Burbuja musical

Los festivales de música en España no pasan por su mejor verano: retahíla de cancelaciones e incidentes

La tragedia en el Medusa de Cullera se suma a una larga lista de suspensiones por falta de seguridad u organización en un mercado saturado

Los festivales de música en España no pasan por su mejor verano: retahíla de cancelaciones e incidentes

EFE / Paco Santamaría (Efe)

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El Periódico

Los festivales de música en España no pasan por su mejor verano. Un joven de 22 años ha muerto y 40 personas han resultado heridas la madrugada de este sábado tras la caída de varias estructuras del escenario del Medusa Sunbeach Festival de Cullera por una súbita tormenta de arena y viento. La organización asegura que "los inesperados hechos" fueron causados por un "fenómeno meteorológico de características devastadoras". La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) indica que se trata de reventones cálidos. Aunque cuestan de prever, los avisos estaban activados. Entonces, ¿ha fallado algo?

Un 'esclafit càlid' es un episodio breve de temperaturas disparadas en los que la llegada de una ráfaga de viento muy intenso impacta con una extensión de tierra seca. En este sentido, la Aemet ha indicado en el aeropuerto de Alicante se han superado los 40 grados a las tres de la madrugada de este sábado. Este fenómeno ha arrasado con el festival de música electrónica de Cullera, que tenía que congregar a 320.000 asistentes hasta el domingo, pero esta no ha sido la única fiesta fallida durante este verano.

Más cancelaciones

El mismo reventón seco, que ha provocado rachas de viento de hasta 100 kilómetros por hora, ha obligado a cancelar el Crazy Crazy Urban Festival de Alicante. La dirección del certamen de música urbana que se iba a celebrar esta noche ha indicado que las principales estructuras de los dos escenarios previstos y que ya estaban montadas "resultaron dañadas" por el 'esclafit' seco.

Tras una reunión con miembros de la corporación local y fuerzas y cuerpos de seguridad, se ha desaconsejado la celebración del festival, "al no poder garantizarse la seguridad de los asistentes, artistas y trabajadores en general".

La falta de seguridad es común

La seguridad ha sido el mal de otras celebraciones. A principios de mes, los conciertos de la Peregrinación Juvenil en el Obradoiro de Santiago de Compostela se suspendieron porque a un voluntario le cayó parte del techo del escenario. Según las autoridades, el viento también jugó un papel protagonista.

La Comunidad de Madrid canceló el Puro Reggaeton Festival a menos de 24 horas de su celebración. Se tenía que realizar 15 de julio en el Wanda Metropolitano, pero no obtuvo la licencia municipal al no reunir las condiciones de seguridad necesarias. Se da el caso, además, que este certamen tampoco consiguió los permisos para La Caja Mágica, pero siguió vendiendo entradas. En junio, seis operarios resultaron heridos tras el desplome de otra plataforma, en este caso en el festival O Son do Camiño, también en la capital gallega.

Dinero en juego

El Diversity Valencia Festival, que iba a tener lugar en la Ciudad de las Artes y las Ciencias el fin de semana del 23 y 24 de julio, se anuló con presunta alevosía y premeditación: la organización no ha devuelto el precio de las entradas, que oscilaban entre los 70 y los 1.200 euros. Los artistas anunciados eran muy golosos: Iggy PopKarol G, ManeskinBlack Eyed PeasH.E.R., Zaz, Armin Van BuurenChristina Aguilera o Martin Garrix, entre otros. Sin embargo, ahora no consta que los artistas de renombre internacional hubieran confirmado su participación.

Por todo ello, la Unión de Consumidores de la Comunidad Valenciana (UCCV) solicitó a la Fiscalía Provincial que inicie diligencias contra la empresa organizadora, que anunció su liquidación el pasado 15 de julio, cuatro días después de anunciar la suspensión de la que iba a ser la primera edición del evento.

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Por otro lado, los promotores del Pink Planet Festival cancelaron el fin de semana de música electrónica en Vigo sin dar ninguno motivo, pero los asistentes recibieron el importe íntegro de las entradas, con los gastos incluidos.

El verano todavía no acabado, pero una burbuja ya se ha instalado en los festivales de música de España, que ya de por si tiene un mercado saturado.