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Entrevista

Joan M.Serra, profesor: "El catalán ha dejado de ser la lengua del país para ser la de los independentistas"

Profesor y geógrafo, el autor de 'L’ús parlat del català. En un tombant decisiu' cuantifica por primera vez los hablantes reales del catalán: de 10 millones de catalanohablantes potenciales, solo lo hablan unos seis

El catalán vuelve a la escuela pero suspende en uso social

Joan Maria Serra, profesor, geógrafo y autor de 'L’ús parlat del català. En un tombant decisiu'.

Joan Maria Serra, profesor, geógrafo y autor de 'L’ús parlat del català. En un tombant decisiu'. / Mireia Arso

Susana Paz

Manresa
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No existen fórmulas mágicas pero sí recetas. Si se quiere que la cantidad real de catalanohablantes se incremente y supere el actual 40%, el catalán debe ser "una lengua necesaria para vivir en los Països Catalans". Lo explica el profesor de catalán, maestro y geógrafo manresano Joan M. Serra Sala (1951), autor del libro  'L’ús parlat del català. En un tombant decisiu' (Publicaciones de la Abadía de Montserrat) que ofrece un inédito análisis de la situación actual del uso oral de la lengua y muestra varios escenarios de futuro. Tras presentarlo el viernes en Manresa, Serra participa este martes en Barcelona en la Setmana del Llibre en Català. 

En un momento decisivo. ¿Así está el uso hablado del catalán?

Sí. En el libro existe una visión realista y una proyección de futuro, a 25 y 50 años, de la lengua hablada. Vemos cómo estamos y cómo podemos llegar de bien o mal según qué caminos tomamos.  

"Somos 10 millones de catalanohablantes potenciales, que saben catalán, pero solo 5,8 millones lo hablan"

Pero existen motivos de alarma. 

Sí, sobre todo porque no es lo mismo saber catalán que hablar catalán. Durante años, los políticos han vivido en esta ficción que dice que el catalán es una lengua con 10 millones de hablantes. No. Son 10 millones de catalanohablantes potenciales, que saben catalán, pero lo que importa es cuántos de ellos lo hablan.  

¿Y cuántos son? 

Cinco millones ochocientas mil personas. De éstos, el 80% la considera su única lengua propia. Pero lo que debe tenerse en cuenta es que hay una distancia considerable entre saber hablar catalán y ser un catalanohablante.

"Si no se rompe la tendencia actual podría ocurrir que, dentro de 50 años, la población que hable catalán se sitúe entre el 20% y el 25%, como ocurre con el galés"

¿Por qué se pregunta si el catalán será el galés del siglo XXI? 

Los paralelismos entre Gales y los Països Catalans, desde el punto de vista lingüístico, son inquietantes. Un país con una avanzada revolución industrial y mucha inmigración de lengua inglesa que decantó la balanza lingüística a favor del inglés, sustituyendo la lengua propia. 

¿Aquí es un escenario de futuro?

Dependerá de lo que hagamos. Las causas de la disminución de hablantes de catalán se explican por el constante incremento de recién llegados de habla castellana o que adoptan esta lengua; por el envejecimiento de la población que habla catalán y por el crecimiento vegetativo negativo de la población autóctona. Y si no se rompe la tendencia actual podría ocurrir que, dentro de 50 años, la población que hable catalán se sitúe entre el 20% y el 25%, como ocurre con el galés.  

"Debemos volver a que el catalán sea la lengua de integración, pero la inmersión, que funcionó en los 80 y 90, es ahora un fracaso"

¿El peor de los escenarios?

Dentro de 30 años podría ser que el catalán se convirtiera en una lengua extinguida o residual en la Catalunya Nord, Alguer, la Ribagorça, Ibiza, Formentera y las comarcas del Alacantí, el Baix Vinalopó y el Vinalopó Mitjà. Y en cuanto al Principado, el peligro es el primer cinturón metropolitano de Barcelona. En municipios como Santa Coloma, L'Hospitalet, Viladecans... el uso del catalán hablado está entre el 10 y el 15%. Y en diferentes barrios de Barcelona, como el Carmel, Ciutat Vella, Nou Barris, el uso del catalán entre los jóvenes no llega al 15%.

"En las aulas, no se ha de enseñar como un trámite porque si no, después, no formará parte de sus relaciones personales"

¿La inmigración es un punto clave?

Totalmente. La población inmigrada es más de la tercera parte de los habitantes de los Països Catalans. Debemos volver a que el catalán sea la lengua de integración como había sido hasta este siglo cuando la tercera generación de familias inmigradas adoptaba la lengua del país. Pero no podemos fiarnos de que la actual inmigración hará el mismo proceso. Tampoco se lo ponemos fácil cuando cambiamos al castellano ni cuando las instituciones de gobierno son firmes en la defensa de la lengua. El resultado es que desde hace 30 años, el catalán ya no es la lengua más hablada en los Països Catalans. Somos una amplia minoría lingística pero minoría. La inmersión lingüística, que funcionó en los años 80 y 90, es ahora un fracaso. Del 90% de catalanohablantes de hace cien años hemos pasado este siglo XXI al 40%.

"Falta mucho trabajo de concienciación, en especial con las familias recién llegadas"

¿Cuál es la receta para, al menos, no caer en picado? 

Las batallas del uso hablado son dos: que los catalanohablantes mantengamos la lengua cuando nos dirigimos o se dirigen a nosotros y que sepamos transmitir a los jóvenes el orgullo de hablar catalán. Dos datos: el 20% de los chicos y chicas de 16 años hablan catalán en casa, pero cuando se les pide, dicen que sus lenguas son el catalán y el castellano. Ha habido un desplazamiento de los catalanohablantes, que han adaptado el castellano como lengua propia. Pero también existe un reverso.

¿Y cuál es? 

Que el 18% de chicos y chicas de 16 años castellanohablantes en casa explican que sus lenguas habituales de uso son el castellano y el catalán.

¿El papel de la escuela es básico? 

Sí y no hay que inventar nada ni cambiar ley alguna. Lo primero es formar al profesorado tal y como se hace en las escuelas 'bressol' y como habíamos hecho hace 40 años los profesores y profesoras: jugar con los niños y niñas en catalán en el patio; que en las aulas sea la lengua oral de trabajo, que los niños y jóvenes no lo aprendan como si fuera un trámite porque si no, después, no formará parte de sus relaciones personales, sociales y laborales; y una acción con las familias, como también habíamos hecho, porque falta mucho trabajo de concienciación, en especial con las familias recién llegadas a las que nadie les ha explicado que aquí se habla catalán y que es una lengua importante.  

¿Hablar catalán ahora no suma?

Ahora no. El catalán ha dejado de ser la lengua del país para ser la lengua de los independentistas, de los profesores, de los viejos... pero no es la lengua de la vida diaria. Aquí es el castellano; en la Catalunya Nord, el francés. La connotación de una lengua es importante.

¿Alguna sorpresa agradable?

Hay sí. Por ejemplo, que en el global de Països Catalans hay más personas que por trabajo y estudios utilizan el catalán que catalanohablantes.

Dice que Manresa es la ciudad de más de 50.000 habitantes en la que se habla más catalán del país. ¿De qué porcentaje hablamos?

Del 60%. Estamos relativamente bien (ríe).

¿Más optimista que pesimista? 

Dicen que un pesimista es un optimista bien informado. No soy optimista, pero me niego a ser pesimista. No podemos fallar ni a quienes trabajaron tanto por la lengua ni a la generación que sube.