Últimas lluvias

Varios curiosos se acercan al pantano de Sau tras la subida del nivel del agua

Muchos de los visitantes aseguran que les hubiera gustado poder pasear cerca de la iglesia, pero que prefieren ver el embalse medio lleno

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Varios curiosos se acercan al pantano de Sau tras la subida del nivel de agua

ACN

ACN / Laura Busquets

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Goteo constante de visitantes y familias este domingo en el pantano de Sau (Vilanova de Sau, Osona). La mayoría lo han hecho curiosos por ver como han impactado las últimas lluvias en el embalse, que han situado el nivel al 41,5% de su capacidad. Pero también por el hecho de que el agua que ha caído ha cubierto la base de la conocida iglesia de Sant Romà.

Uno de los visitantes, Joan, admite a ACN que, a pesar de que le hubiera gustado pasear cerca de la iglesia, prefiere "por encima de todo" que haya llovido y se haya llenado. Por ahora el acceso es libre, pero a partir del 22 de junio se volverá a implementar el sistema de reservas. En total hay 84 plazas de aparcamiento y el precio será de cinco euros para coches, y dos euros para motos.

"Está todo más tranquilo". Así resume la situación en el pantano de Sau Anna Mimoso, guarda forestal de l'Espai Natural Guilleries-Savassona. La afluencia de visitantes de ahora, en comparación con un año atrás, ha cambiado y la atracción de los turistas hacia los restos del antiguo pueblo de Sant Romà de Sau que afloró la sequía ya no atrae con la misma intensidad.

La mayoría de visitantes quieren acercarse a la iglesia de Sant Romà, para inmortalizar con sus teléfonos lo que se ha denominado popularmente y con exageración como el termómetro del agua del país. Mimoso explica que los visitantes suelen visitar el lugar para hacer la foto, y se van. Aun así, prevén que cuando llegue el verano, "habrá más gente que aparte de venir a hacer la visita, también se quedarán aquí a pasar el día".

Acceso regulado

Esto les ha obligado a seguir con las regulaciones de acceso al espacio que ya se iniciaron en la época pospandemia, aunque con algunas modificaciones. Por ejemplo, aunque a partir de 22 de junio habrá que hacer una reserva previa para acceder al embalse, los visitantes no se encontrarán con la barrera a la prensa que les impedirá el paso. La regulación se hará al llegar al párquing del pantano, donde habrá 84 plazas para aparcar. Si no hay aparcamientos disponibles, habrá que dar la vuelta.

Mimoso defiende que las regulaciones son "primordiales". Por un lado, sirven para garantizar la seguridad del visitante, que asegure la llegada de los cuerpos de emergencias, tanto de bomberos como de ambulancias, pero también son importantes porque ayudan a tener cuidado del medio natural. "La mayoría lo entienden, pero también te encuentras con gente que no lo entiende y no acepta que hayan de pagar para poder acceder", cuenta Mimoso.

"Es un placer ver el pantano medio lleno"

La mayoría de los visitantes con los que ha hablado ACN este domingo han venido al pantano para disfrutar del espacio natural. "Como ha llovido tanto estos días, queríamos ver con la familia como había subido el agua", ha explicado Paqui, que ha venido desde Sabadell. "Después de haberlo visto tanto tiempo con sequía y ver como la gente caminaba por debajo, ahora es un placer que haya llovido y verlo así de lleno", señala.

Para Joan, de las Terres de Ponent, visitar en pantano de Sau era "una asignatura pendiente" con su mujer. Explica que, a pesar de que les hubiera hecho gracia ver el pantano con los restos del antiguo pueblo al descubierto, prefiere ver el embalse tal y como está ahora. "Prefiero verlo así con agua que sin ella, y por todo lo que implica a nivel del medio ambiente", apunta.

Edwin ha venido desde Barcelona con su familia para enseñarles el pantano a sus hijos y chapotear un poco en el agua. La última vez fue hace cuatro años, cuando el nivel del agua todavía estaba mucho más arriba. No han venido a ver el embalse durante los meses más duros de la sequía, en la que "lastimosamente" se podía pasear por cerca de la iglesia. "Siempre hemos venido a bañarnos", y espera que próximamente pueda continuar haciendo lo mismo. "Volveremos en agosto, a ver qué tal", añade.

Natàlia ha venido con sus hijos para mostrarles el pantano y toda la zona. Recuerda que la última vez que vino se podía pasear por la zona de la iglesia y asegura que tiene fotografías que lo corroboran. Cuenta que está muy contenta de ver el pantano medio lleno y espera que todavía se llene más. Además, su hijo, Iván, recuerda que aunque veamos el pantano medio lleno, "la sequía no se ha ido".