criterios nutricionales establecidos para una alimentación saludable, pero pueden mejorarse considerablemente mediante el aumento en la inclusión de alimentos como la fruta, verdura, legumbres y pescado, y la reducción de alimentos inadecuados y del exceso de grasas añadidas en las preparaciones culinarias”, afirma Alba Santaliestra, Doctora en Nutrición y Salud Infantil y vicepresidenta 1ª del CGCODN.

Explican que un aspecto a controlar y mejorar y por el que se reafirma la necesidad de la inclusión del dietista-nutricionista en la planificación es el de las cantidades que se sirven a los alumnos y que “deben ser valoradas conforme a la franja de edad del niño para conseguir un equilibrio real”, afirma Santaliestra. También indica que “siempre hay que respetar al niño, nunca debemos forzarle a comer, para evitar generar aversiones a la comida. Lo que sí podemos hacer es hablar con ellos y ver el motivo por el que no tienen hambre, para detectar si es un hecho puntual o puede haber algo más detrás. En este sentido, la alfabetización alimentaria resulta esencial para niños, personal educativo y familias”, sentencia.

Otro aspecto a mejorar, según Santaliestra, sería “los espacios destinados a comedor escolar, creando ambientes que favorezcan un ambiente más tranquilo en el momento de la comida, sin ruido y espaciosos; debemos procurar que el comedor se convierta en un sitio al que los niños les apetezca ir”, así como el tiempo que se destina a la comida, “que idealmente estará entre 30 minutos y una hora, pero nunca por debajo de ese tiempo, educando a aquellos niños que comen muy rápido a hacerlo más despacio y masticando bien la comida”.