Educación

Los padres han cambiado la bofetada por el refuerzo positivo

Se busca educar individuos libres, que se desarrollen a nivel físico, mental y social

Los límites y las normas siempre deben permanecer para aportarles seguridad

Niños juegan en el parque.

Niños juegan en el parque. / Alejandro Martínez Vélez - Europa Press

Alba Prada Estévez

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Los estilos de crianza y la forma en que los adultos se relacionan con los niños están en constante evolución. Los métodos que emplearon nuestros padres o nuestros abuelos para educarnos están obsoletos, y en ello, mucho tienen que ver las leyes que protegen los derechos de la infancia. Antaño a un niño se le educaba para ser obediente, servil y bueno. Los padres de hoy quieren que sus hijos sean individuos libres y que se desarrollen a nivel físico, mental y social. Atrás quedaron, y menos mal, las bofetadas o azotes, que eran vistos como algo normal, a pesar de que a prácticamente ningún adulto se le ocurre darle una bofetada a otro adulto cuando tienen una desavenencia. Y atrás ha quedado también, en buena parte de los casos, esa figura paterna desdibujada, cuya implicación en la crianza era indiferente a la par que cuestionable.

“Es un derecho fundamental de los menores alcanzar un desarrollo pleno, tanto físico como psicológico. No nos enseñan a ser padres y madres, pero deberían. De hecho es fundamental que se fomenten en los ayuntamientos escuelas de padres y madres para que aprendan estrategias de disciplina adecuadas y para que verbalicen entre ellos distintas situaciones que les preocupan y de las que todos pueden aprender”, considera la presidenta de la Sección de Psicología Educativa del Colegio Oficial de Psicología de Galicia, Manuela del Palacio. “El desarrollo pleno en la infancia requiere de unos cuidados afectivos. El apoyo que las familias dan a sus hijos, con unas pautas adecuadas, es el que lo permitirá”. La experta recalca que durante los primeros tres años de vida los niños absorben cada actitud, palabra y gesto de los padres, y todo ello marcará su carácter.

Refuerzo positivo

La psicóloga educativa Manuela del Palacio asegura que están más investigadas las pautas negativas, es decir, la disciplina severa que se impartía antiguamente y que incluía violencia y castigo físico, que las estrategias más positivas. “Lo más importante, y es algo que ahora ya está generalizado, es reforzar los comportamientos adecuados y no centrarse en lo malo. Antes cuando los niños hacían algo mal, sus padres le pegaban. Ahora cuando hacen algo bien, se refuerza esa conducta”, sentencia.

“Lo más importante, y es algo que ahora ya está generalizado, es reforzar los comportamientos adecuados y no centrarse en lo malo"

Manuela del Palacio

— Psicóloga educativa

Descartar gritos o azotes

Una crianza respetuosa descarta por completo la violencia física o verbal. Son muchos los padres a los que les cuesta horrores saber actuar con calma cuando un hijo tiene un comportamiento inadecuado o no quiere acatar alguna norma. En estos casos, la especialista recomienda cambiar por completo de actividad o conversación para retomarla en otro momento que nos parezca más adecuado. Es algo similar a lo que la psicóloga infantil Violeta Cruz había indicado a este periódico con respecto a las mejores formas de abordar los berrinches de los niños: “Tras haberle dotado del modelo adecuado, si actúa correctamente, se debe reforzar positivamente la actuación con frases como ‘así me gusta, estoy muy orgullosa’. De lo contrario, utilizaremos la estrategia de la extinción y lo ignoraremos, un minuto por año de edad, para que pueda relajarse y poder aproximarse a la conducta adecuada que le proporcioné con anterioridad”, explicaba Cruz.

Límites

Una crianza respetuosa incluye límites y normas. Manuela del Palacio no se muestra contraria a castigar a un niño cuando tiene una mala conducta, pero advierte que “es fundamental que el pequeño conozca los motivos”. “Si el niño tiene una conducta reprochable por algo y le castigas, pero más tarde vuelve a comportarse igual, pero no tomas medidas, ese niño se sentirá desamparado y perdido porque no conoce los límites”. La experta señala que siempre hay que explicarle a un niño que si lleva a cabo una determinada acción, pasará tal cosa, y hacerlo siempre con firmeza y tras haberlo acordado con el otro progenitor. “Si los niños notan que sus padres están en desacuerdo con una orden, se aprovecharán de ello para conseguir lo que quieren”.

La crianza respetuosa, que los padres se afanan por poner en práctica, es también fruto de un cambio cultural, y todos sus puntos son favorables para la infancia. Pero eso sí, también hay aspectos negativos en la crianza actual, y uno de ellos es la falta de tiempo. Los padres de hoy se pasan el día corriendo para llegar a todo. La conciliación es casi inexistente y eso pasa factura a la salud mental y física de los progenitores. Es por ello que la psicóloga Manuela del Palacio recalca que actualmente “lo más valioso que podemos darles a los niños es nuestro tiempo”

Consejos para padres desde UNICEF España

Desde UNICEF España explican que la parentalidad positiva no se limita únicamente a la forma en que los padres interactúan con sus hijos, sino que abarca un enfoque más amplio de la crianza, y tiene repercusiones significativas en el desarrollo y el bienestar de los niños, niñas y adolescentes. “En su esencia, implica cultivar un ambiente emocionalmente seguro y estimulante donde los menores puedan prosperar y alcanzar su máximo potencial”. Los consejos para practicarla son:

• Fomentar la comunicación: habla con tu hijo o hija regularmente, escucha sus preocupaciones y respeta sus opiniones.

• Establecer límites claros: los límites son importantes para el desarrollo de los niños, niñas y adolescentes, pues les aportan seguridad. Establece reglas consistentes y explícalas de manera comprensible.

• Practicar el afecto: demuestra tu amor y apoyo de manera constante a través de abrazos, besos y palabras de aliento.

• Modelar comportamientos positivos: los niños aprenden observando a los adultos. Sé un buen modelo a seguir mostrando empatía, paciencia y respeto.

• Fomentar la autonomía: permíteles a tus hijos tomar decisiones apropiadas para su edad y apóyalos en sus esfuerzos por aprender y crecer