Mi casa la calienta una vaca

¿Es posible que los residuos de las vacas se conviertan en energía? ¿Cuántas veces hemos escuchado la palabra desperdicio? Y más aún, si se trata de residuos orgánicos, concretamente, ganaderos. ¿A dónde va el estiércol bovino?

Mi casa la calienta una vaca
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Andrea San Martín / BeContent

El ser humano tiene la oportunidad de aprovechar toda la materia prima que brinda la naturaleza para convertirla en energía limpia.

La producción de energía gracias a los residuos orgánicos que producen las vacas puede ser un tema que a priori no llame la atención, pero ¿y si te digo que tu hogar puede abastecerse gracias a los excrementos de vaca?

Ya lo afirmaba el refrán español ‘El estiércol no es santo, mas donde cae, hace milagros’ que podría emplearse a la evacuación del ganado vacuno para convertirse en energía.

Por definición se conoce al gas renovable como cualquier gas que proceda o sea producido a partir de fuentes renovables. De tal modo, el biogás se obtiene de la descomposición de desechos orgánicos por vía anaerobia, es decir, sin oxígeno, en un proceso desarrollado por bacterias.

Uno de los actores que juega un rol importante en la cadena de la producción del biogás son los residuos agrícolas y ganaderos. España cuenta con el tercer mayor potencial de producción de biogás/biometano de la Unión Europea y la primera en generación renovable, lo que admitirá la producción de hidrógeno mediante tecnología P2G, en inglés, Power to Gas, una de las escasas opciones viables para lograr soluciones de almacenamiento de energía a gran escala. La tecnología Power-to-Gas (PtG) en España convierte la energía eléctrica en hidrógeno o, por síntesis posterior, en metano o en líquidos portadores de energía que, de tal manera, los excedentes eléctricos preciados para el futuro puedan convertirse en hidrógeno y ser utilizado como sistema de almacenamiento estacional y a corto plazo.

A pesar de ello, España escasea en el número de plantas de biometano frente a Europa. De hecho, en nuestro país hay 146 instalaciones de biogás con una producción energética de 2,74 TWh, comparado con el resto de Europa, donde hay cerca de 19.000 instalaciones y 725 inyectan biometano a la red gasista. Por lo que, según datos Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDEA), el biogás ha experimentado un desarrollo modesto en España.

Como consecuencia, el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico ha lanzado una Hoja de Ruta del Biogás, con 43 líneas de actuación para multiplicar por 3,8 la producción sostenible de este gas de origen renovable hasta 2030. ¿Cuál es el siguiente paso? Establecer unas estrategias de desarrollo con bajas emisiones de gases de efecto invernadero que suministren el horizonte a largo plazo a las contribuciones determinadas a nivel nacional, según ha comunicado ONU Cambio Climático.

En este sentido, España requerirá desarrollar entre 27 y 42 TWh de energía limpia adicional a la electricidad para cumplir con el 32% de energía renovable en el consumo final.

Asimismo, el Acuerdo de París es un hito en el trascurso multilateral del cambio climático, ya que se trata de la primera ocasión en la que se produce una alianza para promover esfuerzos ambiciosos con el objetivo de combatir el cambio climático y adaptarse a sus efectos. Para alcanzarlo, los países se formulan conseguir el máximo de las emisiones de gases de efecto invernadero lo antes posible y así, tener un planeta con clima neutro. A partir de 2024, los países deberán informar de manera transparente acerca de las medidas acogidas y los progresos alcanzados.

La solución está en el sector primario

En realidad, una buena oportunidad para mejorar en la producción de energía y que España sea en mayor medida un país más autónomo es recurrir al sector primario. Las vacas no solo nos proporcionan leche y carne, sino ahora también energía. La generación del biogás-biometano se obtiene mediante la digestión anaerobia de materiales orgánicos biodegradables, como los excrementos ganaderos, desde los purines de cerdo y vaca a los estiércoles, así como los desechos de cultivo de maíz y cereal, otros residuos mataderos hasta lodos de depuradora y residuos de plantas de biocombustible.

Hablamos de una fuente de energía neutra en carbono que facilitaría el cumplimiento de reducción de emisiones. Igualmente, tras su generación y depuración, puede introducirse directamente a la extensa red de gas natural, ya preparada para ello, lo que supondría un considerable ahorro de costes en proporción a otras fuentes de energía. Por lo que, el biogás es una de las mejores bazas para desafiar a la crisis energética global. Este gas procedente de los excrementos de vaca ya abastece industrias y hogares.

Acorde a la Estrategia de Descarbonización a Largo Plazo determinado por el Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico, en el año 2050 debemos prever una economía plenamente descarbonizada.

Se estima que los gases renovables podrían aportar cerca de 472 millones de euros al PIB español para 2030, e incluso, crear hasta 25.000 empleos para ese periodo.

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En pocas palabras, España dispone de un alto potencial para la producción de biogás y seguidamente de biometano. Por ejemplo, la planta de generación de biometano Vila-sana en Lleida se abastece de los purines de la explotación ganadera próxima con la finalidad de generar biometano como para cubrir el consumo anual de más de 6.000 viviendas.

También en Lleida destaca la producción ganadera en Vallfogona de Balaguer conocida por ser la primera granja de leche de vaca íntegramente autosuficiente en materia energética, ya que transforma todos sus residuos orgánicos en biogás y electricidad de origen 100% renovable