Campaña solidaria

El Gran Recapte más difícil: "Hay familias trabajadoras que también necesitan ayuda"

  • El Banc dels Aliments alerta del constante aumento de personas con problemas para acceder a alimentos básicos

GRAN RECAPTE

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Sergi Corberó

El Banc dels Aliments de Catalunya, que atiende a más de 240.000 personas, ha dado este viernes el pistoletazo de salida al Gran Recapte, la campaña solidaria de recogida de alimentos. Esta decimocuarta edición, que lleva como lema 'Ayudar llena' se enmarca en un contexto complejo debido al incremento de la pobreza. "Desde la pandemia estamos viendo cómo más familias de distinto perfil necesitan alimentos, explica Núria, miembro de Cáritas Barcelona, que apunta que ahora atienden a muchas familias jóvenes que no responden al perfil clásico de la vulnerabilidad. "La mayoría son trabajadoras, con contratos precarios", subraya.

En 2021, los bancos de alimentos catalanes repartieron 33,6 millones de kilos de alimentos, que cada mes llegaron a 255.413 personas a través de 674 entidades. Este 2022, será más crudo, puesto que el Banc dels Aliments ya atiende a un 2% más de personas. Ello sumado al alza de precios que la ha forzado a recortar un 12% las ayudas.

El objetivo del Gran Recapte es recoger este fin de semana el máximo volumen de alimentos básicos (aceite, leche y conservas) a través de los puntos de recogida situados en supermercados y mercados municipales. También se pueden hacer donaciones económicas hasta el 6 de diciembre. El dinero recaudado se invertirá en comprar productos frescos. En el Mercat del Ninot a medio día ya se habían recaudado más de mil euros. Buenas noticias. La esperanza de los voluntarios del mercado era batir la marca "récord" del año pasado: 8.000 euros.

"Quienes necesitan estos alimentos son personas que se han quedado sin trabajo, gente con muy pocos ingresos que no les da para pagar el alquiler, la escuela, etc. Son familias de clase media baja", señala una de las voluntarias en el Mercat del Ninot, uno de los puntos con un importante volumen de voluntarios implicados. Pese al ambiente participativo que se vive en algunos supermercados y mercados como el del Ninot, Núria lamenta que hay "algunos supermercados que no han accedido a participar en la colecta".

Núria agradece, precisamente, el esfuerzo de los voluntarios puesto que con la pandemia decayó la participación de estas personas, como también cayó el volumen de alimentos recogidos. La de este año es, pues, una campaña con un doble reto: poder ayudar a más gente y lograr recuperar tanto las cifras de voluntariado como las de alimentos. "Hemos notado que mucha gente se ha ofrecido voluntaria este año", afirma Núria satisfecha.

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Los voluntarios del Banc dels Aliments, con sus petos azules, se sitúan en los accesos a los supermercados, junto a una gran caja o carro donde colocan los alimentos donados. De allí saldrán para ser distribuidas en los bancos de alimentos a personas que los necesitan. Entre los voluntarios también hay muchos estudiantes. "Solo con ver las cajas y lo llenas que están se aprecia la participación de la gente", valora uno de estos jóvenes.

El 'conseller' de Drets Socials, Carles Campuzano, ha aprovechado para pedir a ciudadanos y empresas que se "movilicen en la guerra contra la pobreza", no solo durante los días de la campaña, sino durante todo el año.