La educación en Catalunya

Alerta por la situación de dejadez y olvido de la formación de adultos

  • La Fundació Bofill urge a Educació a elaborar un "plan de país" en un ámbito clave para combatir la desigualdad

  • Un tercio de los catalanes de entre 25 y 65 años tiene un nivel bajo de estudios

Clase de catalán de la Escola d’Adults La Troca de Sants

Clase de catalán de la Escola d’Adults La Troca de Sants / MANU MITRU

8
Se lee en minutos
Montse Baraza
Montse Baraza

Periodista

ver +

El 36,2% de los catalanes de entre 25 y 65 años tiene un nivel bajo de estudios y Catalunya sigue teniendo una elevada tasa de abandono escolar prematuro, del 14,8%, por encima de la media del Estado (13,3%) y de la media de la UE (9,9%). Y pese a ello, la formación de adultos es la gran olvidada del sistema educativo en Catalunya. "En la Administración no hay nadie pilotando esta etapa educativa", describe Ismael Palacín, director de la Fundación Bofill, que este viernes ha presentado el informe 'Mai no és tard per aprendre. Reptes i necessitats de la formació durant l’etapa adulta'. En él se subraya la situación de dejadez de esta formación continuada, que permitiría especialmente a personas con bajo nivel educativo mejorar sus oportunidades.

La realidad es que la formación de adultos, que cada vez tiene más demanda, se encuentra "fragmentada", "descuidada", con una oferta "insuficiente" y sin los recursos ni la coordinación y planificación necesarias. Es lo que denuncia el informe, que reclama a las administraciones implicadas (Departament d'Educació y ayuntamientos) una apuesta firme por la formación de adultos, con "más recursos, reconocimiento y liderazgo político". 

"Es el momento para apostar políticamente por esta formación, que es un instrumento muy potente para luchar contra las desigualdades", subraya Milena Verrié, una de las autoras del informe. Es por ello que la Bofill ha pedido al Departament d'Educació que lidere un "plan de país" que integre las redes de centros de formación de adultos y las iniciativas comunitarias y las articule en una "verdadera política de formación a lo largo de la vida". Palacín ha subrayado su preocupación por la situación: "No detectamos inquietud por parte de los responsables políticos", ha lamentado antes de recordar que "ninguna sociedad prosperará si no tiene un gran porcentaje de personas cualificadas".

En estos momentos, en Catalunya un 13% de la población adulta se está formando. Pero son los ciudadanos con estudios superiores quienes más acceden a ella: participan tres veces más en esta formación (15%) frente a los ciudadanos con estudios básicos (4,5%). Un dato que sirve a Varrié para señalar que "la formación de personas adultas no llega lo suficiente a la gente que más se podría beneficiar". 

Procesos rígidos

En los últimos 20 años, los centros oficiales de formación de adultos han ido aumentando su oferta. Y sin dejar de ofrecer aprendizajes básicos e instrumentales (lectoescriptura, catalán, castellano, matemáticas), han impulsado las formaciones secundarias, en las que tienen un peso importante las pruebas de acceso a estudios posobligatorios y superiores. Verrié señala, sin embargo, que la oferta es "bastante homogénea, rígida en los calendarios y procesos de inscripción" y que "hace falta una mayor adaptación a las necesidades laborales y de conciliación" de los posibles alumnos. 

El informe apunta la disgregación existente en el sector: "Los centros no están organizados ni se identifican como miembros de un mismo sector". Se refiere a que, aunque el grueso lo conforman las escuelas de adultos, también realizan esta actividad las escuelas de nuevas oportunidades, las escuelas comunitarias y entidades de inclusión social, los centros cívicos y entidades impulsadas por las administraciones como la Escola de la Dona, Barcelona Activa o el Consorci per la Normalització Lingüística.

Otro punto débil que el informe señala es que actualmente no hay una formación universitaria específica para ser profesor de escuela de adultos. Estos profesionales (un 43% de los cuales son maestros y un 56% tienen titulaciones superiores) se han autoformado para impartir clases a adultos. 

Y finalmente, las entidades comunitarias que ofrecen esta formación y que a menudo atienden a la población más vulnerable se financian principalmente a través de subvenciones, "situación que las deja en una situación de inestabilidad" y que "hace difícil la planificación". Además, incide Verrié, "tampoco están autorizadas para acreditar las competencias adquiridas" por los alumnos.

Propuestas de actuación

Este panorama, concluye la Bofill, evidencia que "Catalunya necesita un plan estratégico que articule todo el sector de la formación de personas adultas para que sirva a la mejora de los niveles formativos de la población". Este plan, propone el estudio, pasaría por integrar a todas las entidades vinculadas a la formación de adultos en los órganos donde se toman decisiones sobre esta formación, ya sea en el ámbito catalán como en el municipal. Asimismo, reclaman más recursos y más autonomía para que los centros puedan adaptar su oferta a las necesidades de su entorno. 

Una tercera propuesta es la creación, por parte de Educació, de la Comisión Catalana de Formación a lo Largo de la Vida en la que deberían estar representadas administraciones e instituciones. Esta comisión tendría comisiones territoriales que actuarían a nivel local.

Asimismo, el informe plantea poner en marcha un sistema de validación de competencias similar al que rige en el ámbito de la Formación Profesional y un sistema de indicadores común en toda Catalunya por el que se evaluarían las competencias clave. Otro elemento clave sería la creación de un servicio de orientación para la formación a lo largo de la vida.  Finalmente, el informe reclama a los centros de formación mayor flexibilidad organizativa y metodológica, tanto a nivel de inscripciones como de oferta y diversidad de contenidos. 

El caso de La Troca de Sants

Algunas entidades ya han empezado a transitar por la vía organizativa que plantea el informe. Es el caso de la Escola Comunitària de Formació Permanent La Troca, ubicada en Sants (Barcelona). La entidad empezó su andadura en 2015 para cubrir el vacío que dejó el cierre, en 2005, de la escuela de adultos pública que había en el barrio. "Un barrio con 120.000 habitantes no tenía escuela de adultos. Cerró sin apenas repercusión porque es este un ámbito invisibilizado, con alumnado poco empoderado", subraya Ester Rams, docente de La Troca y una de las vecinas de Sants impulsoras del proyecto.

Ese camino lo empezaron coordinándose con su entorno: hablando con todas las entidades y colectivos implicados y haciendo un diagnóstico de las necesidades del barrio que incluyó qué horarios prefería el alumnado --personas con obligaciones laborales y/o familiares) y qué duración debían tener los cursos. Cuando abrieron puertas, lo hicieron, subraya Rams, tras un trabajo en red con todos los agentes del barrio. Desde enero de 2018, 1.900 personas han pasado por las aulas de La Troca. Cada trimestre forma a unas 450 personas.

Su oferta incluye formaciones básicas (catalán, castellano, inglés, lectoescritura, informática inicial y técnicas de búsqueda de empleo) a otras reclamadas por los vecinos, como expresión artística (teatro, audiovisual), educación física (yoga o baile), costura, derechos laborales o conocimiento de los servicios de tu entorno. "Son competencias para la vida, básicas para ser autónomos", señala Rams, que afirma que hay competencias que tanto le pueden faltar a un titulado como a alguien sin formación. "Formación sobre reparaciones básicas, habilidades como padres y madres, el conocimiento de tus derechos como trabajador o el uso del ordenador son cosas que en un momento dado pueden venir bien a cualquiera". El perfil del alumnado es variado, aunque mayoritariamente se puede clasificar en dos tipos: por un lado, población migrada, especialmente joven, y, por otro, población autóctona mayor.

Pendientes de las necesidades

La Troca tiene vocación de ser una escuela de adultos pública. Y así lo ha solicitado en alguna ocasión a Educació. Toda su oferta es gratuita y se financia básicamente con subvenciones de la Generalitat y del Ayuntamiento de Barcelona. "Pero no tenemos un presupuesto consolidado", lamenta Rams.

Actualmente cuenta con una plantilla de ocho docentes y con voluntarios. Los profesores se encargan de las materias más lectivas, y los voluntarios de formaciones más prácticas. "Es lo que llamamos la red de intercambio de conocimientos. Todos necesitamos formación y todos tenemos competencias", subraya Rams, que pone el ejemplo de la clase de costura, que la da una vecina.

Como recomienda ahora el informe de la Bofill, La Troca está "permanentemente" pendiente de lo que necesita el barrio. "Durante la pandemia detectamos que la digitalización dejaba a muchas personas fuera. Había muchos padres y madres que no sabían cómo ayudar a sus hijos con el ordenador, con el Moodle o el Drive", recuerda. A raíz de ello, organizaron talleres dirigidos a padres y madres. También para realizar trámites 'on line'. Rams subraya que el analfabetismo digital no es solo cosa de gente mayor, sino que hay gente relativamente joven, de entre 30 y 40 años, que no sabe utilizar el ordenador.

Oferta de conciliación

Noticias relacionadas

Otro detalle que ya aplican es la flexibilización. Rams cuestiona la fórmula actual de preinscripción que tiene el Departament d'Educació para los centros públicos, con unos plazos y cursos rígidos. La Troca ofrece cursos trimestrales. El alumno interesado puede empezar cada trimestre. Además, funcionan con matrícula viva. "Si en un curso hay plazas, y la materia lo permite, el alumno se puede incorporar en ese momento". Opina Rams, y como ella muchas otras escuelas, que este sistema se adapta mejor al perfil del alumnado. "Son adultos. Muchos trabajan o tienen responsabilidades familiares. La educación no es una prioridad como en los niños. Por tanto es importante darles flexibilidad y opciones". Apunta que Educació lo va viendo y que ya ofrece opciones semestrales, y no solo anuales.

La Troca, como muchos centros de formación de adultos en Barcelona, tiene lista de espera, especialmente para las clases de catalán y castellano. "Hay déficit de inversión", denuncia Rams, que subraya la importancia de esta formación, especialmente para las personas más vulnerables. "La gente menos formada es la que menos se forma, porque tiene menos oferta y menos recursos. Esto les supone una condena", subraya, que enfatiza que "no solo se condena a esa persona, sino a sus hijos", aludiendo al hecho básico de que la baja formación de los progenitores es determinante en las posibilidades de sus hijos. "Hace falta mucha inversión, especialmente en los niveles más bajos", insiste. "No se está apostando por la formación de adultos. Y es muy importante", remacha.