Seguridad vial

MAPA | AP-7: estos son los tramos en los que se reducirá la velocidad máxima

Entra en vigor el nuevo límite de 100 km/h entre Granollers y El Papiol

MAPA | AP-7: estos son los tramos en los que se reducirá la velocidad máxima
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Carlos Márquez Daniel
Carlos Márquez Daniel

Periodista

Especialista en Movilidad, infraestructuras, política municipal, educación, medio ambiente, área metropolitana

Escribe desde Barcelona

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El tráfico en las vías liberadas de peajes se ha incrementado un 30%, un 40% en el caso de los vehículos pesados. Esto ha generado un incremento de la siniestralidad, sobre todo en la AP-7, que concentra el 17% del total de la accidentalidad de Catalunya. Todo ello ha disparado la congestión vinculada a estos incidentes: ha crecido un 98% respecto a las cifras de 2019. Para tratar de aligerar la situación, el Servei Català de Trànsit y el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana han acordado actuar en cuatro tramos de la autopista del Mediterráneo (un total de 83 kilómetros), modificando o actuando sobre la velocidad para, precisamente, aumentar la seguridad vial.

De sur a norte, se limita a 100 kilómetros por hora el tramo que va de Calafat a l'Ampolla (ambos sentidos), donde se mantiene vigente la limitación a los camiones, los días de más intensidad, que no pueden superar los 80 km/h y deben circular por el carril de la derecha. El segundo tramo, también en Tarragona, es el que va de Altafulla a Constantí, dirección sur, donde está previsto instalar un radar de tramo. Mientras avanzan los trámites para colocarlo (requiere concurso público), se mantiene la velocidad de 120 kilómetros por hora.

Menos accidentes, menos congestión

En el ámbito del Vallès (quizás el tramo más relevante de los cuatro porque es uno de los que más tráfico concentra de toda la arteria), se limita también a 100 km/h la velocidad máxima entre la bifurcación de la B-23 (El Papiol) y el enlace con la C-33 (Montornès) y también está previsto colocar en este ámbito un sistema de velocidad variable que mantendrá como techo esos 100 kilómetros por hora. Esto significa que toda la B-30 (nombre que adquiere, además del de AP7, la vía en este tramo) que circunvala Barcelona dejará de tener el límite de siempre de 120 km/h. La limitación de velocidad en este tramo ha entrado en vigor el jueves, 24 de noviembre.

El último tramo es el que coincide con la ronda de Girona, donde la AP-7 dispone de cuatro carriles. El de más a la derecha se reserva para entradas y salidas de la vía y tendrá la velocidad limitada a 80 km/h. En resumidas cuentas, la velocidad máxima solo se limita en dos de estos cuatro tramos, pero la voluntad de toda la actuación es que el tipo de circulación que se genere una vez incorporados los cambios permita reducir la siniestralidad, y por ende, la congestión.

La AP-7, a su paso por el Vallès

/ Ricard Cugat

A pesar de que la cifra de accidentes con víctimas ha crecido en la AP-7 un 11% respecto a los registros de 2019, la siniestralidad global en Catalunya cae un 16% respecto al mismo año. Esto se explica por el trasvase de vehículos desde vías secundarias hacia las autopista por la gratuidad de las vías rápida -mucho más seguras- desde septiembre de 2021.

Ramon Lamiel, director de Trànsit, y Xavier Flores, secretario general de Infraestructuras del ministerio, han comparecido este miércoles para detallar las actuaciones, que deberían llevarse a cabo en dos o tres meses. No así la del radar de tramo de Tarragona, que necesitará más tiempo porque la burocracia de los concursos públicos requiere su tiempo. El resto, ha detallado Flores, es "chapa y pintura" y debería estar operativo antes de que termine el año.

Ambos han elogiado la buena sintonía entre ambas administraciones y han avanzado que en el futuro, en función de cómo avance la situación en la autopista, podrían implementarse nuevos cambios. "No es una solución cerrada, nos iremos viendo cada dos meses para ir evolucionando, modificando y mejorando", ha sostenido el secretario general.

Si alguien echa de menos alguna actuación en el tramo de Sant Celoni y La Roca, donde son muy habituales los atascos kilométricos en las operaciones de salida y retorno, Flores ha indicado que una vez analizado el grano fino de la siniestralidad en este punto, la reducción de la velocidad supondría "poner una medida que no arregla la causa".

La urgencia del Vallès

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Flores ha recordado que el Gobierno tiene entre manos un plan integral para mejorar la autopista del Mediterráneo a su paso por el Vallès. La ministra Raquel Sánchez se encargó de detallarlo el pasado mes de junio: cerca de 80 millones de euros para mejorar accesos y aligerar los atascos. El tramo del Vallès tiene una intensidad media diaria (IMD) de unos 115.000 vehículos, con un 24,1% de camiones. Algunos tramos llegan incluso a los 140.000 vehículos de IMD, con un 27% de vehículos pesados. La presencia de camiones se explica por el peso que tiene esta comarca en la economía catalana. Según datos facilitados por el ministerio, el Vallès Occidental y el Oriental concentran el 17% del PIB de Catalunya, el 18% de la población total y el 25% de la actividad industrial.

Un mes y medio después, Sánchez volvió a Catalunya justo antes de las vacaciones de agosto para presentar otro plan con la AP-7 como protagonista. Esta vez, con planes para toda la arteria y también para la AP-2 por valor de 1.050 millones de euros. En este caso, sin embargo, será necesario esper de cinco a siete años, según los cálculos del Gobierno. La hoja de ruta incluye nuevos carriles y accesos. La inversión de más de mil millones permitirá crear 223 kilómetros de nuevos carriles, de los que 160 ya están programados. La AP-7 norte tendrá un vial entre la frontera y la Jonquera, entre Hostalric y Montornès del Vallès y entre Montmeló y Parets del Vallès, mientras que en el tramo sur se ampliará la capacidad en la conexión con la B-23 y la AP-2, a la altura de El Vendrell, y se añadirá un carril entre L'Hospitalet de L'Infant y Amposta.