Tribunales

Fiscalía archiva la primera denuncia por la conspiración de los 'chemtrails' (estela de los aviones)

Los denunciantes mantienen que las estelas que dejan los aviones son tóxicos que dañan el medio ambiente

Chemtrails: las estelas tóxicas en el cielo son un bulo

La falta de lluvia y el calor extremo aceleran la difusión de bulos sobre el clima

chemtrails

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EFE

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La Fiscalía de Barcelona ha archivado las primeras denuncias por los 'chemtrails', estelas que los aviones dejan en el cielo y que negacionistas del cambio climático atribuyen a una manipulación de nubes, tras concluir que se trata de una "teoría de la conspiración que la ciencia ya ha refutado".

La "fake news" sobre los "chemtrails", una teoría cercana al negacionismo climático que mantiene que hay aviones que se dedican a manipular las nubes para afectar las lluvias, han llegado a la mesa del fiscal de Medio Ambiente de Barcelona, al que piden que abra una investigación por delitos contra los recursos naturales y el medio ambiente.

Llamadas

Pero no solo son denuncias formales: las oficinas del ministerio público han recibido en paralelo llamadas telefónicas para advertir de que un día concreto se pueden observar en el cielo de Barcelona muchas más estelas de lo habitual, lo que para los conspiracionistas es una prueba de la existencia de un plan organizado para condicionar el clima.

En concreto, las denuncias archivadas alertaban de la presencia de "chemtrails" en varias localidades de Barcelona, producidas por artefactos que "lanzan diversos elementos químicos sobre las nubes, con la finalidad de cambiar el clima mediante la reducción de las nubes y las correspondientes lluvias".

Noticias falsas

En su decreto de archivo, el fiscal Toni Pelegrín se remite a los datos de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), así como a los informes que ha elaborado la Unidad Técnica de la Fiscalía de Sala de Medio Ambiente, en colaboración con la Policía Nacional y la empresa Enaire -gestor de navegación aérea española- para atajar esas noticias falsas.

En base a esa documentación, el fiscal descarta que los 'chemtrails' sean consecuencia de la emisión de compuestos químicos específicos para perjudicar el medio ambiente y avisa de que la comunidad científica "ya ha refutado esas teorías de la conspiración".

El fiscal de Medio Ambiente sostiene en su escrito que las huellas en el cielo no son más que "estelas de condensación generadas por los aviones o, simplemente, nubes formadas por pequeños cristales de hielo como los que forman los cirrus cuando hay frío en altura".

"Nubes de hielo"

Según sostiene la Agencia Estatal de Meteorología -y recuerda el fiscal en su escrito-, no debe confundirse "la siembra de nubes y otras técnicas de modificación artificial del tiempo con las estelas de condensación de los aviones".

"Las estelas de los aviones no son más que nubes de hielo con la apariencia de líneas largas que se forman al paso de la aeronave por condensación del vapor de agua cuando la atmósfera está suficientemente fría y húmeda", prosigue la Aemet.

Además, Enaire, principal proveedor de servicios de navegación aérea y de información aeronáutica en España, ha aclarado que las estelas se forman "cuando los gases calientes de la combustión del keroseno, que expulsan los motores de las aeronaves, se congelan al entrar en contacto con el aire exterior (a una temperatura de unos cuarenta grados bajo cero) y se forman nubes de hielo, en forma de largas líneas".

Autopistas del aire

Una vez formada la estela, mantiene Enaire, "su evolución y permanencia en el cielo dependerá de las condiciones atmosféricas, como la temperatura y humedad del aire, así como de la cantidad de vapor de agua y de la temperatura de las emisiones", lo que explica que unos días se vean más huellas que otros.

Según la Fiscalía, la razón por la que las estelas se cruzan en ocasiones, incluso formando una malla en el cielo, se debe a la existencia de "aerovías o autopistas del aire", donde se canaliza el tráfico aéreo, por lo que donde mayor número de huellas se pueden encontrar es cerca de los aeropuertos.

El ministerio público admite el impacto que la circulación aérea tiene para el medio ambiente, pero no por las estelas, sino porque puede provocar un aumento de la cobertura nubosa y de la temperatura global, además de emitir gases de efecto invernadero por la combustión de los motores.