Día de la Niña

Un 40% de niñas y jóvenes creen que las mujeres en política sufren acoso y abuso

  • Solo un 14% considera que los representantes políticos entienden sus puntos de vista

Dos adolescentes en la calle.

Dos adolescentes en la calle. / José Luis Roca

3
Se lee en minutos
El Periódico

Las niñas y jóvenes españolas no se sienten comprendidas ni representadas por los dirigentes políticos y consideran que las mujeres que se dedican a la política sufren abusos y acoso. Son dos de las conclusiones de la encuesta 'Equal Power NOW: niñas, mujeres jóvenes y participación política', realizada a cerca de 29.000 niñas y mujeres de 15 a 24 años procedentes de 29 países, incluido España, que se presentará este martes, 4 de octubre, en el Congreso de los Diputados en un acto presidido por Meritxell Batet, presidenta de la Cámara.

El estudio refleja que solo un 11% de encuestadas están satisfechas con las decisiones que toman sus representantes políticos sobre los temas que las afectan. Pese a ello, un 90% coincide en la importancia de participar en política, según una nueva investigación de Plan International.

Seis de cada diez españolas encuestadas (64%) han perdido la confianza en los políticos, y apenas una de cada diez (14%) cree que estos entienden su punto de vista. Tanto es así, que esta situación afecta a su bienestar emocional: el 42% se sienten "estresadas, preocupadas o nerviosas"; y el 32%, "tristes o deprimidas" como consecuencia.

"En el décimo aniversario del Día de la Niña, nuestra investigación prueba que la participación política de las niñas sigue lejos de ser un derecho garantizado, pero que las niñas son ciudadanas activas que quieren aportar sus ideas y hacer valer su opinión. Su compromiso respecto a los temas que les importan: desde la pobreza y desempleo, hasta los conflictos y la paz, pasando por el cambio climático, o la educación nos muestra su determinación y debería convertirse en una apuesta política para un futuro mejor", asegura Concha López, directora general de Plan International España.

Más juzgadas

Las barreras y discriminación que perciben que sufren las mujeres líderes hace que la mitad de las encuestadas piensen que la sociedad no acepta la participación política de las mujeres. Hasta el punto de que el 19% ha sido personalmente convencida de no hacerlo. Además, cuatro de cada diez coinciden en que las mujeres políticas sufren acoso y que son juzgadas por su apariencia.  "Una mujer representante que sea una líder siento que va a ser mucho más juzgada por su aspecto físico o cómo concilia su vida personal y profesional… y esos comentarios no se hacen a un hombre. Tienes que tener mucha fortaleza", valoraba una de las encuestadas.

Pese a la diversidad de la muestra, casi todas las consultadas (el 94%) coinciden en las trabas a las que se enfrentan por ser mujeres jóvenes. Aun así, son más (95%) las que creen importante participar en política, igual que son mayoría en España y en el resto del mundo (74 % y 83 %, respectivamente) las que buscan sortear esos obstáculos con su participación activa.

Por la participación

Ni el desencanto hacia la política institucional ni la exclusión que sienten impiden que la mitad de las encuestadas en todo el mundo (46%) asegure votar en elecciones nacionales, regionales o locales para cambiar su realidad social, económica y cultural. Pero solo un tercio (24%) de las que están dispuestas a participar en la política se presentarían a cargo político.

Noticias relacionadas

En España, aunque la mitad de las encuestadas (49 %) cree que es más fácil para ellas participar en política de lo que lo fue para sus madres, optan usar espacios menos formales y de baja exposición, como el voluntariado en su comunidad o las acciones a través canales de comunicación y redes sociales.

No obstante, las participantes europeas –frente a las de otras regiones- son las que menos confianza muestran para presentarse como candidatas a unas elecciones o a la hora de organizar y liderar grupos de movilización, presenciales u online. Del mismo modo, las encuestadas de Europa y Norteamérica se declaran menos seguras de sí mismas a la hora de hablar frente a sus compañeros y compañeras sobre un tema social, económico o político.