Vuelta al cole en Catalunya

El nuevo bachillerato general conserva alumnado en el instituto

  • En el Jaume Cabré de Terrassa, en el que la opción mayoritaria eran los ciclos formativos, un 50% ha elegido esta nueva modalidad

  • "La clave han sido las familias, que han confiado en nosotros", valora satisfecha la directora Maribel Tarrés

Alumnos del instituto Jaume Cabré de Terrassa, centro que trabaja por ámbitos y con docencia compartida.

Alumnos del instituto Jaume Cabré de Terrassa, centro que trabaja por ámbitos y con docencia compartida. / Anna Mas

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Montse Baraza
Montse Baraza

Periodista

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A dos semanas del inicio del curso escolar 22-23, los 13 institutos catalanes elegidos para poner en marcha el bachillerato general previsto en la Lomloe y en los nuevos currículums que contemplan un bachillerato más competencial ya tienen diseñada la estructura de esta novedosa modalidad, más flexible y con unos itinerarios más abiertos que las modalidades conocidas hasta ahora (científico, tecnológico, social, humanístico y artístico).

Es una opción pensada para atender a aquellos estudiantes que acaban la ESO y todavía no tienen claro qué hacer. "No es más fácil ni menos exigente, porque al final todos los alumnos deben acabar preparados para aprobar la selectividad y acceder a la universidad", subraya Maribel Tarrés, directora del instituto Jaume Cabré de Terrassa. Este centro y el Manresa Sis debutan este curso en la enseñanza de bachillerato, y lo hacen precisamente con la modalidad general.

A diferencia de los otros 11 institutos, que ya impartían otras modalidades de bachillerato, parten de cero. Pero asumen el reto con el bagaje que da llevar años trabajando en la ESO con el modelo de educación por competencias, modelo que la Lomloe ahora extiende a la educación posobligatoria.

En el Jaume Cabré, una veintena de alumnos -el 50% de los que finalizaron 4º de la ESO en junio- ha decidido seguir en el centro y cursar el bachillerato general. El otro 50% ha optado por cursar ciclos formativos. Tarrés celebra que esta nueva modalidad haya mantenido a estudiantes en el instituto. "En nuestro instituto los ciclos formativos son tradicionalmente la salida más frecuente con la diversidad de alumnado que tenemos. El bachillerato general ha retenido a algunos alumnos. Estamos contentos", subraya. "La clave es que las familias han confiado en nosotros", añade satisfecha. "Muchos padres y madres han presionado a sus hijos para que se quedaran en el instituto e hicieran bachillerato y muchos de los alumnos querían continuar", añade.

Durante el tercer trimestre, el instituto organizó jornadas de puertas abiertas específicas para dar a conocer esta opción. "Vinieron muchas familias del centro y de fuera. Hubo mucho interés", recuerda Tarrés. Otra decena de alumnos están pendientes de matricularse.

La directora explica que los jóvenes aún no tienen claro qué camino seguirán pero aventura que muchos se encaminarán hacia los ciclos superiores de FP, una opción cada vez con más demanda y más salida.

Ámbitos y docencia compartida

El Departament d'Educació creó hace unos meses un grupo de trabajo con los 13 institutos implicados para que pudieran coordinarse, intercambiar ideas y compartir recursos. "Ha funcionado muy bien y a partir de septiembre nos seguiremos reuniendo para ir implementando el modelo, adaptándolo al funcionamiento de cada centro", apunta Tarrés.

¿Cómo lo organizan en el Jaume Cabré? "Impartiremos el bachillerato general siguiendo nuestro método de trabajo por proyectos, por ámbitos y con docencia compartida", explica la directora. Lo han estructurado en tres bloques. Por un lado, el de los proyectos comunes, en el que están las lenguas y la filosofía. Por otro, el de las materias de modalidad, que incluye la materia obligatoria de este bachillerato (matemáticas generales) y las optativas de modalidad (Economía y otra de libre elección). El Jaume Cabré contempla ofrecer aquí las máximas opciones posibles, echando mano también de la oferta on-line del Institut Obert de Catalunya (IOC), pero la oferta de materias no la decidirán hasta que no tengan cerrada la lista de alumnado matriculado, algo que ocurrirá antes del 7 de septiembre.

El tercer bloque lo conforman las materias optativas. "Para que el bachillerato sea lo más flexible y orientador posible, como recoge el currículum, nuestra idea es que cuatro profesores de ámbitos diferentes trabajarán estas asignaturas en una misma aula", explica Tarrés. Un sistema que puede sorprender a quien no conozca o no esté habituado a la enseñanza con docencia compartida, pero que en este instituto de Terrassa ya están habituados desde la ESO, donde en una misma aula los alumnos son acompañados por diferentes especialistas.

La asignatura de educación física, la hora de tutoría y una hora de inglés oral en grupos reducidos completan la estructura del bachillerato general en este centro. Buena parte del primer trimestre de este curso 22-23, los alumnos lo dedicarán al trabajo de investigación. "Tendrá mucha importancia", apunta la directora. También se dedicará tiempo a preparar la nueva selectividad, con exámenes más competenciales.

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"Demos una oportunidad a este bachillerato", pide Tarrés, que hace unos años impulsó junto a Susanna Soler y Fanny Figueras la plataforma Canviem el Batxillerat. Rechaza que este sea un bachillerato de menos nivel. "El nivel es el mismo. Se exige investigación, trabajo autónomo y pensamiento crítico. Nos ceñimos a lo que dice el currículum. Y al final, nuestro alumnado estará preparado para pasar las PAU e ir a la universidad como el del resto de bachilleratos", insiste.

"Espero que la gente entienda que el bachillerato, una etapa crucial en el que los alumnos entran en la edad adulta, ha de ser flexible y que este es un modelo válido. Y que los institutos se lo crean y trabajen para formar alumnos competentes", reclama. "Creo que irá bien", remacha positiva.