Iglesia

El Vaticano acusa de "cisma" al exnuncio de EEUU que pidió la renuncia del Papa y tachó sus encíclicas de “delirantes”

Admirador de Putin y de Trump, Carlo Maria Viganò califica las acusaciones de “motivo de honor”

El arzobispo integrista Carlo María Viganò, en su discurso online al Congreso Internacional Rusófilo

El arzobispo integrista Carlo María Viganò, en su discurso online al Congreso Internacional Rusófilo / El Periódico

Irene Savio

Irene Savio

Por qué confiar en El PeriódicoPor qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

Una nueva bomba acaba de estallar en el Vaticano. Carlo Maria Viganò, uno de los más ruidosos opositores de Francisco, admirador de Donald Trump y exnuncio en Estados Unidos, ha sido acusado por el Dicasterio para la Doctrina de la Fe (DDF, el antiguo Santo Oficio) de haber cometido el delito de cisma. “Estas acusaciones son motivo de honor para mí”, ha respondido el monseñor italiano. 

La decisión, que implica uno de los delitos más graves del ordenamiento eclesiástico (los ultratradicionalistas del movimiento de Marcel Lefebvre, por ejemplo, encajaron esta acusación) presupone que el prelado sea sometido a “un proceso penal extrajudicial”. Por ello, el polémico Viganò ya estaba convocado el pasado jueves a una cita en el DDF, como él mismo ha informado. “Supongo que la sentencia ya ha sido escrita”, opinó el acusado. 

La legitimidad del Papa

De acuerdo con el documento de la DDF filtrado por Viganò y firmado el 11 de julio, la acusación se debe a que el sacerdote ha sido acusado por “negación de los elementos necesarios para mantener la comunión con la Iglesia católica, negación de la legitimidad del papa Francisco, ruptura de la comunión con él y rechazo del Concilio del Vaticano II (la reunión modernizadora de la institución, hace hoy más de medio siglo)”. 

Para enfrentarse al juicio, Viganò puede nombrar un abogado de confianza o le será asignado uno de oficio, ha añadido monseñor John Kennedy, secretario de la sección disciplinaria del DDF y firmante del documento. En cambio, en caso de no aparecer o no enviar una defensa escrita antes del 28 de junio, se le juzgará en ausencia. La comunicación se presentó por correo electrónico. 

Putin y Trump

El nombre de Viganò se hizo mundialmente conocido después de una denuncia hecha por él en 2010 sobre “la desastrosa” situación de la administración económica vaticana cuando él ejercía de revisor de las finanzas de la institución. Después de ello, sin embargo, la polémica le ha perseguido continuamente. De hecho, a finales de 2018, acusó, en otra carta explosiva, a diversos funcionarios de la curia romana e incluso al Papa de haber encubierto abusos del cardenal estadounidense Theodore Edgar McCarrick, posteriormente condenado. Es necesario que Francisco “dimita”, dijo entonces, lo que provocó un escándalo. 

De igual manera, Viganò también ha dado mucho de qué hablar por sus posturas antivacunas, su admiración por Vladímir Putin y Donald Trump, y sus sistemáticos ataques e inclementes críticas contra el propio Papa. Tanto que incluso estaría a punto de abrir una especie de seminario para ultratradicionalistas disidentes en Viterbo, localidad cercana a Roma. 

Cáncer ideológico

Vigañò también ha rechazado las “encíclicas delirantes sobre el medio ambiente” del Papa, quien, critica, “respalda la Agenda 2030 y ataca a quien pone en discusión el calentamiento global”. “En todas partes, los gobiernos al servicio del Foro Económico Mundial han introducido o extendido el aborto, promovido el vicio, legitimizado por las uniones homosexuales o transiciones de género, incentivado la eutanasia y tolerado la persecución de los católicos: ni una palabra ha sido usada en defensa de la Fe o de la Moral amenazadas, o para respaldar las batallas civiles de muchos católicos abandonados por el Vaticano y por los obispos”, dijo en otra ocasión.

En línea con su estilo provocador, Viganò también ha publicado en las últimas horas un comentario en la bitácora de un periodista cercano al bando ultratradicionalista, Aldo Maria Valli. “Considero las acusaciones en mi contra como un motivo de honor. Creo que su formulación confirma las tesis que más veces sostuve en mis intervenciones”, ha escrito en su nota. “No es casual que la acusación en mi contra tenga que ver con la puesta en discusión de la legitimidad de Jorge Mario Bergoglio y el rechazo del Vaticano II: el Concilio representa el cáncer ideológico, teológico, moral y litúrgico del que la ‘iglesia sinodal’ bergogliana necesita una metástasis”.