Sentencia en Girona

Condenado a nueve años y medio por violar a una amiga en Sant Feliu de Guíxols

  • El tribunal ha tenido en cuenta un whatsapp posterior en el que el hombre admitía que "se le fue"

  • Estará doce años en libertad vigilada y durante siete no se podrá acercar ni comunicar con la víctima

El hombre condenado por violar a una joven en Sant Feliu de Guíxols, durante el juicio.

El hombre condenado por violar a una joven en Sant Feliu de Guíxols, durante el juicio. / ACN

3
Se lee en minutos
ACN

La Audiencia de Girona ha condenado a nueve años y medio de cárcel y a doce de libertad vigilada a un joven por violar a una amiga cuando volvían de fiesta en Sant Guíxols (Baix Empordà). Los hechos ocurrieron el 20 de abril de 2019. Agresor y víctima, de 19 y 18 años entonces, tenían una "relación de amistad y confianza estrecha desde hacía años". Aquella noche salieron de fiesta por Platja d'Aro y, como en otras ocasiones, la chica se quedó a dormir en casa de su amigo. Sin embargo, y según recoge la sentencia, cuando llegaron al piso de madrugada, el joven intentó agredirla sexualmente, pero "no lo consiguió". Más tarde, hacia las 10.00 horas de la mañana, el hombre la inmovilizó sujetándola por los brazos y la violó "a pesar del forcejeo que desplego la joven para evitarlo". El fallo subraya que el hombre "no tuvo en cuenta las negativas constantes" de la mujer.

El tribunal ha condenado al hombre por dos delitos de agresión sexual, uno de ellos en grado de tentativa. El procesado no se podrá acercar a la víctima a menos de 150 metros ni comunicarse con ella durante siete años. En concepto de responsabilidad civil, el tribunal fija una indemnización de 15.350 euros por daños morales. La sentencia también recoge las lesiones que sufrió la joven y que, según los peritos, son compatibles con los hechos descritos.

Según la sentencia, al llegar al piso, la joven se fue a la habitación de invitados, mientras el chico ocupó la suya. "Un rato después, el acusado, movido por el ánimo de satisfacer sus instintos sexuales, entró en calzoncillos en la habitación donde estaba la víctima, se estiró junto a ella y le empezó a besar el cuello y a tocarla", recoge el fallo. La víctima le instó "repetidamente" a parar y le dejó claro que no quería mantener relaciones sexuales. El hombre hizo caso omiso, le quitó la ropa y la inmovilizó boca abajo.

En este primer intento, el hombre no consiguió violar a la joven. Pero siguió tumbado junto a ella hasta que hacia las 10.00 una alarma lo despertó. Actuó entonces, según concluye el tribunal, con más agresividad. Volvió a inmovilizar a la joven, le mordió el cuello y la violó, "venciendo la resistencia" de la víctima.

Versión ilógica

El tribunal sostiene que la versión del acusado, que argumentó que las relaciones habían sido consentidas, no es "razonable". En la vista, el hombre dijo que la chica se inventó la violación para llamar la atención de sus padres. "No parece razonable que alguien sostenga una acusación de esta envergadura con el único objetivo de obtener más protagonismo entre sus familiares si, con ello, perjudica en todos los ámbitos vitales a un buen amigo".

En cambio, la sala considera que el relato de la víctima es "claro, lógico, coherente, persistente y sincero". "No ha eludido ninguna pregunta, incluso pudiéndose obervar la dificultad y penosidad que le supuso volver a relatar los hechos, cosa que hizo de manera nerviosa, entre lágrimas y con un evidente estado de ansiedad".

Whatsapp incriminatorio

Noticias relacionadas

Los jueces han tenido en cuenta que el relato de la víctima está avalado "de manera clara y rotunda" por otras pruebas. Cuando logró salir del piso, la chica pidió ayuda a un amigo, que la pasó a recoger. Este ha declarado que la encontró "llorando y muy agobiada".

La Audiencia también ha recogido una conversación de Whatsapp entre este amigo de la víctima y el procesado. En esta, el acusado pide disculpas y afirma que "se le fue". "El tribunal no puede más que concluir que (la conversación) evidencia la realidad de los hechos narrados". "La falta de una explicación congruente a la conversación en la que reconoce que no tenía derecho a hacer lo que hizo y que se desinhibió sexualmente ante la atracción sexual que sentía por ella deja poco margen a la interpretación y corrobora de manera diáfana el relato de la víctima", concluyen los jueces.