FEMINISMO

Proyecto Comarca: mujeres indígenas que salvan lenguas originarias a golpe de Whatsapp

Las mujeres de la comunidad indígena Wounaan, entre Panamá y Colombia, son las protagonistas de un proyecto que gracias a la tecnología digital no sólo está permitiendo la conservación de la lengua materna, sino que además está impulsando la alfabetización

Proyecto Comarca: mujeres indígenas que salvan lenguas originarias a golpe de Whatsapp
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Violeta Molina Gallardo
Violeta Molina Gallardo

Periodista

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El pueblo Wounaan es una pequeña comunidad indígena de Panamá y Colombia que tiene lengua propia, el woun meu. Para salvar el futuro de esta lengua y preservar sus saberes ancestrales, un proyecto educativo digital está empoderando a las mujeres de esta comunidad para que se conviertan en "escribientes" y utilicen su idioma materno para escribir cuentos, compilar recetas gastronómicas o botánicas... o para comunicarse con sus amigas por Whatsapp.

Se trata de Comarca, un proyecto de innovación ciudadana que tiene dos líneas de actuación: por una parte, proveer a las mujeres de las herramientas tecnológicas que les permitan escribir en su lengua materna tanto en ordenadores como en teléfonos móviles (teclados específicos tanto físicos como virtuales); y por la otra, impulsar dinámicas educativas grupales que contribuyan a su alfabetización.

"Lo básico es que tengan la herramienta, que sepan que tienen la posibilidad de escribir. Y por el otro lado, que tengan la motivación para hacerlo, que ellas se den cuenta de que vale la pena escribir en su lengua en el día a día, en su cotidianidad, pero que también, a partir de ahí, puedan volcarse a la escritura como medio de expresión personal, como medio de rescate cultural y también como un medio de apropiación de lo que ellas son y para que no se pierdan sus tradiciones para las nuevas generaciones", explica a este diario el impulsor de Comarca, el colombiano Sergio Leandro Aristizábal.

Esta lengua se utiliza de forma oral, pero no escrita, y con la migración a las ciudades "llega un momento en que la lengua dominante (el español) comienza a volverse el recurso más sencillo", por lo que las nuevas generaciones cada vez sienten menos apego a su idioma materno, que termina percibiéndose como "algo vergonzante".

"Son muy pocos los que escriben en su lengua y esto hace que el conocimiento se vaya perdiendo, que haya un problema de segregación cultural y un desequilibrio muy grande entre la lengua dominante y las pequeñas lenguas que son parte de los pueblos originarios". "Lo chistoso es que hablan su lengua todo el tiempo entre ellas, pero no pueden enviarse un mensaje por Whatsapp porque el teléfono del celular está en español", precisa el ideólogo de Comarca.

En el proyecto se han diseñado herramientas tecnológicas para ponerlas a disposición de las mujeres. Si tu lengua es el español, pero no tienes un teclado con la letra Ñ ni con tildes, va a ser difícil que utilices el lenguaje escrito. Lo mismo sucede con el woun meu y el resto de lenguas indígenas. Aristizábal y su equipo han adaptado teclados físicos y digitales con los caracteres específicos.

A partir de ahí, pusieron en marcha la parte educativa de la iniciativa: congregar a mujeres de la comunidad Wounaan para que aprendieran, en grupo, a escribir su lengua. Procedentes de ciudades, pero también de lo más profundo de la selva, se reunieron desde adolescentes a mujeres ancianas.

Cuentos sobre menstruación

¿Y por qué se ha centrado el trabajo en las mujeres de la comunidad?

Porque son las que menos apoyo reciben y menos alfabetización tienen. Se trata de comunidades "superpatriarcales que rara vez dan a las mujeres la posibilidad de educarse", además son madres de seis o siete hijos y su vida está centrada en la crianza y la artesanía.

"Al preguntarles en el taller por qué no escribían, la respuesta inicial era que les parecía muy difícil y que no lo hacían porque tenían cinco hijos en casa, es decir, que no tienen la posibilidad de aprender", señala.

"Estamos muy enfocados en ellas porque sabemos que lo necesitan. No nos interesa que haya dos o tres personas en la comunidad muy capacitadas y ya, queremos que haya una educación masiva de señoras, de señoras escribientes, de mujeres que cuenten. En el taller hicieron de todo: recetas, cuentos de botánica, cuentos sobre la menstruación, cuentos sobre la vida diaria, cuentos sobre sus artesanías. Son puras historias que son riqueza cultural que se va perdiendo", añade Aristizábal.

La motivación principal de estas mujeres para aprender a escribir en woun meu es poder enseñar a sus hijos e hijas a hacerlo.

Aristizábal hace hincapié en que la metodología educativa es alternativa, centrada en la apropiación popular y la colaboración con las iguales. El equipo de Comarca, integrado por colombianos y panameños, cuenta con un traductor y una lingüista Wounaan que han participado en los talleres, así como con una educadora popular.

"El hecho de escribir, de contar, es muy valioso. Creo que meter una lengua indígena dentro del contexto digital le da todas las posibilidades para que siga existiendo, para que se siga reproduciendo. Conectas la ancestralidad de miles de años de conocimiento botánico, de comida, de cultura, de organización popular con un entorno digital del que antes no era partícipe", incide.

La conexión intergeneracional es clave, porque las ancianas de 70 años narran sus saberes y sus nietas los recogen digitalmente y pueden divulgarlos al mundo. Y el factor comunitario resulta poderoso, pues la idea es que se junten a leer y a escribir en clubes, que lo hagan juntas.

"La lengua es identidad, es quién soy yo. Las comunidades indígenas en Latinoamérica tienen que preservar y tratar de guardarlas porque, si no, se las va a comer la lengua dominante, que simplemente se va imponiendo día a día y en la cotidianidad", añade Aristizábal.

Y una vez integran el conocimiento de la escritura en lengua materna, "las posibilidades son infinitas", se abre el universo literario. Hacer un blog de recetas, un cuento, poesía, libros, cartas de amor... De escribientes a escritoras.

Quizá, de sesenta libros escritos en wuon meu, sólo uno o dos tienen autoría femenina. Y eso puede cambiar.

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"Es ir a contravía de esa idea de que porque tengo cinco hijos, entonces ya no puedo hacer nada con mi vida, tengo que dedicarme a criar los hijos y ya no puedo hacer nada", enfatiza Aristizábal.

El proyecto Comarca, que cuenta con el apoyo de la Secretaría General Iberoamericana (Segib), de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Aecid) y de la Dirección General de Asociaciones Internacionales de la Comisión Europea (Intpa), aspira a replicar el modelo utilizado con la comunidad Wounaan a otros pueblos indígenas y también a que los grandes sistemas operativos, como Android o iOS, incluyan en el futuro teclados digitales con para poder escribir en estas lenguas originarias.