Los campamentos de verano, una herramienta para paliar la pobreza en España

• Save the Children ha iniciado sus colonias urbanas y campamentos de verano para apoyar a más de 2.000 niños y niñas en riesgo de pobreza y exclusión social.

Niños y niñas en el servicio comedor de las colonias de verano

Niños y niñas en el servicio comedor de las colonias de verano / © Pablo Martí

2
Se lee en minutos
Marina Bertran Duran. Save the Children.

“Solo para no estar en casa, estaría yendo con mi madre a hacer la compra, pero es mejor venir aquí porque también me refresco y no estoy en casa encerrado." Así lo explica Isaac, de 10 años, en su primera vez participando de las colonias de verano de Save the Children y disfrutando unas horas al día de juegos y actividades con sus compañeros. Y es que, ya ha iniciado julio y con él, las deseadas vacaciones de verano para millones de niños y niñas en España. Lamentablemente, para la infancia y adolescencia más vulnerable, el verano no termina siendo el periodo vacacional deseado. 

Muchos de ellos preferirían haber continuado con su rutina escolar donde seguir socializando con sus amistades y, si contaban con becas comedor, recibiendo una comida saludable al día. Para las familias más vulnerables, el poder hacer frente a los costes de conciliación y alimentación necesarios para atender a sus hijos e hijas en el periodo estival, se ha convertido en un reto casi inalcanzable. 

“Nos encontramos con familias con varias situaciones de vulnerabilidad, donde el hijo o hija tiene que acompañar a su madre o padre al espacio laboral porque no pueden quedarse solos en casa. O, por ejemplo, niños y niñas que se pasan todo el verano con una tablet, enganchados a las nuevas tecnologías, sin poder disfrutar de los recursos que tienen en el barrio”, cuenta Miriam Sanchez, coordinadora familiar y de acción social de Save the Children en Barcelona. 

Por ello, un año más, Save the Children, ha dado inicio a las colonias urbanas y a los campamentos de verano, donde más de 2.000 niños y niñas tendrán garantizada comida, ocio y refuerzo educativo, durante los meses de junio, julio y agosto. 

“No es lo mismo estar aquí que en mi casa, porque en mi casa no tenía compañía y aquí puedo disfrutar de mis amigos,” explica Scarlett, de 13 años. 

Los programas de verano que ofrece la organización cuentan con todo tipo de actividades, como: salidas culturales, excursiones, actividades de sensibilización, días de piscina o playa y talleres de nutrición, entre otros. Además, Save the Children también garantiza al menos una comida equilibrada y completa al día a través del servicio de comedor en el mismo centro, o con la entrega de catering para llevárselo a casa. 

Noticias relacionadas

“Lo que más me gustó la primera vez que vine, es que la profe nos dijo que siempre haríamos excursiones. Yo estoy apuntado dos semanas, pero me quiero quedar siempre,” concluye Amín de 9 años.

Para muchas familias este apoyo extra es fundamental para la conciliación y a nivel económico, pero, sobre todo, para que sus hijos e hijas no se queden atrás mientras disfrutan del derecho al ocio en esta época vacacional. Es imprescindible la inversión pública para ampliar la oferta lúdica y educativa en verano y combatir la falta de oportunidades, estimulación y desarrollo entre la infancia y adolescencia que vive en situación de pobreza.