España arde

Qué es un incendio de sexta generación

  • Zamora sufre el mismo tipo de incendios que se registran en California y los operativos contra incendios que la Junta utilizan idénticos métodos que en Estados Unidos

Dos brigadistas combaten el fuego durante el día de ayer.

Dos brigadistas combaten el fuego durante el día de ayer. / Emilio Fraile

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Susana Arizaga

¿Solo queda esperar, con los brazos caídos, a que la propia naturaleza y la climatología detengan el fuego de Losacio? Declarado inextinguible por la Junta de Castilla y León a las 14.00 horas de ayer, el jefe de Medio Ambiente de la Delegación Territorial de Zamora abría una puerta a la esperanza, “tenemos que buscar las “ventanas de oportunidad” que tengamos”, declaraba Manuel Moreno

Hasta esa hora las predicciones meteorológicas eran negativas, “los vientos se van a mantener bastante fuertes”, abundaba Manuel Moreno mientras exponía que, “si no tenemos noches con humedad o con vientos más bien moderados o flojos, la capacidad de extinción que tiene el operativo, que es más efectivo por la noche, se reduce mucho”, agregó Manuel Moreno.

Y es que Zamora sufre el mismo tipo de incendios que se registran en California y los operativos contra incendios que la Junta utilizan idénticos métodos que en Estados Unidos, "de ataque indirectos. No se pueden atacar las llamas ni desde tierra ni desde el aire, prácticamente, y, sobre todo, hay que usar la técnica del contrafuego, que toma un protagonismo muy grande, o las quemas de ensanche en flancos”.

El alto funcionario de la Junta incidía en que “estos incendios de sexta generación se caracterizan, sobre todo, por estar fuera de la capacidad de extinción”. Lo que significa que “ni los medios más pesados, como pueden ser las máquinas en tierra o “los focas” en el aire que sueltan 5.500 litros en cada descarga son capaces de ser efectivos porque el agua se evapora antes de tocar la cabeza”.

Al estar fuera de la capacidad de extinción, “las prioridades cambian totalmente, hay que salvar pueblos, centrarse en que los flancos no se agranden y, sobre todo, intentar trabajar en función de las previsiones meteorológicas”, expone Manuel Moreno.

Eso ha sido, “un poco lo que nos ha pasado con este fuego. Después de un domingo, día 17 de julio, con unas condiciones muy malas, en las que el viento tuvo avances más rápidos que los registrados en la Sierra de la Culebra, la jornada de ayer no resultó mejor", manifestaba Manuel Moreno.

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Este lunes ha sido “un día fatal, con rachas de viento de entre 60 y 70 kilómetros por hora, y sostenidos de entre 30 y 40 kilómetros por hora que, prácticamente, se mantuvieron entre las doce de la noche y la una o las dos de la mañana”, según la previsión meteorológica que barajaba el jefe del Servicio Territorial de Medio Ambiente en Zamora.

El responsable del área autonómica en la provincia especificaba que “esa circunstancia contribuyó aún más a que mucha extensión del perímetro del incendio estuviera fuera de la capacidad de extinción”.