Nuevos radares  en Barcelona que afectan en 2023. La calle de Aragó, entre Comte d’Urgell y Casanova.

Nuevos radares  en Barcelona que afectan en 2023. La calle de Aragó, entre Comte d’Urgell y Casanova. / ZOWY VOETEN

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Alexandra Costa

¿Te imaginas recibir una multa por exceso de velocidad de 54.000 euros o de 116.000 euros? Pues eso les sucedió al empresario Reima Kuisla y al exejecutivo de Nokia Anssi Vanjoki, respectivamente. No es que circulasen como un rayo ni que se pasaran por el forro todo el código de tráfico. Al contrario, uno conducía un coche a 103 km/h en una zona donde el límite era de 80 y el otro pasó con su moto a 45 km/h en un lugar de 30. Como ellos, cualquier ciudadano de Finlandia se afrenta a estos castigos económicos. Más allá de infringir la ley, la elevada cuantía tiene un motivo de ser, que no es otro que el patrimonio del infractor. Porque el país nórdico aplica un sistema de multas progresivas: las sanciones están vinculadas a los ingresos de los ciudadanos. En consecuencia, paga más quién tiene más.

Kuisla recibió ese multazo en 2015. Las autoridades comprobaron que presentó unos ingresos de 6,5 millones de euros en la última declaración de impuestos presentada e hicieron números. En la mayoría de casos, el Código Penal finlandés marca que las multas progresivas corresponden a una sexagésima parte del ingreso medio mensual después de impuestos.

A la cifra resultante se le reducen 255 euros, equivalentes al coste de vida. También se deducen otras cantidades según la situación de la unidad familiar de la persona o si tiene a alguien a cargo, entre otros aspectos. Sea como fuera, al empresario le salió a pagar 6.750 euros. ¿Y la diferencia hasta 54.000?

Además de tener en cuenta el patrimonio de cada ciudadano, el 'castigo progresivo' tiene en cuenta la gravedad del delito. En el caso de Kuisla, que se pasó en 23 km/h el límite de velocidad, las autoridades estimaron que merecía una penitencia de ocho días. De ahí, el importe final. El empresario expuso su caso en las redes sociales, afirmó que Finlandia trata de manera hostil a sus ciudadanos y hasta clamó por un cambiar de nacionalidad. En cambio, los usuarios se posicionaron al lado del Estado.

La norma de Finlandia no es nueva. Las multas progresivas y de días se aplican desde 1921 en aquellos delitos castigados con una sentencia no privativa de libertad. Si un siglo después se sigue implementando es que el sistema funciona. No obstante, hecha la ley, hecha la trampa.

Más países europeos copian el sistema

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La policía finlandesa denunció durante años que tenía dificultades para calcular el importe de las sanciones porque los infractores, sobre todo los que tenían más patrimonio, mentían sobre sus ingresos cuando les dan el alto. Con la llegada de la tecnología móvil, ni de eso se libraron, ya que ahora los agentes verifican las declaraciones de impuestos 'in situ'.

Finlandia no es el único país que aplica este procedimiento. Algunas jurisdicciones de Suecia y Alemania han copiado el sistema. ¿Qué te parecería que España también decidiera impórtalo?