Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Infraestructuras hídricas

Las dos nuevas desalinizadoras de Catalunya se aprueban hoy en el Consejo de Ministros tras meses de retraso

Las futuras plantas de Blanes y Cubelles pasan este martes por el Consejo de Ministros, el paso previo a la licitación

Así funciona la desalinizadora de El Prat, la mayor de Europa

Desalinizadora del Tordera

Desalinizadora del Tordera / EPC

Guillem Costa

Guillem Costa

Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

Las lluvias han llegado y el suministro de agua está asegurado en Catalunya durante los próximos 12 meses. Sin embargo, existe un amplio consenso político en la necesidad de disponer de las dos futuras desalinizadoras cuanto antes. Una planta, Tordera II, se situará en Blanes junto a la actual desalinizadora. La otra, en la desembocadura del río Foix, entre Cunit y Cubelles. El Consejo de Ministros aprueba este martes la construcción de las dos infraestructuras tras varios meses de retraso.

¿Cómo se explica que hayan transcurrido tres años de sequía sin que estas dos plantas hayan empezado a construirse? Primero, era el Govern de la Generalitat, liderado por Pere Aragonès, el responsable de agilizar los trámites de expropiación y licitación para luego empezar las obras, un proceso que se estaba alargando. Sin embargo, durante la primavera del año pasado, la Moncloa se ofreció para sufragar no solo la planta de Blanes, sino también la de Cunit.

En el BOE del 12 de mayo de 2023, en el que se recogían todas las inversiones antisequía que asumiría el Gobierno, se incluía el proyecto Tordera II como una de las actuaciones prioritarias que debían ejecutarse de forma "inmediata". Por aquel entonces, los planes pasaban por poner la desalinizadora de Blanes en funcionamiento en 2026 o 2027. Llegados a este punto, el Departament d'Acció Climàtica puso las gestiones al ralentí y se empezó a discutir cómo el Gobierno debía costear la infraestructura, hasta llegar a la conclusión de que lo más adecuado era que fuese Acuamed, la empresa pública estatal, quien se encargara de ello.

¿Cómo se costearán?

En concreto, los 220 millones previstos para la desalinizadora Tordera II saldrán de fondos Next Generation en forma de crédito: es decir, la acabarán pagando los ciudadanos a través de los impuestos. Cuando la planta esté lista, Acuamed la entregará a la suministradora pública autonómica, ATL (Ens d'Abastament d'Aigua Ter Llobregat). Estos cambios durante el proceso han alargado los plazos: ahora, el año de finalización de las obras previsto es 2029, una fecha que aún podría sufrir retrasos.

Meses atrás, Teresa Ribera, ministra para la Transición Ecológica, se comprometió a agilizar los trámites. En aquel momento, el conseller de Acció Climàtica, David Mascort, se mostró satisfecho y en sintonía con la ministra. Sin embargo, en las últimas semanas Mascort criticó que se esté tardando, a su entender, "más de lo necesario". Finalmente, este martes el Consejo de Ministros da luz verde al proyecto para acelerar la licitación y después la construcción, de no aparecer más retrasos.

Según ha podido saber EL PERIÓDICO, durante los últimos días, la Generalitat y el ministerio han intercambiado documentos para cerrar de forma definitiva el convenio que concretará los detalles de la futura entrega de Acuamed a ATL. También la desalinizadora del Foix seguirá el mismo proceso. En teoría, esta infraestructura también está prevista para 2029.

Mientras estas dos desalinizadoras no se construyen, el Govern en funciones propone levantar una planta flotante en el puerto de Barcelona. El proyecto, no obstante, deberá tener el visto bueno del futuro Ejecutivo catalán, puesto que las obras no se pueden adjudicar por la vía de emergencia.

Suscríbete para seguir leyendo