Nuevos derechos y obligaciones

La ley de bienestar animal se salva en el Senado por la mínima

  • Partidos de izquierda y nacionalistas han apoyado los vetos del PNV y del PP, que finalmente no han salido adelante por un voto

Animalistas muestran un galgo muerto en protesta por la Ley de Bienestar Animal

Animalistas muestran un galgo muerto en protesta por la Ley de Bienestar Animal

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Patricia Martín
Patricia Martín

Periodista

Especialista en sanidad, igualdad, violencia machista, infancia, consumo

Escribe desde Madrid

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Si hay una ley con una tramitación complicada, esa es la ley de bienestar animal, acompañada de la reforma del Código Penal encaminada a agravar el maltrato contra los animales. El Senado ha dado luz verde este miércoles ambas normas pero hasta el último momento ha habido negociaciones para evitar el apoyo de varios grupos de izquierda y nacionalistas a los vetos presentados contra las reformas, como toque atención al Gobierno por no haber negociado con sus socios y sobre todo al PSOE por dejar fuera de la protección a los animales de caza.

El pleno del Senado ha rechazado los vetos del PP, PNV, Vox y UPN a la ley de bienestar animal pero los dos primeros no ha salido adelante a falta de un voto (con 132 apoyos) porque es necesaria mayoría absoluta y el respaldo, por tanto, de 133 senadores. Ha sido tan tensa la recta final que incluso tras la votación del veto peneuvista se han oído aplausos procedentes de la bancada popular pero el presidente del Senado, Ander Gil, ha aclarado que eran necesario 133 'síes' y entonces en la Cámara se ha oído un "¡oh!".

El veto nacionalista ha sido apoyado, además de por el PP y Vox, por Más Madrid, Geroa Bai y Compromís, entre otros. Los síes han sido del PSOE y ERC. Ambas normas deben volver al Congreso porque se han introducido varias enmiendas.

Ya en la Cámara baja la ley de bienestar animal se salvó 'in extremis' de ser devuelta al Gobierno porque Unidas Podemos, ERC, EH Bildu y otros partidos minoritarios prefirieron seguir para adelante antes de que España se quede sin una legislación estatal que busca el maltrato, abandono y sacrificio cero de los animales.

La enmienda

Los socialistas presentaron en la Cámara baja la polémica enmienda que deja fuera de la protección a los animales, como los galgos, que participan en las actividades cinegéticas y no se movieron ni ápice de esta postura pese a la amenaza de los socios minoritarios de que tumbarían la norma. Finalmente, apoyaron el texto, con la esperanza de torcer el brazo al PSOE en el Senado.

Sin embargo, en la Cámara baja los socialistas "no han querido ni sentarse a negociar", según ha denunciado el senador Carles Mulet, de Compromís, poniendo voz a las quejas del resto de grupos de izquierda "Solo hemos recibido una decena de llamadas culpando a Podemos y de Podemos culpando al PSOE", ha lamentado Pablo Gómez, de Más Madrid. "Nosotros solo hemos recibido una llamada para ver qué hacemos con los vetos", ha explicado Nerea Ahedo, del grupo parlamentario vasco. Ante ello, varios grupos han avisado desde la tribuna de que apoyarían alguno de los vetos presentados "como medida extraordinaria para que entiendan que en el Congreso se tiene que aprobar con las modificaciones que estamos demandando".

Las multas

Y las principales demandas de la izquierda, haciéndose eco de las peticiones animalistas, tienen que ver con que la norma ampare a todos los animales, también a los que se usan para cazar, como salió originalmente del Gobierno. Y que la reforma del Código Penal vuelva a castigar con cárcel algunos delitos leves que se han sustituido por multas económicas. También han criticado que se despenalice la explotación sexual de animales si estos no presentan lesiones. Y los partidos nacionalistas rechazan la legislación porque "invade competencias"·.

Si se hubiera aprobado algún veto, para sacar adelante la norma en el Congreso se hubiera requerido de mayoría absoluta. Las enmiendas parciales del Senado se pueden revocar por mayoría simple, pero levantar el veto requiere de mayoría reforzada -o simple "una vez transcurridos dos meses desde la interposición del mismo"-, según reza el reglamento del Congreso.

Sin embargo, la ley de bienestar animal salió adelante en la Cámara baja por 174 apoyos (PSOE, Podemos, ERC y EH Bildu), no llegó por tanto a los 176 respaldos que se necesitan para la mayoría absoluta. La reforma del Código Penal sí alcanzó los 178 'síes' (de PSOE, Unidas Podemos, ERC, EH Bildu y PDECat).

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Pese a ello, la ministra proponente, Ione Belarra, ha defendido este miércoles con ahínco las normas desde la tribuna, pidiendo disculpas por "no haber podido convencer" al PSOE de que la norma también ampare a los perros de caza. "Ha habido tantas y tantas resistencias por parte de una minoría que no quiere ni respeta a los animales pero hace mucho ruido, extendiendo bulos y mentiras sobre esta legislación", ha lamentado.

Asimismo, se ha mostrado convencida de que estas normas suponen "la primera ola de derechos de los animales, pero no será la última".