Los humedales artificiales de depuración, gran ejemplo de infraestructura verde

En el marco del Delta Birding Festival, Aquambiente, parte del grupo Agbar, organizó una vista a los humedales de Illa de Mar y de l’Embut para mostrar cómo esta solución basada en la naturaleza contribuye a preservar los ecosistemas y favorecer la biodiversidad.

Agbar, a través de Aquambiente, gestiona los humedales de depuración de Illa de Mar y de l’Embut

Agbar, a través de Aquambiente, gestiona los humedales de depuración de Illa de Mar y de l’Embut

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El pasado fin de semana, el Delta Birding Festival reunió en el espacio MónNatura Delta del Ebro a miles de ornitólogos y naturalistas. Esta feria internacional es referencia en el sector y una cita ineludible para compartir la pasión por las aves y la naturaleza, así como promover su conservación.

En su octava edición, el festival contó con la colaboración de Aquambiente, parte del grupo Agbar -compañía de referencia en la gestión del ciclo integral del agua- que, entre otras actividades, permitió a los visitantes descubrir los humedales de depuración de Illa de Mar y de l’Embut, gestionados por esta empresa. Guiados por expertos ornitólogos y acompañados de personal de Aquambiente, los asistentes tuvieron la oportunidad de conocer la multifuncionalidad de estos espacios ubicado en el Delta del Ebro, como refugio de biodiversidad y como depuradora de las aguas que provienen de los cultivos de arroz.

El Delta Birding Festival reunió en el espacio MónNatura Delta del Ebro a ornitólogos y naturalistas

/ Agbar

El Delta del Ebro y los humedales de depuración

El Delta del Ebro constituye uno de los hábitats acuáticos más importantes del Mediterráneo. El río Ebro, el más caudaloso de España, es el principal responsable de esta zona húmeda al depositar en este entorno los materiales y sedimentos que arrastra desde su nacimiento. El resultado es una superficie de más de 320 km², de gran valor ecológico y medioambiental, en la que se han formado numerosos hábitats. Las condiciones climáticas dotan a este espacio natural de una gran cantidad de fauna, entre la que destacan más de 300 especies distintas de aves, multitud de moluscos y crustáceos, así como especies de peces de gran interés.

A nivel mundial, humedales como los del Delta de Ebro tienen gran importancia para la biodiversidad y el propio bienestar humano. Se estima que unos 1.000 millones de personas dependen directamente de ellos para su subsistencia y que el 40% de especies de plantas y animales del mundo los habitan pese a que solo ocupan un 6% de la superficie terrestre. Sin embargo, en los últimos 50 años han sufrido un gran deterioro, perdiéndose alrededor del 35% de los humedales mundiales.

Es este contexto donde los humedales artificiales de depuración, como los de Illa de Mar y de l’Embut, juegan un papel crucial. Además, en el caso concreto del Delta del Ebro, la principal actividad de la zona es el cultivo extensivo de arroz que requiere de grandes volúmenes de agua y que puede impactar, en ciertos casos, a los ecosistemas naturales de la zona. Para paliar esta situación, entre 2010 y 2013, Acuamed realizó la construcción de los humedales de e Illa del Mar, con una superficie de casi 50 hectáreas en el término municipal de Deltebre, y el humedal de l’Embut, de 95 hectáreas y perteneciente a Amposta.

Esta solución basada en la naturaleza ha permitido, por supuesto, optimizar los procesos de tratamiento de agua agrícola. Pero más allá de su función depurativa para la mejora de la calidad de las aguas, también ha propiciado la creación de un entorno ecosistémico de gran valor ambiental y social. A día de hoy la zona es de alto interés ornitológico y en 2020 ambos humedales fueron declarados reserva natural de fauna salvaje por el Departamento de Territorio y Sostenibilidad de la Generalitat de Cataluña.

Los humedales de depuración han propiciado la creación de un entorno ecosistémico de gran valor ambiental y social

/ Agbar

Infraestructura verde de depuración

En los humedales artificiales de depuración se replica el proceso natural de filtrado para tratar el agua y eliminar ciertos contaminantes. Esto es posible por la acción de los sedimentos, las plantas y los microrganismos presentes en una serie de lagunas poco profundas.

Hablando de esta mecánica, Oliver Hernández, coordinador técnico de los humedales del Delta del Ebro, destaca los “filtros verdes” por los que “pasa el agua que retorna de los arrozales cargada de contaminantes, antes de que se vierta en las lagunas naturales o en las bahías. Eso hace que se limpie y su calidad mejore muchísimo”. De hecho, a través de los humedales artificiales se retiene el 85% de la carga contaminante del agua que pasa por ellos, lo que hace que esta sea devuelta con unas condiciones de máxima calidad, idóneas para el cultivo de mejillón que se produce en el Delta del Ebro.

Además, de forma constante se desarrollan líneas de investigación para mejorar el funcionamiento hidráulico, el proceso de tratamiento del agua y la biodiversidad asociada a este entorno. Todas las acciones se realizan con el objetivo de promover el concepto de infraestructura verde a través de la reducción del consumo energético y la eficiencia en la retención de contaminantes.

Biodiversidad y concienciación

Las condiciones geográficas y climatológicas del Delta del Ebro, junto a la mejora de la calidad del agua, han convertido a estos sistemas de depuración en un auténtico reclamo para una gran variedad de especies de animales que acuden a la zona en busca de alimento, refugio o para establecer sus nidos.

Las labores de gestión realizadas hasta la fecha en este entorno natural han favorecido la protección y conservación de comunidades de flora y fauna autóctonas, algunas de ellas de especial interés dado su estatus de conservación. Como ejemplo en el caso de las aves, más de 150 especies han sido avistadas en estos humedales de depuración durante los censos periódicos que Aquambiente realiza. Además, se ha constatado la formación de colonias de nidificación, constituidas por cientos de parejas, de especies de aves acuáticas protegidas como el fumarel cariblanco (Chlidonias hybrida), el morito (Plegadis falcinellus) y diversas especies ardeidas como la garza real (Ardea cinerea), la garza imperial (Ardea purpurea), el martinete (Nycticorax nycticorax) y la garcilla cangrejera (Ardeola ralloides).

No es de extrañar que la zona se haya convertido un lugar idóneo para la observación de aves, algunas de ellas amenazadas, paseos naturalistas y educación ambiental.

Programa de voluntariado BiObserva

La protección a la biodiversidad forma parte de la estrategia de Aquambiente y de todo el Grupo Agbar y todas las instalaciones situadas en espacios sensibles cuentan con un Plan de acción de biodiversidad.


En este sentido, el grupo tiene implantado desde 2017 un programa de voluntariado ambiental: BiObserva Volutariado. Se trata de un proyecto de ciencia ciudadana donde los participantes (personal adscrito a plantas de tratamiento) observan el entorno natural de las plantas de tratamiento de agua donde trabajan para recopilar y aportar información. En este caso se capacita al personal de las instalaciones de Agbar en la observación e identificación de aves comunes. Los datos generados son útiles para realizar nuevos estudios que permiten conocer mejor el estado del medioambiente.


Durante el año 2021 se observaron un total de 183 especies distintas de aves y se realizaron 24.673 observaciones, llevadas a cabo por 276 voluntarios de 90 instalaciones. Cifras que muestran como BiObserva es una pieza importante de gestión de la biodiversidad en la compañía, ya que permite involucrar a los empleados en este compromiso por la preservación de nuestro entorno.