Entrevista

Patricia Simón: "El miedo a los otros es el que más usan los políticos para dividirnos"

  • La periodista, autora de un libro sobre los miedos que atenazan actualmente a la sociedad, hace también un llamamiento al optimismo. "Sin un poco de esperanza caeríamos en la desidia y en el suicidio colectivo", afirma

Patricia Simón, autora del libro Miedo.

Patricia Simón, autora del libro Miedo. / ZOWY VOETEN

4
Se lee en minutos
Óscar Hernández
Óscar Hernández

Periodista

ver +

Patricia Simón Carrasco, periodista malagueña de 39 años, aprovechó el estallido la pandemia de covid para desarrollar en un libro los múltiples miedos que descubrió en su entorno. Su libro 'Miedo. Viaje por un mundo que se resiste a ser gobernado por el odio' descubre, retrata y profundiza en esos temores que atenazan a la sociedad, pero también explica cómo muchas personas se enfrentan a ellos cada día.

¿Qué la llevó a escribir 'Miedo'?

Cuando empezó la pandemia y se declaró el estado de emergencia comencé a hablar con muchos afectados y me di cuenta de que el término que más repetían era miedo. Primero a que ellos y sus seres queridos se contagiaran, pero también surgían otros miedos como el de la crisis económica de 2008, ver que desaparece un horizonte de mejora... Y observas el valor que tiene eso en nuestras vidas y el riesgo a que sea utilizado por la ultraderecha y los regímenes totalitarios para blindar su poder político.

¿Y qué hacemos? ¿Nos resignamos?

En los protagonistas de mi libro no hay resignación pese a que el miedo domina las políticas públicas. Pese a que estas personas sufren soledad, crisis económicas, migraciones... intentan construir vidas de alegría. Porque la resignación no es propia de los humanos.

En su ensayo describe cuatro miedos: a la pobreza, a la soledad, a la muerte y a los otros. ¿Cuál es el peor?

No hay uno peor que los demás. Pero sí que el miedo a los otros es el que más se utiliza por parte de la clase política para dividirnos y enfrentarnos, y es el miedo que mejor define lo que nos está pasando.

Y ese miedo al diferente, al migrante, es el que más agita la ultraderecha. ¿Por qué?

Porque saben que es más fácil odiar al que está en una situación de inferioridad que admitir nuestra impotencia, nuestras limitaciones.Si nos fijamos en los que están debajo de nosotros, no cuestionaremos a los poderosos, a los que están encima y nos están limitando.

"Si nos fijamos en los que están debajo de nosotros, no cuestionaremos a los poderosos"

¿Y eso cómo se combate?

Pues creando espacios en los que nos podamos conocer mejor. Cuando surge por ejemplo la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) la gente que va a sus asambleas descubre quiénes son las personas desahuciadas, que son como nosotros... Hay que crear espacios en los barrios no solo para hacer actividades, como teatro o yoga, sino espacios para compartir, donde podamos hablar. Hay barrios, como Lavapiés en Madrid, donde esas relaciones provocan respuestas colectivas y resistencias a por ejemplo las subidas de los alquileres.

¿Hay un país ideal donde esto ya sea posible?

No pienso en uno concreto. La reconfiguración del sistema actual, que amenaza algunos logros sociales como el acceso a la sanidad, a la educación y cobrar el desempleo, es global. Ahora se trata de recuperar prácticas que son muy mediterráneas, como la vida comunitaria, las redes de solidaridad... Por ahí se podría empezar en nuestro país. Y es que en España somos menos desiguales entre nosotros que en otros países o sociedades.

¿Los periodistas pueden ayudar?

Claro. Pueden contar historias que nos recuerden que hay gente para la que el cuidado de los demás y la solidaridad es la norma . Personas desconocidas que son un ejemplo de lo que yo defino como la ética del amor. Que se recuerde que lo ético es lo legitimo. Y acabar con esa falsa idea de que el que es buena persona es un pringado. Además, cuando en los medios de comunicación se habla de los migrantes que cruzan el Mediterráneo se debe profundizar en las causas, en explicar el papel de los países. Hay muchas historias interesantes para contar.

"Y creo que muchos lectores también querrán saber qué hay en esa cabecita del banquero y por qué puede ser tan cruel"

En definitiva, hay que preguntar los porqués.

Claro. Podemos pedir al presidente de un banco que nos explique por qué despide a sus trabajadores, por qué cierra tantas oficinas y dificulta el acceso de los mayores a la entidad. Y que confirme que lo hace para ganar todavía más dinero del que ya gana. Yo quiero que él me lo explique. Y creo que muchos lectores también querrán saber qué hay en esa cabecita del banquero y por qué puede ser tan cruel.

Noticias relacionadas

Tantos miedos como los que describe en su libro no invitan al optimismo.

Yo me impongo ser optimista y tener esperanza porque, si no, caeríamos en la desidia y en el suicidio colectivo. Por todas aquellas personas que aparecen en el libro y que no tienen elección, para las que el derrotismo podría suponer ser muerto en vida, yo no me pueda permitir el pesimismo. Tenemos que seguir pensando que se pueden construir sociedades diferentes.