Tribunales

Caprabo deberá indemnizar a un trabajador con 6.200 euros por no adaptar sus funciones tras un accidente laboral

Un juzgado de Barcelona considera que la empresa vulneró el derecho fundamental del empleado a no sufrir discriminación por sus lesiones

La Generalitat impone 15 millones de euros en multas a empresas por poner en riesgo a sus empleados

Una de las tiendas de Caprabo

Una de las tiendas de Caprabo / Cedida

Germán González

Germán González

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El Juzgado Social número 28 de Barcelona ha estimado una demanda interpuesta por un trabajador de Caprabo contra su empresa y condena a esta cadena de supermercados a indemnizarlo con 6.251 euros además de tener que adaptar su puesto laboral a sus condiciones físicas, ya que el demandante sufrió un accidente laboral que le produjeron lesiones en la espalda. La sentencia señala que se ha vulnerado el derecho fundamental del recurrente, representado por el Col.lectiu Ronda, a la integridad física, igualdad y no discriminación, por razón de su condición de salud.

En 2019 el trabajador, que desempeñaba sus funciones como mozo de almacén, sufrió una lesión durante jornada laboral y le quedaron «lesiones permanentes no invalidantes» que afectaban a su movilidad de la espalda y el hombro. A raíz de estos hechos, Inspección de Trabajo sancionó a Caprabo al considerar que la empresa no había efectuado correctamente la valoración de los riesgos vinculados al puesto de trabajo y las concretas funciones del trabajador, para realizar movimientos repetitivos y manipulación de pesos. 

El Instituto Nacional de Seguridad Social también consideró que existía responsabilidad por falta de adopción de medidas de seguridad e higiene. El trabajador se reincorporó a su lugar de trabajo tras superar un periodo de incapacidad temporal y el servicio de prevención de la propia empresa lo declaró «apto con limitaciones».

De esta forma se instó a la empresa a adecuar las características del puesto de trabajo para evitar tareas que requirieran «manipulación manual de cargas de más de 10 kg» y «elevación de los miembros superiores por encima de los hombros». Según el Col.lectiu Ronda, que ha representado legalmente al demandante, en 2016 el empleado sufrió una lesión similar y el mismo servicio de prevención hizo una observación parecida.

Los abogados del demandante remarcan que la empresa destinó al trabajador a las mismas funciones, pese a las alertas del servicio de prevención, y no hubo "adaptaciones o alteraciones en las tareas desarrolladas para evitar movimientos o acciones perjudiciales para su salud".

La sentencia remarca que esta decisión empresarial provocó que la salud del demandante "se vea resentida, con períodos de incapacidad temporal por la falta de medidas en el trabajo» y por eso el juez considera que es «una vulneración del derecho a la integridad física, la igualdad y la no discriminación por razón de la condición de salud». El juzgado insta a la empresa a indemnizar al demandante por no haber realizado los «ajustes razonables del puesto de trabajo determinados por el servicio de prevención».

El abogado del Col·lectiu Ronda, Àlex Tisminetzky, que ha representado al trabajador señala que esta sentencia es poco habitual al apelar a una vulneración de derechos fundamentales vinculada a la falta de adecuación de un puesto de trabajo. Además, añade que "es una situación bastante habitual y muchas empresas rehúyen la obligación que tienen de hacer todos los ajustes razonables para adaptar el puesto de trabajo a la condición física de las personas después de sufrir enfermedades o lesiones que han causado afectaciones prolongadas o permanentes".

Por eso, ha destacado que la vinculación con protección de un derecho fundamental constitucional "permite elevar la gravedad del incumplimiento empresarial y exigir medidas verdaderamente disuasivas para imponer la obligatoriedad de realizar esta tarea de adaptación e impedir que cualquier trabajadora se vea obligada a realizar tareas que le merman la salud cuando la adaptación es factible y razonable". "Evidentemente, en ese caso lo era. Caprabo podía haber destinado a su trabajador a realizar muchas otras funciones más adecuadas a su estado de salud. Pero optó por ignorar lo que le reclamaba su propio servicio de prevención", concluye el letrado.