Aumento de las reservas

Catalunya retira más restricciones por sequía: "Salimos de una situación catastrófica"

Barcelona y toda el área abastecida por los ríos Ter y Llobregat pasan de la fase de excepcionalidad a la de alerta a pocos días del verano: en adelante las medidas serán mínimas

Recuperación acelerada: el pantano de Sau pasa del 1% al 40% en solo tres meses

Un niño juega lanzando piedras en el Pantano de Sau, este domingo.

Un niño juega lanzando piedras en el Pantano de Sau, este domingo. / Laura Busquets / ACN

Guillem Costa

Guillem Costa

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"Me alegra traer buenas noticias", comentaba el conseller de Acció Climàtica, David Mascort, antes de iniciar su intervención. Este martes, Catalunya ha dejado atrás los peores momentos de la sequía más persistente de las últimas décadas. En pocas semanas, la cantidad de agua almacenada en los embalses ha crecido a gran velocidad, lo que ha permitido al Govern anunciar la retirada de la fase de excepcionalidad para los casi 6 millones de personas que beben de los ríos Ter y Llobregat.

Esta decisión supone la eliminación de varias restricciones que se mantenían vigentes para la agricultura y la industria. A partir de ahora, Barcelona y sus alrededores pasan a estar en la fase de alerta del plan especial de sequía. "El aumento de las reservas, tras las lluvias, nos permite salir de una situación catastrófica", ha afirmado la portavoz del Govern, Patrícia Plaja. En pleno verano, una época normalmente seca, las medidas antisequía activadas serán mínimas para Barcelona, el Vallès, la Catalunya central, el Garraf, el Penedès, Girona, el Maresme y la Selva.

"Aunque no llueva tampoco en otoño, tenemos agua para no entrar en emergencia otra vez durante el próximo año",

— David Mascort. Conseller de Acció Climàtica

"Manejamos los datos de consumo de los últimos veranos. Si realizamos el gasto habitual, no habrá problema durante el verano. Pero aunque no lloviese tampoco en otoño, tenemos agua de sobras para no entrar en emergencia otra vez durante el próximo año", ha defendido Mascort.

Zonas rojas

Sin embargo, los dirigentes catalanes han avisado de que la escasez de agua persiste. “Jamás nos sobrará agua”, ha advertido Plaja. Mascort ha puesto el foco en Tarragona y su entorno, donde han caído pocas precipitaciones. En esta región, si no fuese por el ‘minitrasvase’ del Ebro, que suministra agua procedente de este río, el escenario sería mucho más complejo.

El Ejecutivo catalán está trabajando en un proyecto de emergencia para aportar agua regenerada al pantano de Riudecanyes, según ha asegurado Mascort. En el Alt Empordà, por su parte, también mejora la situación: los municipios que reciben agua del embalse Darnius Boadella continuarán en emergencia, pero pasan del estado de emergencia 2 a emergencia 1, una fase algo menos restrictiva.

Obras pendientes

De momento, pese al incremento de las reservas, Catalunya seguirá produciendo agua regenerada y agua desalinizada al máximo. "Así, en caso de que no llueva, tardaremos mucho más en entrar en emergencia. No nos podemos permitir dejar de hacerlo", ha detallado el conseller, quien ha aprovechado para poner presión al Ministerio para la Transición Ecológica sobre la licitación de la nueva desalinizadora de Blanes (Tordera II).

"Estamos pendientes de que liciten las obras y no sabemos por qué están tardando tanto, esperamos que aceleren", ha asegurado Mascort. Según su punto de vista, es imprescindible mantener todos los planes sobre nuevas infraestructuras. Además de las dos futuras desalinizadores fijas, el Govern sigue empeñado en construir una desalinizadora flotante en el puerto de Barcelona para hacer frente a la emergencia, en caso de que las cosas se tuerzan.

En paralelo, la gran asignatura pendiente es la potabilización del río Besòs, a través de nuevas plantas y desplegando un sistema de agua regenerada parecido al que existe en el río Llobregat, donde el agua residual se somete a tratamientos extras para mezclarla con el caudal del río y luego potabilizarla para que llegue a los hogares. Mascort sostiene que el nuevo Govern se deberá encargar de que todo siga en marcha y de que no se paralice ningún proyecto, como ocurrió tras la sequía de 2008.