Medio ambiente

Un 70% de las especies de mariposas de Catalunya se encuentran en declive

Las lluvias han mejorado la cantidad de lepidópteros respecto a otros años pero las tendencias registradas por el Catalan Butterfly Monitoring Scheme son negativas

Se censan más mariposas fuera de los espacios protegidos que en los parques naturales

Guillem Costa

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"¡Una rhamni!", se escucha. "Apuntada", responde una voz. Y los avisos, que suenan como una oración en latín, continúan: "Dos cleopatras y una bathseba. Icarus, un macho. Rapae, Crocea...". Los nombres que se van repitiendo de forma constante son los apellidos científicos de las mariposas más habituales en los alrededores del río Besòs y el parque natural de la Serralada de Marina, en el término municipal de Montcada i Reixac.

Juli Mauri, Marc Gallardet y Laura Xicola, tres biólogos voluntarios del CBMS (Catalan Butterfly Monitoring Scheme), se encargan del censo semanal de este itinerario. El más veterano, Mauri, que lleva 25 años realizando estos recuentos, constata que los efectos de las últimas lluvias son positivos: "El año pasado se observaban menos mariposas. Ahora la situación ha mejorado. Pero la tendencia general sigue siendo negativa". Los datos oficiales lo certifican: un 70% de las especies que viven en Catalunya están en declive y en 30 años, la abundancia de mariposas se ha reducido un 40%.

Andreu Ubach, del equipo de coordinación del CBMS, advierte de la gravedad del escenario: "En muchos recorridos, detectamos extinciones locales de poblaciones concretas, aunque la especie siga presente en otros puntos de Catalunya. Y esto es un problema, puesto que las mariposas son un bioindicador ideal para saber en qué estado se encuentra un hábitat"

"En muchos itinerarios detectamos extinciones locales de ciertas especies"

— Andreu Ubach, CBMS

¿Cuáles son las mariposas más perjudicadas? Las especialistas, detalla Ubach: "Las que requieren un paraje muy concreto lo tienen cada día más difícil, como por ejemplo hormiguera de lunares, que está relacionada con las praderas alpinas". En cambio, las más oportunistas, que se adaptan bien a todo tipo de entornos, no están sufriendo una pérdida de ejemplares tan importante.

Contar mariposas

Este tipo de lepidópteros son los que se concentran en el territorio que propectan Mauri, Gallardet y Xicola. Avanzan lentamente y mueven el cazamariposas suavemente sobre el herbazal para que los insectos se dejen ver. Contabilizan los ejemplares que vuelan en un radio de 2,5 metros a su alrededor. Solo las capturan cuando tienen alguna duda sobre la especie. Disponen de una autorización especial para poder hacerlo.

Las más perjudicadas son aquellas mariposas que requieren un paraje muy concreto, como por ejemplo hormiguera de lunares

"Una lachesis", grita Gallardet, señalando una medioluto ibérica. "Es la primera que la localizamos este año", dice Mauri. Xicola, que lleva solo cuatro meses censando y aún se está formando, lo observa entusiasmada. "Yo pretendía participar en el atlas de mamíferos de Catalunya, pero Marc me propuso contar mariposas. Lo probé un día y al acabar fui a la librería a buscar una guía que hoy está llena de apuntes y pósits. Ubach anima a todo el mundo a interesarse por las mariposas: "En la web de CBMS, cualquiera se puede apuntar y aprender, para luego participar en este proyecto de ciencia ciudadana que ya tiene 30 años de vida".

Alas mordidas

"Las mariposas de espacios abiertos, que son la mayoría, lo tienen complicado, porque cada día hay más bosque y se pierden la agricultura y la ganadería tradicionales", explica Ubach. En cambio, las de bosque, que son pocas, como por ejemplo la limonera, tienen un futuro algo más prometedor. No obstante, pese a todo, en este entorno degradado y antropizado, cercano a una zona de chabolas que ha aumentado en el último año, varias mariposas resisten.

El paseo, que incluye ocho secciones distintas, ha sido provechoso: en la cuadrícula se han registrado 338 ejemplares de 19 especies. En función de la época del año, las especies presentes van cambiando. "Intentamos salir siempre a la misma hora y tener en cuenta las condiciones meteorológicas", afirma Gallardet. También apuntan detalles como el estado del insecto. "Esta Vanesa cardui ha sido depredada", expone Mauri mientras sostiene el cazamariposas. La forma de las alas ha perdido su geometría a base de mordiscos, probablemente de aves.

"Las mariposas de espacios abiertos, que son la mayoría, lo tienen complicado, porque cada día hay más bosque y se pierden la agricultura y la ganadería"

Andreu Ubach

Otro factor a tener en cuenta es la conducta de la mariposa: "Si vemos a dos machos peleando o a un individuo libando sobre una flor concreta, como esta Lycaena phlaeas sobre una caléndula, lo indicamos". Después, los datos recogidos se convierten en conocimiento científico y pueden usarse para documentar una extinción. "La Satyrium esculi se observaba fácilmente. Había cientos de ejemplares. Pero ya hace tiempo que no la vemos", lamenta Mauri.

Ubach pone el ejemplo de la Zegris eupheme, una mariposa de alas amarillas que suele vivir en zonas de barbecho: "Cuando toda la agricultura es intensiva, los espacios disponibles para esta especie desaparecen. Antes estaba distribuida por toda la Plana de Lleida. Hoy por hoy, solo la encontramos en la Ribera d'Ebre".

La coordinación del CBMS llama a tomar medidas urgentes para revertir la degradación de los hábitats óptimos para las mariposas: "No se trata de salvarlas a ellas. Estos animales evidencian los cambios, a menudo negativos, de varios espacios naturales. Si frenamos la pérdida de abundancia, significará que el resto de la biodiversidad también mejora, o como mínimo, deja de desaparecer a tanta velocidad".

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