Cómo ayuda la innovación a avanzar hacia un futuro más sostenible

Cepsa invertirá hasta 8.000 millones de euros a lo largo de la década para liderar la transición energética en España y Portugal. Uno de los últimos proyectos de la compañía ha sido la transformación de una de sus antiguas unidades de refino ubicada en el Parque Energético La Rábida, en Huelva, en una nueva planta para la producción de biocombustibles.

Cómo ayuda la innovación a avanzar hacia un futuro más sostenible
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La innovación es un factor clave para avanzar en la transición energética y la sostenibilidad. A medida que la demanda de energía sostenible aumenta y el cambio climático se hace cada vez más evidente, es necesario encontrar nuevas formas de producir, distribuir y utilizar la energía de manera más eficiente y sostenible.

El papel de los biocombustibles en la transición energética

Los biocombustibles juegan un papel clave en la transición energética. Son una fuente de energía sostenible que se obtiene a partir de materiales orgánicos, como plantas y otros residuos, y tienen múltiples ventajas: el uso de residuos para su fabricación promueve la economía circular y reduce el impacto de dichos residuos en el medioambiente; son químicamente análogos a los combustibles fósiles, lo que permite su uso de forma inmediata en sustitución de éstos sin necesidad de realizar modificación alguna en los motores (lo que ayuda a una rápida descarbonización de sectores de compleja electrificación); además, existen tecnologías maduras para llevar a cabo su producción, e incluso, en ciertos casos, se pueden utilizar instalaciones ya existentes para su fabricación. El uso de biocombustibles reduce significativamente la cantidad de CO2 emitido a la atmósfera, ya que los residuos orgánicos que se utilizan para producirlos han absorbido CO2 previamente durante su desarrollo.

Algunos de los biocombustibles avanzados en los que más se ha invertido para impulsar su desarrollo son el biometano, un gas renovable con características similares a las del gas natural, que se obtiene a partir de residuos orgánicos; el biodiésel, que se produce a partir de materia de origen vegetal; el hidrobiodiésel, que se obtiene mediante procesos de hidrotratamiento de aceites o grasas; biojet, producido mediante el hidrotratamiento y craqueo/isomerización de aceites vegetales o grasas; biogás que se obtiene a partir de residuos agrícolas, aguas residuales o residuos urbanos; biobutanol producido por fermentación de biomasa; o bioetanol que se obtiene mediante fermentación de azúcares o de residuos lignocelulósicos.

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Hidrobiodiésel, un biocombustible avanzado

El hidrobiodiésel (HBD) consiste en diésel producido mediante la hidrogenación y craqueo de grasas y aceites vegetales. Sus propiedades lo convierten en la alternativa ideal para ser utilizado en motores diésel. Cepsa apuesta por este combustible sostenible reconvirtiendo una de sus antiguas unidades de refino ubicada en su Parque Energético La Rábida en Huelva en una nueva planta para la producción de biocombustibles de primera y segunda generación, que tiene la capacidad de reducir las emisiones de CO2 hasta en un 90%.

La producción de este hidrobiodiésel en la planta de Huelva asciende a cuatrocientas toneladas diarias, que aumentarán en el futuro hasta las ochocientas toneladas.

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En esta instalación se produce hidrobiodiésel, a partir de aceite vegetal, de residuos vegetales o de grasas no destinadas al consumo humano (SANDACH), marcando así un nuevo hito en la estrategia Positive Motion de la compañía, con la que Andalucía se coloca en el centro de la transición energética y la economía circular. La producción de este hidrobiodiésel en la planta de Huelva asciende a cuatrocientas toneladas diarias, que aumentarán en el futuro hasta las ochocientas toneladas.

La inversión en I+D ha sido clave para poder desarrollar este proyecto. En esta transformación han jugado un papel fundamental la modificación del catalizador (sustancia que promociona las reacciones químicas necesarias para la obtención del biocombustible) y la mejora de la metalurgia de la planta. Según Jorge Acitores, director del Parque Energético La Rábida, “el compromiso de nuestros equipos con la seguridad además de con el medio ambiente y la descarbonización han sido claves para el desarrollo de este proyecto. El talento y la innovación de nuestros profesionales está permitiendo acelerar nuestro objetivo de convertirnos en un referente de la transición energética en el sur de Europa”.

Cepsa producirá anualmente 2,5 millones de toneladas de biocombustibles avanzados en 2030, de las que 800.000 toneladas serán combustibles sostenibles para la aviación (SAF).