DESIGUALDAD SOCIAL

Cerca de 10 millones de personas en España viven con menos de 916 euros al mes

El XIV Informe 'El Estado de la Pobreza en España' evidencia que 2,5 millones de personas trabajadoras son pobres

Las subidas del precio de las viviendas y el coste de la vida agravan las cifras de exclusión social

Tiendas de campaña en el Puente del Reino, a 14 de febrero de 2024, en Valencia, Comunidad Valenciana (España).

Tiendas de campaña en el Puente del Reino, a 14 de febrero de 2024, en Valencia, Comunidad Valenciana (España). / Jorge Gil / EP

María G. San Narciso

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Millones de familias en España no pueden hacer frente a un gasto imprevisto ni pueden mantener su vivienda a una temperatura adecuada. Ni siquiera pueden permitirse una comida de carne, pollo o pescado cada dos días, especialmente entre las monoparentales. Da igual que mejore el mercado de trabajo o que suba el salario mínimo interprofesional: el aumento de los precios de la vivienda y de la vida en general asfixian a mucha gente en un país en el que unos 9,7 millones de personas cuentan con ingresos inferiores a 10.989€ anuales por unidad de consumo (916€ al mes), tal y como lo recoge el XIV Informe El Estado de la Pobreza en España.

El trabajo, presentado este martes 4 de junio por la Red de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social en el Estado Español (EAPN-ES), muestra que hay 12,7 millones de personas en riesgo de pobreza o exclusión social en España.

La tasa AROPE, que mide el riesgo de pobreza o exclusión social, ha subido medio punto en un año, hasta situarse en el 26,5% en 2023 (400.000 personas más que en 2023). Compuesta por tres indicadores, el que ha aumentado más, y con diferencia, es el componente de privación material y social severa. Los otros dos -riesgo de pobreza y baja intensidad en el empleo-, se han mantenido prácticamente estables este último año.

Con todo, la pobreza severa en el país afecta a casi cuatro millones de personas. Una situación que vuelve a ser, un año más, peor para las mujeres: los datos evidencian que la feminización de la pobreza es un problema estructural: hay 5,1 millones de mujeres pobres en España, 300.000 más que de hombres.

Los alquileres causan desigualdades sociales

La relación entre pobreza y acceso a la vivienda es alta. Las conclusiones del análisis incluido en el informe muestran que el aumento de los precios, la escasez de alquileres asequibles y las dificultades para acceder a una propiedad han creado una situación precaria para muchas personas.

Además, por culpa de esto también han aumentado las desigualdades: el precio medio del alquiler se ha incrementado cerca de tres veces más que la renta por persona, lo que supone un esfuerzo económico mayor y un agravante de la pobreza. Solo en 2023, la tasa de pobreza entre quienes vivían de alquiler a precio de mercado (33,1%) ha duplicado a la de quienes disponían de una vivienda en propiedad (15,8%). Además, una de cada tres personas pobres reside en una vivienda arrendada.

Y no solo es el pago de la hipoteca o del alquiler. Los gastos aparejados a la vivienda también lastran las economías familiares, hasta el punto de que la pobreza energética que alcanza máximos históricos. Un 43,1 % de las personas pobres tiene dificultades para mantener su vivienda lo suficientemente fresca en verano y un 38,5 % cálida en invierno.

Empleos precarios

Preocupa que tener un empleo ya no es sinónimo de evitar el riesgo de pobreza. El trabajo ha perdido parte su capacidad protectora frente a esta situación, lo que ha hecho que cerca de 2,5 millones de personas trabajadoras en 2023 en España eran pobres. Esto lo achacan, principalmente, a la calidad del mercado laboral, que "pese a las mejoras derivadas de la última reforma laboral y al incremento del salario mínimo, sigue caracterizado por la precariedad". La investigación muestra que tener empleos precarios -tanto en temporalidad como en parcialidad-, duplica el riesgo de pobreza. Tanto es así que una de cada tres personas pobres tiene un trabajo remunerado (el 32%).

Y, de nuevo, esta precariedad afecta en mayor medida a las mujeres. Ellas tienen una mayor tasa de desempleo (13,8% frente al 10,6% de ellos en 2023), triplican la tasa de empleo parcial de los hombres (21,1% vs 6,6%) y tienen menos ingresos, tanto en salarios como en pensiones (los hombres cobran un 18,6% y un 48,6 más, respectivamente).

También sufren más precariedad y desempleo la población joven, ya que la tasa de temporalidad de las personas ocupadas de 16 a 29 años es más del doble que la registrada a nivel general (34,7% vs 15,7%), mientras que una de cada cuatro tiene un empleo a jornada parcial. Además, hay casi el doble de paro juvenil que general (21,4% vs 12,2), por lo que hay 1,5 millones de jóvenes pobres en España.

Pese a la gravedad de las cifras, los autores han recalcado en su presentación que la situación de pobreza y exclusión social sería todavía mucho más grave sin la acción protectora del Estado, que consigue evitar que 10,6 millones de personas entren en situación de pobreza, y unos 2,4 millones en pobreza severa. También destacan el papel de las pensiones públicas como factor de sostenimiento de la calidad de vida de la población. Por sí solas, reducen el riesgo de pobreza en 16,4 puntos, es decir, unos 7,8 millones de personas.

Familias monoparentales

Los autores también dejan claro que la peor parte se la llevan las familias con menores. Son a ellas a quienes les afecta más el incremento del coste de la vida, como demuestra el aumento de la tasa de pobreza infantil, que ha pasado del 27,8% al 28,9% en un año. Esto significa que unos 2,3 millones de niñas, niños y adolescentes están en riesgo de pobreza. Además, a la Red le preocupa especialmente la situación de los hogares monoparentales: más de la mitad (52,7%) está en riesgo de pobreza y/o exclusión social, frente al 49,2% de 2022. El encarecimiento de la vida derivado de las últimas crisis ha afectado especialmente a estas familias, entre las que el 26,5% no puede mantener su vivienda a una temperatura adecuada y más de la mitad (55,4%) no puede permitirse una comida de carne, pollo o pescado cada dos días. La gran mayoría de ellas (el 80,7%) están encabezadas por una mujer. 

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