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Jen Persson, activista digital: "Miles de desconocidos tienen acceso a la vida de tus hijos"

Jen Persson, activista digital: "Miles de desconocidos tienen acceso a la vida de tus hijos"

Laura Guerrero

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Michele Catanzaro
Michele Catanzaro

Periodista

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Hace una década Jen Persson se preguntó qué uso tenían los datos electrónico que la escuela recogía sobre sus tres hijos. En 2016, esta madre británica fundó Defend Digital Me, una oenegé centrada en los derechos digitales de los escolares. Persson ha visitado esta semana Barcelona para participar en el primer Curs Internacional d’Educació Digital Democràtica i Open Edtech.

¿Cómo de digitalizada está la escuela?

En un día escolar, las familias se despiertan con mensajes de texto de la escuela sobre qué harán y qué tienen que traer. Cuando los niños llegan al colegio, son grabados con cámaras de seguridad. La escuela dispone de sistemas de administración que recopilan datos sobre el absentismo, las enfermedades, el comportamiento en clase, las necesidades especiales y hasta los abusos sufridos. Y estas solo son las herramientas administrativas.

¿Qué otras se emplean?

Las de enseñanza y aprendizaje. Los sistemas para enviar los horarios al alumnado, intercambiar mensajes con ellos, hacer los deberes. Estas son grandes plataformas que pertenecen a Google o a Microsoft, entre otros. Luego hay muchísimas aplicaciones para hacer ejercicios de matemáticas, para que el profesorado pueda formular preguntas al alumnado, etcétera.

El confinamiento disparó su uso.

Sí. Gales impuso la obligatoriedad de que cada alumno tuviera su identidad de Google. Human Rights Watch publicó en un informe, basado en un sondeo, que la compra de estas herramientas había aumentado durante la pandemia sin oponer ninguna protección de los derechos de la infancia.

¿Cuáles son las herramientas más avanzadas?

En primer lugar, las tecnologías biométricas. Aunque en varios países exista una legislación en contra, en Reino Unido se pueden emplear la huella dactilar o el reconocimiento facial para entrar al comedor escolar sin pagar al contado. En segundo lugar, las tecnología de salvaguarda. Estas monitorizan las palabras que los niños escriben y etiquetan las que surgieren riesgo de ciberbullying, abuso por parte de adultos, suicidio o terrorismo.

"Un niño negro tiene más probabilidades de ser etiquetado como miembro potencial de una pandilla que una niña blanca"

¿Qué hay de mal en usar la tecnología para prevenir esos problemas?

En Inglaterra, un niño que estaba buscando imágenes de acantilados para un trabajo fue etiquetado como potencialmente suicida. La empresa no quiso eliminar la etiqueta porque si al final el niño se suicidaba de verdad, habría tenido que rendir cuentas. También hay el riesgo de sesgos racistas: un niño negro tiene más probabilidades de ser etiquetado como miembro potencial de una pandilla que una niña blanca. 

¿Se trata de errores puntuales?

Estas tecnologías influyen en la manera en que el personal trata al alumnado. Por ejemplo, si una empresas genera una alerta de salud mental, el profesorado siente que tiene que actuar, si no se les acusaría de inacción. Estas tecnologías influyen en las relaciones y si no funcionan, pueden hacer más daño que beneficio.

Sin embargo, la percepción es que sí funcionan.

No lo sabemos. Son tecnologías propietarias que no están sujetas a investigaciones independientes. Las empresas quieren vender más y más, y no hay evidencia de que realmente ayuden al aprendizaje. La investigación sobre 'edtech' [tecnología aplicada a la educación] apunta a que diversos productos tienen un efecto nulo, e incluso negativo. Además, muchos de estos sistemas no son interoperables. Esto obliga a las escuelas a gestionar decenas de claves. ¿Mejoran la eficiencia? Finalmente, habría que comprobar si el alumnado con dislexia, daltonismo o dificultades de aprendizaje pueden acceder a esas tecnologías.

 "Las empresas quieren vender más y más, y no hay evidencia de que realmente ayuden al aprendizaje"

No es oro todo lo que reluce.

En el grupo de trabajo [del Consejo de Europa] sobre inteligencia artificial en la educación [del cual Persson forma parte], revisamos las plataformas que emplean esa tecnología para personalizar el aprendizaje. Hay poca evidencia de que hay una personalización real. Se trata de sistemas de recomendación que hacen sus sugerencias basándose en el comportamiento de otros millares de niños. 

¿Qué riesgos entraña la digitalización para la escuela?

Creo que no hay un solo país que preste atención a quién tienen el control de la prestación del servicio educativo. ¿Qué ocurre si una empresa empieza a pedir dinero a cambio de un servicio gratuito, del cual dependen miles de escuelas? ¿Qué pasa si el sistema falla, o es atacado por hackers, y la escuela no puede funcionar?

¿Por qué las empresas se interesan en la educación?

Una empresa como Google tiene mucha información. Por medio de sus plataformas puede monitorizar el comportamiento de los usuarios hasta detalles como las horas en que se conectan. Este modelo de negocio consiste es dar productos gratuitos a cambio de datos. Habría que preguntarse cómo se usan estos datos para dirigir la educación. Otro modelo es la publicidad. Una familia protestó porque una aplicación de fomento de la lectura estaba llena de anuncios de Disney, que ocupaban más que el tiempo de lectura. Un tercer modelo es el de pago. Durante un periodo, las empresas han ofrecido sus productos gratuitamente, pero ocurre cada vez menos. ¿Cuántas escuelas están pagando por esos productos? ¿Cuál es el retorno de esa inversión?

"La diferencia fundamental entre la tecnología en educación y la de casa es que en la primera no hay libertad de elección"

¿Centrarse tanto en la escuela, mientras todo el mundo entrega sin pensar sus datos a las redes sociales, no es absurdo?

Una diferencia fundamental entre la tecnología en educación y la de casa es que en la primera no hay libertad de elección. Los alumnos tienen que adoptar lo que pide la escuela. No hay un rango de opciones.

¿No hay cierta tecnofobia en su posición?

Tenemos que empezar por lo más importante: el derecho de la infancia a la educación. ¿Cómo contribuye la tecnología al objetivo de la educación? Esta es la pregunta clave. ¿Estas tecnologías operan en el interés de los alumnos? Cuando unos padres entregan a sus hijos a la escuela, esperan que tengan una relación con profesores que ellos conocen, no que miles de desconocidos tengan acceso a la vida de sus niños. ¿Cuánto acceso se debería dar a las empresas en la clase y en la vida de los alumnos? Como padres, necesitamos más rendimiento de cuentas. Hace falta que estas herramientas sean más transparentes y accesibles. 

¿Hay algún caso positivo?

Es difícil encontrarlos, de momento. Seguramente existen buenas prácticas, pero al tratarse de relaciones comerciales son difíciles de identificar. Es algo que estamos investigando ahora. Queremos comprender el nivel de digitalización adoptada por los gobiernos europeos. En general, es buena señal que un país tenga una estrategia educativa que explicite de qué forma encajan lo digital y lo no digital.

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¿Cree que los gobiernos deberían tomar el mando?

Un sistema impuesto desde arriba limitaría la libertad educativa. Además, una herramienta unificada no estaría adaptada a las necesidades de cada niño. Lo mejor sería que los gobiernos establecieran unos estándares mínimos de calidad y seguridad por la compra de cualquier tecnología. Para ello, hace falta más cooperación entre los gobiernos, el sector de la tecnología educativa, y la comunidad educativa.