De nuevo entre rejas

Justícia no consideró de alto riesgo de reincidencia al pederasta de Sant Vicenç de Castellet

  • A pesar de esa categorización dictada por los especialistas del Departament, formó parte del programa Cercles que se ofrece a los reos con más peligro de recaída

  • El 5 de septiembre, Sallés volvió a la cárcel por orden del juzgado de vigilancia penitenciaria, que revocó su libertad condicional tras las denuncias de seis familias por abusos sexuales a menores en una piscina

Carles Sallés.

Carles Sallés. / El Periódico

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Guillem Sánchez
Guillem Sánchez

Redactor

Especialista en Sucesos, tribunales, asuntos policiales y de cuerpos de emergencias

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Carles Sallés, el pederasta reincidente que abusó sexualmente de seis niñas de entre 7 y 9 años en la piscina municipal de Sant Vicenç de Castellet (Bages), ha vuelto a la prisión. Sallés, que se encontraba en libertad condicional por una condena dictada en 2016 también por abusos sexuales a menores de Terrassa, fue detenido por los Mossos d’Esquadra el martes 30 de agosto y salió en libertad con cargos tras pasar a disposición de un juzgado de guardia de Manresa, el jueves 1 de septiembre. Sin embargo, el juzgado de vigilancia penitenciaria ha ordenado que sea encarcelado de nuevo. Según las fuentes consultadas por EL PERIÓDICO, Sallés está de nuevo entre rejas desde el pasado martes 5 de septiembre

Como interno, según fuentes del Departament de Justícia, Sallés estaba categorizado con un perfil de riesgo bajo-moderado de reincidir. A pesar de esa consideración, Sallés participó del programa Cercles, una herramienta de reinserción social que se aconseja para delincuentes sexuales de alto riesgo de reincidencia. El pederasta, no obstante, abandonó voluntariamente el programa después de obtener la libertad condicional.

Cinco días en libertad

Que Sallés saliera en libertad con cargos desesperó a los padres de las niñas presuntamente abusadas. Pero solo cinco días después, volvió a prisión. Y durante ese periodo no regresó a Sant Vicenç de Castellet. También los hizo por su propia seguridad, dado que el día de su arresto el dolor de las familias era tan intenso que a punto estuvo de ser linchado

La condena que la Audiencia de Barcelona dictó contra Sallés en 2016 señaló que debía cumplir pena de cárcel hasta finales de 2022. Pero Sallés obtuvo la libertad condicional a principios de 2022. Se trata de un régimen sujeto a la buena conducta y, en caso de reincidencia, el tiempo transcurrido desde su obtención deja de computarse como días de condena cumplida. Es decir, Sallés no solo estará en prisión hasta finales de 2022 como había previsto la sentencia: ahora deberá estar encarcelado hasta la primavera de 2023 porque debe 'devolver' los meses durante los cuales ha gozado de libertad condicional.

La nueva condena 

Sallés ha sido denunciado por seis familias cuyas hijas, de entre 7 y 9 años, revelaron que el pederasta abusó de ellas en la piscina de Sant Vicenç de Castellet a lo largo del presente verano. El juzgado de instrucción que se haga cargo de esta nueva causa deberá decretar o no prisión preventiva por estos nuevos delitos. Según se ha informado a las familias, esta medida podría dictarse después de que se tome declaración a las menores por parte de los técnicos especialista del Departament de Justícia que interrogan a los más pequeños mediante estrategias que resultan menos lesivas. 

Si el juzgado que investigue los hechos de la piscina de Sant Vicenç de Castellet no decretara prisión preventiva, Sallés saldría en libertad en primavera de 2023 y esperaría en la calle la celebración del nuevo juicio que deberá afrontar por abusos sexuales a estas seis menores. 

Un interno de riesgo bajo-moderado

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Sallés estaba categorizado como un interno de riesgo bajo-moderado. De media, solo uno de cada cinco agresores sexuales condenados son de alto riesgo de reincidencia en Catalunya. El catedrático de Psicología y profesor de Criminología de la UB Antonio Andrés Pueyo explica que los pederastas considerados de alto riesgo pueden ser "crónicos" y presentar una tasa de reincidencias "muy elevada". Sobre todo porque el impulso pedófilo puede tener un "gran peso". Lo que pasa, subraya Pueyo, es que a menudo estos casos pasan desapercibidos o no se conocen.

Para este profesor, lo sucedido con Sallés es una nueva oportunidad para estudiar qué tipo de recursos deben aplicarse con internos de su perfil. Privarlos de medidas como el tercer grado o la libertad condicional no son útiles, evidencia, porque tarde o temprano cumplirán su condena y volverán a la calle.