Estaciones de esquí

La ocupación turística, de un 70% en el Pirineo, pese a la falta de nieve en Aran y la Cerdanya

La Diputació de Lleida estima que se han vendido 225.000 'forfaits', un 12% más de lo previsto

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ACN

Poder esquiar, pese a las altas temperaturas y la carencia de precipitaciones en forma de nieve, ha hecho que las comarcas del Pirineo hayan registrado unas buenas cifras de ocupación, con un 70% de media el periodo de Navidad a Reyes. En las zonas cercanas a las estaciones de esquí, la cifra ha sido superior y en Nochevieja muchos establecimientos han colgado el cartel de completo. Sin embargo, comarcas como la Cerdanya y la Val d'Aran se han resentido de la falta de nieve y han sufrido anulaciones o han visto cómo clientes abreviaban la estancia, según ha explicado Josep Castellarnau, presidente de la Federació d 'Hostaleria de Lleida. El Patronat de Turisme de la Diputació de Lleida calcula que durante estas fiestas se han vendido 250.000 ‘forfaits’, un 12% más de lo previsto.

El presidente de los hoteleros leridanos se ha mostrado optimista y afirmó que el balance es "bueno" y "positivo", teniendo en cuenta las condiciones meteorológicas. Por su parte, el gerente del Patronat de Turisme de la Diputació de Lleida, Juli Alegre, también hizo un balance optimista al destacar que todas las pistas de esquí alpino han podido abrir.

Diferente ocupación según sectores y períodos festivos

El Patronat de Turism estima que durante este período de fiestas de Navidad, en el conjunto de las comarcas del Pirineo y las comarcas occidentales de Catalunya cerca de 100.000 turistas se han alojado en establecimientos de turismo reglado como hoteles, casas de turismo rural, ‘bungalows’ y apartamentos turísticos , que han generado unas 230.000 pernoctaciones en el conjunto de la demarcación. A estas cifras deben sumarse las segundas residencias y otras formas de alojamiento turístico, como las viviendas de uso turístico (HUT), no estimadas en estos cálculos.

En el primer tramo del período festivo comprendido entre el día 26 de diciembre hasta el viernes 30 de diciembre, la ocupación en el sector de la hostelería de las zonas del Pirineo se situó sobre el 65% de media. Las plazas de ‘bungalows’ del sector del camping en el 75% y el turismo rural en el 70% de media. El mayor grado de ocupación se produjo en Nochevieja, como es habitual para estas fiestas. En concreto, desde el viernes 30 de diciembre hasta el domingo 1 de enero de 2023 se situó en porcentajes que oscilan entre el 95% y el pleno empleo en los establecimientos de hostelería del Pirineo, así como en toda la oferta de turismo rural y las plazas de ‘bungalows’ en lo que respecta al sector del camping.

A partir de Fin de Año y hasta el día 4 de enero, la ocupación en el sector de la hostelería se situó entre el 60 y el 70%, con un porcentaje mayor en las proximidades a las estaciones de esquí; el turismo rural en torno a 70%, y las plazas de bungalows sobre 50%. A partir del 5 de enero y hasta este domingo, se ha producido un descenso significativo de la ocupación en los diversos sectores, aunque en porcentajes diferenciados que oscilarían entre el 40 y el 50%, tal y como había previsto el Patronat de Turisme.

Esquiadores en Port Ainé, el fin de semana de Fin de Año.

/ Oriol Bosch / ACN

Anulaciones que se han podido cubrir

Asimismo, cabe destacar que a lo largo de estos 15 días se han registrado algunas anulaciones de reservas debido a la falta de nieve y su afectación a las condiciones para el esquí, que en muchos casos se han podido cubrir con nuevas reservas, principalmente en Nochevieja, de personas que no lo habían conseguido antes.  

En este sentido, Castellarnau ha destacado que el comportamiento del cliente es distinto en función de la zona del Pirineo. En la Cerdanya y Val d'Aran, los clientes acuden exclusivamente a esquiar y, si no pueden cumplir sus expectativas, anulan la reserva. Mientras, en comarcas como el Pallars Sobirà, la Alta Ribagorça o el Alt Urgell, el esquí es un complemento más de las muchas actividades que se pueden realizar allí.

La ocupación turística en la Val d'Aran se ha mantenido alta y por encima de la media durante todo el período de las fiestas navideñas. Del 26 de diciembre hasta el 4 de enero la ocupación se situó entre el 80 y el 85%, con un pico en Nochevieja que rozó la plena ocupación como en el resto del Pirineo. Del 5 al 8 de enero también hubo un buen comportamiento turístico, aunque en porcentajes inferiores, dado que la media por la festividad de Reyes fue entre el 75 y el 80%.

El esquí alpino, sigue la temporada a buen ritmo

Pese a la escasez de nevadas, las estaciones de esquí alpino del Pirineo han cerrado una campaña de Navidad con resultados satisfactorios. Durante estos 15 días de fiestas de Navidad, Año Nuevo y Reyes el conjunto de las estaciones de esquí del Pirineo de Lleida han vendido unos 225.000 forfaits, un 12% por encima de las previsiones del Patronato de Turismo.

Las altas temperaturas y la falta de nevadas intensas antes y durante el período de vacaciones de Navidad han afectado de forma más directa a las estaciones de fondo, así como a la mixta de Tavascan, que sólo han podido ofrecer usos turísticos y actividades de raquetas en lo alto de las estaciones. Esta situación se ha traducido con un número bajo de visitantes y desde las estaciones confían en la llegada de un frente a partir de este domingo que les ayude a salvar lo que resta de temporada.

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También el complejo de alpino de Port del Comte, en el Solsonès, ha finalizado la campaña de Navidad con sólo dos pistas abiertas de las 37 de las que dispone, debido a la falta de nevadas, las altas temperaturas y la lluvia, que han mermado mucho el número de esquiadores para estas fiestas.

En cuanto al resto de centros de alpino del Pirineo de Lleida, como son Baqueira Beret, Port Ainé, Espot y Boí Taüll, han mantenido una muy buena actividad durante este período de vacaciones y han disfrutado de buen tiempo. En este sentido destaca Boí Taüll, que fue la estación más favorecida por las nevadas que cayeron días antes de las fiestas de Navidad, que le han permitido tener unos grosores de nieve de entre 50 y 100 cm y convertirse en el centro de invierno más nevado de la península

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