Situación extrema

Días de fuegos forestales en Catalunya: más llamas que bomberos

  • Catalunya supera la segunda jornada de fuegos simultáneos comprendiendo que el desafío será largo y que deben priorizarse los recursos y dejar que se calcinen miles de hectáreas en Artesa de Segre

  • Las buenas noticias llegan desde las comarcas de la Terra Alta y Solsonès donde, según los bomberos, se han evitado de momento siniestros de gran envergadura

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Guillem Sánchez
Guillem Sánchez

Redactor

Especialista en Sucesos, tribunales, asuntos policiales y de cuerpos de emergencias

Escribe desde Barcelona

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Catalunya afronta días de incendios forestales. La situación es "extrema", según el 'conseller' de Interior, Joan Ignasi Elena. Lo es, sobre todo, porque las condiciones climáticas son también extremas –temperaturas altísimas y baja humedad– y este jueves ha vuelto a vivirse una nueva jornada de simultaneidad de fuegos. Como lo será también presumiblemente este viernes. Dado que no pueden atacarse todos los incendios que se declaran a la vez, hay que "priorizar": disponer los efectivos disponibles "con inteligencia". Y resignarse a perder miles de hectáreas aplicando la lógica del mal menor.

David Borrell, jefe de los Bombers de la Generalitat, ha detallado que el plan para colocar los 400 bomberos –que seguirán actuando esta noche en compañía de las dos secciones, de 200 soldados, que ha traído la Unidad Militar de Emergencias (UME)– pasa por priorizar el incendio de Lladurs (Solsonès). No porque sea muy grande, está estable en las 100 hectáreas abrasadas, sino porque si se descontrolara amenaza una zona de 50.000 hectáreas. Borrell confía en evitarlo como hasta ahora.

El segundo objetivo, en la lista de prioridades a las que obliga la simultaneidad, la marca el fuego de Castellar de la Ribera (Solsonès), que ha abrasado ya 400 hectáreas. El tercer objetivo, que hasta este jueves por la mañana era la preocupación principal, es el de Artesa de Segre (La Noguera). "Dejaremos que se mantenga confinado dentro de una superficie de 5.000 hectáreas", ha explicado Borrell, aunque cueste de entender. Como no se puede atacar, los bomberos se han resignado a que el desastre no sea mayor. De momento, ha quemado ya unas 2.000 hectáreas pero en las próximas horas la mancha se ampliará hacia el Montsec.

El cuarto objetivo, también quizá la mejor noticia de la jornada, es el de Corbera d'Ebre (Terra Alta), que a pesar del susto que dio ayer miércoles por la noche este jueves, ha evolucionado mejor que el de Artesa de Segre y está previsto que a lo largo de la madrugada de este viernes pase a estar estabilizado. "Hemos cumplido con los objetivos marcados", han anunciado Elena y Borrell, cautos ante el horizonte que se avecina este viernes, tan preocupante como el de hoy.

Para los próximos días, el cuerpo ha decretado la fase M2, que significa que todos los bomberos de la Generalitat deben acudir obligatoriamente a sus parques. Costará mucho encontrar un precedente en el que dicha activación se haya mantenido durante tantos días como está prevista.

Más llamas que bomberos

La demanda de bomberos ya fue ayer tan acuciante, debido a la simultaneidad, que no había efectivos suficientes para controlar los dos flancos por los que avanzaban las llamas de Artesa de Segre. Los recursos priorizaron el flanco este, protegiendo municipios como los La Clua o Alós de Balaguer, pero dejaron que quemara el flanco oeste, un frente que ha seguido avanzando hacia la sierra del Montsec y, en concreto, hacia la montaña de Sant Mamet. Este es el que ahora está "confinado" dentro de una superficie de 5.000 hectáreas que se da por perdida.

Se da por perdida a pesar de que durante este jueves sí se ha podido actuar contra el flanco que seguía activo, el del oeste, y que había llegado a generar una hilera de llamas intermitentes que superaba los 3 kilómetros.

Petición de ayuda a la UME

La Generalitat pidió anoche ayuda a la Unidad Militar de Emergencias (UME). Esta mañana, unas 200 personas, la mitad de las cuales dispuestas a trabajar directamente en extinción de incendios, se han presentado en el centro de control que se ha montado en Artesa de Segre para incorporarse a un dispositivo de extinción en el que ya participan unos 200 bomberos y 8 aeronaves. Son unidades procedentes de Valencia y de Zaragoza que aportarán 13 camiones con autobomba.

PAU BARRENA/AFP

Un camión para todo el municipio

Lluís Soldevila, alcalde de Alòs de Balaguer, ha explicado en declaraciones a EL PERIÓDICO que la situación que se vivió el miércoles por la tarde en su municipio fue de angustia. Cuando el viento cambió y las llamas del incendio de Artesa se aproximaron solo había un camión para defender al pueblo. "No lo digo como una crítica, porque soy consciente de que faltan recursos, pero es lo que sucedió", remarcaba. El propio alcalde afirma que se acercó a comprobar cómo se encontraban las familias que viven en casas alejadas del núcleo y que quedaban más expuestas al incendio y presionó para que varias de ellas dejaran las viviendas.

Un centro de acogida, en el que residen 54 menores migrantes tutelados por la Generalitat, también fue evacuado y los niños, acompañados de sus educadores, han pasado la noche en el pabellón de Artesa de Segre.

Un rayo, principal hipótesis

Los Agents Rurals investigan qué provocó el incendio de Artesa de Segre (La Noguera) que ya ha calcinado más de 500 hectáreas y amenaza seriamente la reserva natural del Montsec. El origen se sitúa justo detrás de la población de Baldomar. Este jueves al mediodía, dos agentes pisaban el terreno en el que testimonios como Josep Trapat vieron las primera llamas: la frontera entre un campo de trigo y el inicio de monte.

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Que el fuego comenzara por una chispa provocada por el trabajo agrícola parece cada vez menos probable, según las fuentes consultadas por este diario. Ese campo de trigo fue segado el día anterior y transcurrieron 24 horas hasta que se declaró el incendio. En cambio, esa noche, la del martes al miércoles, hubo tormenta con aparato eléctrico y es posible que un rayo cayera en la zona e incubara poco a poco las llamas que después desencadenaron el siniestro.

Trapat tiene 63 años y es un campesino y ramadero de Baldomar que divisó la columna de humo a media mañana del miércoles. Acudió enseguida junto a su hijo a tratar de apagarlo. "Los primeros bomberos que llegaron eran del parque de voluntarios de Artesa de Segre, nosotros traíamos un tractor con una cuba y los ayudamos a repostar el depósito y a tirar manguera por el monte", recuerda. La tarea duró horas, les dejó exhaustos bajo el calor impenitente de 40 grados y además sirvió de bien poco. Sobre las siete de la tarde, un fuego que parecía casi controlado, recibió el influjo de un viento cambiante nacido en una nueva tormenta seca, sin agua pero con rayos. El resultado fue que el incendio comenzó a lanzar focos secundarios en varias direcciones. Y se escapó.