Biodiversidad

Catalunya ve aumentar el número de visitantes interesados en avistar osos en los Pirineos

El Govern considera que hay margen para impulsar las visitas naturalísticas, aunque el turismo de osos sigue lejos de desarrollarse en Catalunya

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Un oso pardo.

Un oso pardo. / Marco Tersigni

Guillem Costa

Guillem Costa

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"La presencia de osos ahuyentará al turismo", pronosticaron entidades y sindicatos como Revolta Pagesa, Unió de Pagesos y ASAJA durante su protesta reciente por el aumento de la población de estos animales en las comarcas pirenaicas. En cambio, la Generalitat defiende lo contrario. "Con el paso del tiempo, iremos viendo al oso como un emblema de nuestras montañas, y esto abre la puerta a impulsar un turismo de naturaleza", sugiere Marc Vilahur, director de Polítiques Ambientals del Departament d'Acció Climàtica.

"El oso debe ser un símbolo emblemático de las montañas"

— Marc Vilahur, Acció Climàtica

Cada año, miles de visitantes acuden a Somiedo (Asturias), por ejemplo, para tratar de observar a estos animales en libertad. A día de hoy, Catalunya está lejos de alcanzar los niveles de interés de Somiedo u otros lugares de Europa como Rumanía o Eslovenia. Pero el número de curiosos que se acercan al Pallars Sobirà o el Val d'Aran con la intención de avistar un oso pardo ha aumentado.

"Si se quiere fomentar un turismo de osos respetuoso con el entorno, hay que organizarlo a tiempo, antes de que se desmadre el asunto"

Marc Alonso

— Fundación Oso Pardo y Depana

Marc Alonso, miembro de la Fundación Oso Pardo y de Depana, sale siempre de su casa con los prismáticos y el telescopio. Tiene monitorizados algunos de los osos que viven en el Val d'Aran y se dedica a realizar largas esperas para estudiar su comportamiento. Conduce durante horas a través de caminos inaccesibles y apuesta por observaciones respetuosas, siempre desde la ladera contraria del monte en la que se encuentran los plantígrados.

Diferencias de gestión

Durante los últimos meses, ha percibido este incremento de visitantes interesados en el oso. "Estamos lejos de que el oso sea una atracción turística, pero cada vez más personas buscan osos", comenta. Y esto, según su punto de vista, se debe regular a tiempo: "La gente, sin mala intención, por desconocimiento, puede llegar a meterse donde no corresponde y la Administración competente, en este caso el Conselh Generau d'Aran, debería encargarse de gestionarlo".

Alonso no entiende por qué en el Val d'Aran no se difunde la presencia del oso con carteles y con unos preceptos que aseguren su preservación: "Si no son capaces de hacerlo, que devuelvan las competencias". "En el Pallars Sobirà, en cambio, sí hay algo más de intervención por parte de la Generalitat", considera. "Pero si se quiere fomentar un turismo de osos respetuoso con el entorno, hay que organizarlo a tiempo, antes de que se desmadre el asunto", añade.

Vilahur no ve mal esta vía, pero afirma que aún queda mucho camino por recorrer. De momento, la prioridad de la Generalitat es la prevención para evitar conflictos entre la ganadería y los osos, ahora que la población empieza a explorar nuevos territorios.

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