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La acumulación del alga japonesa arruina la pesca en Canarias

La Cooperativa Pescatobal reclama una solución urgente para la limpieza de la rampa del muelle. Algunos barcos se han tenido que ir a faenar a Arguineguín

La acumulación del alga japonesa arruina la pesca en Canarias

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Xavier Leal

La Cooperativa de Pescadores de San Cristóbal (Pescatobal) reclama ayuda por parte de las instituciones para intentar atajar un problema que está afectando a la producción y la actividad habitual de la flota pesquera capitalina. 

La acumulación de seba y del alga invasora japonesa (asiática) en la rampa de acceso a las instalaciones del muelle ubicado en el refugio pesquero del barrio marinero, impide a los pescadores salir a faenar en condiciones.

Esta situación, que se viene desarrollando desde el pasado mes de julio -aunque ya los pescadores habían detectado la presencia del alga en junio-, ha propiciado que algunos de los barcos de la cooperativa hayan decidido desplazarse a faenar a otros municipios, en concreto al muelle sureño de Arguineguín, en Mogán. 

Las grandes cantidades tanto de seba como de algas que se empozan en el único acceso al muelle de las embarcaciones ha obligado a los miembros de la cooperativa a limpiar el acceso a base de pala y asada, realizando un surco a través del cual con ayuda de tablas y demás utensilios logran a duras penas botar al agua los barquillos.

Una alternativa que como dice el refrán es «pan para hoy, hambre para mañana», puesto que conforme se van retirando los restos vegetales, la marea no cesa y sigue trayendo más y más. 

Pescatobal ha estado trabajando de manera intensa para conseguir la colaboración de las diferentes administraciones. 

El pasado 18 de julio enviaron un escrito a la Dirección General de Pesca del Gobierno de Canarias, de la que está a cargo Carmelo Dorta -que ya había sido avisado de esta situación en junio-, en la que informan que "la rampa está llena de arena, residuos del mar y las algas de origen asiático", advirtiendo además de que ha habido investigadores de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria que han alertado sobre que este alga "constituye una importante amenaza". 

La situación se ha comunicado a las administraciones, pero no han ofrecido respuesta oficial

Asimismo, hacen hincapié en que "no sólo daña los ecosistemas marinos" sino que también perjudica notablemente a los pescadores, ya que han constatado "una disminución de las capturas" sobre todo durante el último mes. 

Con anterioridad, los representantes de Pescatobal ya habían puesto en conocimiento de la problemática a Puertos Canarios, a la Dirección General de Salud Pública del ente regional, así como al concejal de distrito sur del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, Prisco Navarro, y la Concejalía de Sostenibilidad Ambiental, que dirige Belén Hidalgo. Todo esfuerzo ha caído en saco roto y no han obtenido respuesta oficial. 

El único apoyo que han recibido hasta ahora es el de la gerente del Grupo de Acción Costero Gran Canaria, Montse Gimeno, que se ha puesto en contacto con algunas administraciones.

Desde Pescatobal la petición es clara. Requieren "con carácter de urgencia, la limpieza y acondicionamiento" del acceso y "trabajar en la elaboración de un plan de control y extracción del alga". Adelantándose un poco a la gestión, la sociedad ya cuentan con presupuestos sobre el coste de la actuación.

En este sentido, hay que reseñar que la corporación local estaba realizando labores de limpieza en la playa anexa al dique de abrigo del barrio marinero a diario -en la actualidad es menos frecuente-, pero no se ha llevado intervención alguna en la rampa. 

Disminución de las capturas

El problema no sólo se queda en la costa, sino que mar adentro está afectando directamente a las capturas. La poca cantidad que están logrando atrapar los pescadores de San Cristóbal no pueden comercializarlo, debido a que la seba «quema muy pronto el pescado».

Las 24 familias que dependen de la faena diaria se están viendo afectadas económicamente porque no obtienen ingresos. El panorama no mejora ya que entre junio y septiembre es cuando se activan la campaña cazonal y el periodo de lapeo, fechas señaladas que suponen ingresos extras para los pescadores y que no se han podido llevar a cabo. 

Las capturas no se pueden poner a la venta porque el efecto de las sebas "quema el pescado"

Las artes y las nasas que usan durante la faena se deteriora notablemente debido a que las algas y las sebas se enredan. El esfuerzo añadido que conlleva la limpieza de las nasas que se «enratonan» -los peces al oler el alga ya no se acercan, dificultando la captura- o los arreglos de los aparejos es un perjuicio añadido. En muchos casos, hay que comprar material nuevo, con el coste que conlleva.

Mosquitos e insalubridad

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Los montículos de sebas y algas que se acopian en la orilla de la rampa fermentan con el calor, lo que origina muy mal olor en toda la zona aparte de una nutrida concentración de mosquitos. 

Pescatobal señala que supone un efecto negativo para la lonja donde descargan el pescado de primera venta que se ve expuesto a los ataques de los insectos. Estas circunstancias generan un estado de insalubridad, que hace que el producto que se captura no pueda ponerse a la venta con unas condiciones higiénicas garantizadas. 

Temor a la especulación

Uno de los posibles aprovechamientos de las algas invasoras asiáticas es la de ser utilizada como abono, un uso podría contribuir a la contención y el control de la especie. Sin embargo, la recogida y el traslado de estos montículos de algas, que a priori no debería ser una medida con ánimo de lucro, los miembros de Pescatobal no quiere que sirva para la especulación. La sociedad considera que si la retirada de estas algas puede generar ingresos, estos deberían repercutir en el propio sector pesquero, principal afectado, y no en empresas que quieran sacar provecho de la situación. | X. L.