Crisis migratoria

La guerra de Ucrania prende la mecha de nuevas oleadas migratorias en Canarias

Bruselas y diferentes organismos internacionales alertan de que el bloqueo del Mar Negro aventura una "hambruna catastrófica" en los países del Sahel

La guerra de Ucrania prende la mecha de nuevas oleadas migratorias en Canarias

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Dunia Torres

Igual que la gasolina acelera el fuego, la guerra de Ucrania se ha convertido en el vendaval que acrecienta la tormenta perfecta en África. El cereal, bloqueado en puertos del mar Negro, no llega y la crisis alimentaria crece día a día, insufla las revueltas y el malestar social y agita del difícil equilibrio en el que se mantiene el Sahel desde dos años atrás. Ucrania es el último grano de arena en una región –Senegal, Gambia, Mauritania, Guinea, Malí, Burkina Faso, Níger, Chad, Camerún y Nigeria– que vive una presencia activa de grupos yihadistas y retrocesos democráticos generalizados, donde aumenta el papel proactivo de mercenarios rusos y de grupos de crimen organizado y se obliga a desplazamientos forzosos. Suma a ello la paralización económica que ocasionó la pandemia, la retirada de las tropas de apoyo internacionales, el recorte de la financiación a las ONG, la escandalosa inflación actual, el cambio climático que condiciona las cosechas, las elevadas tasas de crecimiento demográfico (entre el 2,8% y el 3,8%) y también el hambre.

La traducción, desde el punto de vista de Europa, es una nueva oleada de migración hacia sus fronteras sur. Ahí Canarias está en la avanzadilla. Las costas mauritanas más cercanas a las Islas están a 778 kilómetros; las senegalesas a 1.311, apenas 50 kilómetros más que la distancia desde la capital grancanaria a Cádiz.

El plan de acción elaborado por Bruselas ante las consecuencias de la guerra apunta hacia «una hambruna catastrófica» en los países del norte de África. Un informe interno encargado por el Consejo Europeo adelantado esta semana por El País advierte que la tensión que añade Ucrania a la situación alimentaria acrecienta el riesgo a que se desencadenen "nuevas olas de migración hacia la UE" con España e Italia en primera fila.

Europa calcula que en los puertos del mar Negro hay bloqueadas 40 toneladas de cereal

El documento sale a la luz al tiempo que los Estados miembros de la UE lograban este mismo mes desbloquear el Pacto de Migración y Asilo y que hace apenas unos días llegaban a un acuerdo sobre un mecanismo voluntario de solidaridad para el reparto de refugiados. En él se subraya que las reubicaciones deberían beneficiar en primer lugar a los países que dentro de la Unión afrontan desembarcos después de operaciones de búsqueda y rescate tanto en la ruta del Atlántico Oriental –la ruta canaria– como en el Mediterráneo.

Al Archipiélago han llegado desde enero hasta el 15 de junio pasado un total de 8.582 personas, 2.884 más que en el mismo período del pasado año, un 50,4% más. Ni siquiera el tratado de buena vecindad firmado en abril por los gobiernos español y marroquí, que debía conllevar mayor control en las salidas desde emigrantes hacia España, ha resultado un revulsivo.

De momento en las Islas el Ministerio de Exteriores no desmantela los campamentos que levantó a toda prisa en 2020 ante el repunte migratorio, el mayor desde la gran crisis de los cayucos de 2006, cuando Canarias recibió 31.678 migrantes llegadas en pateras y cayucos. Al contrario, ha puesto en marcha obras de mejora en el Centro de Atención Temporal (CATE) de Lanzarote y el de acogida de menores y madres de Las Palmas de Gran Canaria. Tampoco se ha hecho realidad el cierre del campamento levantado en el antiguo acuartelamiento militar de Las Raíces que había anunciado el Ayuntamiento de La Laguna, en Tenerife.

Según la FAO –la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura– el número de personas que necesitan asistencia alimentaria en los países de África occidental pasó de 7 millones a 27 entre 2007 y este año, y calcula que si no se articula ayuda internacional de forma urgente llegarán a los 38 millones a final de verano. Complicado.

La prioridad marcada por la Comisión Europea en su plan de apoyo logístico es la búsqueda de vías solidarias de exportación para que el cereal bloqueado en el mar Negro salga por tren o carretera y pueda exportarse. Tanto Ucrania como Rusia –castigada por las sanciones que condicionan su comercio internacional– están entre los principales países exportadores de grano. Ucrania distribuye alrededor del 10% de trigo del mundo, el 13% de la cebada, el 15% del millo y más de la mitad del aceite de girasol, según datos aportados del Instituto Español de Estudios Estratégicos aportados por Casa África. Millones de toneladas –Bruselas calcula 40 millones– están almacenados a la espera de que se articule una salida fluida teniendo en cuenta de que por vía marítima salían hasta cinco millones al mes. Los países africanos importaron el 44% de su trigo de Rusia y Ucrania entre 2018 y 2020, según cifras de la ONU.

El tapón generado por la invasión de Rusia, el efecto dominó al que ha llevado, trae consigo además un incremento preocupante de los precios en las regiones, como el Sahel, más frágiles. El Banco Africano de Desarrollo informa de un aumento del 45 % en los precios del trigo en el continente que se suma a al incremento entre un 20 y un 30% del conjunto de alimentos en los últimos cinco años en África occidental.

¿Se podría buscar nuevos proveedores? Sí, pero como en una tormenta perfecta aquí también entra en acción la escasez de contenedores para el transporte de mercancías que se hizo patente en todo el mundo con el inicio de la pandemia del covid-19.

Los países vecinos a Canarias del continente africano viven la tormenta perfecta

Y, para más inri, la guerra ha sido también el desencadenante de otras decisiones que en poco beneficia a esta parte del mundo.

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Ya antes de la invasión, el 24 de febrero, el Programa Mundial de Alimentos había advertido con que este sería un año complicado: China, el mayor productor de trigo del mundo se enfrenta a una de las perores cosechas de su historia tras las inundaciones que el pasado año arrasaron la provincia central de Henan; e India, segundo en el ranking , acaba paralizar las exportaciones a causa de la grave sequía que padece el país y merma el rendimiento de sus cosechas.

¿Se podría aumentar la producción local? Rusia y su aliada Bielorrusia, dos de los mayores exportadores de fertilizantes del mundo, están limitando sus ventas. Al tiempo que la subida de los precios de la energía a causa de la guerra ha propiciado el cierre de grandes fábricas de estos productos en Europa.

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