Movilidad

La Generalitat prevé que el Gobierno prolongará la rebaja del transporte público hasta las elecciones municipales

El Govern podría dejar a Catalunya fuera de una eventual prórroga, un alto precio político que, por otra parte, aliviaría la precaria situación económica de la ATM

La Generalitat prevé que el Gobierno prolongará la rebaja del transporte público hasta las elecciones municipales

Ricard Cugat

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Carlos Márquez Daniel
Carlos Márquez Daniel

Periodista

Especialista en Movilidad, infraestructuras, política municipal, educación, medio ambiente, área metropolitana

Escribe desde Barcelona

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La memoria del contribuyente es corta, y puesto que las elecciones municipales se celebran a finales de mayo, la lógica que mueve la política invita a pensar que las rebajas en los títulos de transporte público, que terminarán con la llegada de 2023, se mantendrán hasta junio. Ese es un escenario más que posible, según la Autoritat del Transport Metropolità (ATM), cuyo director general, Pere Torres, ha reunido este miércoles a la prensa para explicar cómo está la situación desde que el 1 de septiembre se aplicaron los descuentos. La demanda ha crecido y ya está cerca de los niveles previos a la pandemia, pero esta buena noticia esconde muchas incógnitas, porque nada se sabe sobre qué pasará el día que el metro, el bus, el tranvía o el tren recuperen el precio de toda la vida. Mientras esto no llega, y con la incógnita sobre el futuro de la medida, el sistema y sus operadores privados atraviesan un momento de tensión e incertidumbre. O lo que es lo mismo: ¿quién y cómo se pagará toda esta fiesta?

"Todo el mundo sabe que esta medida difícilmente se retirará antes de las municipales", ha compartido Torres, que ha admitido que esta era una comparecencia "prematura para alcanzar conclusiones". Ha desgranado todos los datos de demanda pero ha pedido más tiempo "para asentarlos y ponerlos en contexto". En resumidas cuentas, el director de la ATM cree que no hay información suficiente que aporte novedades relevantes. Porque no se sabe si los viajeros nuevos vienen del coche o si era gente que iba a pie o en bicicleta, como se sospecha, y porque no se tiene en cuenta que el sistema ya venía creciendo con la recuperación postpandémica. "El único dato seguro es que la recuperación se está produciendo más rápido de lo previsto". La ATM preveía terminar el año al 90% de las validaciones de 2019, y a día de hoy ya estamos, gracias a los abonos subvencionados, cerca del 100% en muchas redes. Cuando terminen las bonificaciones se podrá comprobar si la escalada ha sido transitoria o si ha venido para quedarse.

Sin margen

Sobre la posibilidad de prolongar la medida, Torres ha recordado que la última palabra, en cualquier caso, la tendría la Generalitat de Catalunya. También para Rodalies, pues el decreto del Gobierno de Pedro Sánchez también establece que es el Govern quien tiene la paella por el mango. Pero las municipales se celebran también para ERC y Junts, socios en el ejecutivo catalán, por ahora, así que su margen para quedarse fuera de la gratuidad, si se alargara el periodo en el resto del Estado, sería políticamente escaso. Técnicamente, y sobre todo económicamente, la cosa es otro cantar. "Un transporte público eficiente y de calidad -ha sostenido el director de la ATM- pasa por estar dotados de los recursos ordinarios para hacer frente a los gastos que tenemos. Si disponemos de ellos, cualquier otra medida me parece perfecta. Si no, nos causará un problema importante de gestión".

Usuarios del metro, el pasado mes de septiembre

/ Jordi Otix

La ATM calcula que el sobrecoste energético de este año, derivado del aumento de precios de la energía y el diésel, será de unos 170 millones de euros. Un dinero que no tienen. A día de hoy, la energía supone entre el 14% y el 16% del coste de explotación, cuando tiempo atrás era de entre el 6% y el 8%. A eso hay que sumarle que no se atisba en el horizonte un incremento de las tarifas mientras dure la guerra de Ucrania y vaya cogiendo músculo la crisis que se intuye a partir de otoño. Pero sí podría producirse, ha avanzado, "un ajuste del servicio", es decir, menos trenes o buses en circulación para achicar gastos.

¿El dinero para cuándo?

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Tampoco ayuda, ha señalado Torres, que el Gobierno no haya concretado cuánto dinero transferirá y cuándo para cubrir las bonificaciones. "No sabemos cuánto nos tocará, irá en función de cuántos ayuntamientos soliciten la rebaja del 30% y el plazo sigue abierto porque lo han ido aplazando". Tenemos un problema económico mayúsculo", ha compartido Torres, que no se ha olvidado de los operadores privados, muchos de los cuales, con líneas de bus en servicio, están sufriendo sobremanera el trasvase de viajeros hacia el tren.

En cuanto a la demanda desde que se aplicaron las rebajas, las cosas están de la siguiente manera respecto al 2019: Ferrocarrils está un 0,78% por debajo en número de validaciones, al metro de TMB le falta un 1,17% para igualar, Tram se sitúa 2,5% por debajo y Renfe es el que tiene más margen con 7,91% menos de viajes que hace tres años. La T-Mobilitat, en cambio, apenas ha notado cambios en cuanto a las nuevas altas, unas 4.000 a la semana, un síntoma, quizás, de que la gratuidad, efectivamente, es pan para hoy y hambre para mañana.