Alarma en Murcia

'Chemsex': alerta ante la práctica que combina sexo y drogas

Detectan un aumento en los casos en los que se recurre a drogas de diseño para mantener relaciones sexuales prolongadas durante horas, e incluso días, lo que implica un mayor riesgo de contagios de infecciones de transmisión sexual

'Chemsex': alerta ante la práctica que combina sexo y drogas
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Ana García

El consumo intencionado de drogas psicoactivas con el objetivo de mantener relaciones sexuales prolongadas en el tiempo durante varias horas, incluso días, se está poniendo de moda.

Esta práctica, conocida como ‘chemsex’ por la unión de las palabras inglesas ‘chemical’ y ‘sex’ con las que se hace referencia al uso de sustancias químicas para mantener sexo, conlleva numerosos riesgos para la salud de quienes la llevan a cabo, de ahí que las autoridades sanitarias de la Región de Murcia se hayan puesto en alerta para intentar frenar o detectar a tiempo este tipo de conductas y así reducir sus riesgos.

Desde el Servicio Murciano de Salud (SMS) indican que se ha percibido un aumento del uso sexualizado de estas sustancias, que suele ser habitual entre hombres gais, bisexuales o aquellos que tienen sexo con otros hombres, tal y como se recoge en el último Boletín Epidemiológico de la Consejería.

"Se trata de un fenómeno emergente", reconoce la doctora María Antonia Belmonte, médico de la Unidad de Prevención del VIH e Infecciones de Transmisión Sexual de la Consejería de Salud y del Servicio de Promoción y Educación para la Salud, quien llega a apuntar que en estas situaciones pueden llevar implícito un aumento de las infecciones de transmisión sexual, ya que "son prácticas en las que se asumen muchos riesgos".

Lo que debes saber

Drogas más consumidas

Entre las sustancias o drogas de diseño que más se consumen en las sesiones de ‘chemsex’ se encuentran: GHB, mefedrona, cocaína, poppers, metanfetamina, ketamina, speed, éxtasis o MDMA y fármacos para favorecer la erección. 


Perfil de los usuarios

Los hombres que practican ‘chemsex’ tienen entre 35 y 40 años y un nivel socio cultural alto.


¿Dónde se practica?

Aunque lo más habitual es que tenga lugar en casas particulares, también se da en diferentes negocios dirigidos al público gay, como saunas, clubs de sexo, hoteles, fiestas en locales privados, locales con cuartos oscuros, festivales que disponen de áreas designadas para tener sexo, así como en zonas de cruising o encuentros sexuales al aire libre.

La especialista explica que el objetivo de consumir este tipo de drogas, normalmente de diseño, es que los contactos sexuales sean mucho más prolongados, incluso de días, y esto hace que se incrementen los riesgos al reducirse el uso de métodos de protección y se pierda el control.

Este fenómeno, que se ha detectado en la Región de Murcia, "es un problema nacional", afirma Belmonte, de ahí que el propio Ministerio de Sanidad se haya pronunciado con un grupo de trabajo específico sobre ‘chemsex’ y lo incluya en su nuevo Plan de Prevención y Control de la Infección por VIH y otras Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) 2021-2030.

Desde la Consejería de Salud también se ha elaborado un programa formativo bajo el título ‘Abordaje del fenómeno del chemsex’ a través de la Fundación para la Formación e Investigación Sanitaria (FFIS). En este proyecto se implica a los profesionales sanitarios de Salud Mental, Atención Primaria y Adicciones, ya que consideran que este tipo de prácticas requieren un abordaje multidisciplinar, ya que pueden conllevar problemas de salud física, mental y social.

El ‘slamming’ tiene aún más riesgos para la salud

Los participantes en estas sesiones pueden optar por consumir las drogas vía oral, inhalada, fumada, rectal o intravenosa. Los expertos alertan de que este último caso, el consumo inyectado, aun siendo minoritario, es el que presenta mayores riesgos para la salud, y es conocido como ‘slam’ o ‘slamming’. En estas sesiones pueden participar uno-a-uno (con una pareja sexual ocasional o con una pareja estable), trío o sexo grupal. Pero también hay quienes lo practican en solitario, visionando material pornográfico o interaccionando online con otros consumidores, por ejemplo, a través de cámaras web, indican los expertos.

Las drogas más habituales para el ‘chemsex’ son las de diseño y entre ellas destacan algunas como las metanfetaminas, GHB y poppers, anfetaminas y MDMA (éxtasis o cristal).

La doctora de la Unidad de Prevención del VIH e ITS de la Consejería de Salud indica que estas sustancias son las más habituales y explica que el perfil de la persona que suele acudir a este tipo de encuentros sexuales es el de un hombre de entre 35 y 40 años que, "a diferencia de otro tipo de consumidores, suele tener un nivel socio cultural alto, y se encuentran perfectamente integrado en la sociedad".

El Ministerio de Sanidad va un paso más allá e informa de que el ‘chemsex’ es un fenómeno predominantemente urbano, por lo que resulta más frecuente en grandes ciudades como Barcelona y Madrid, donde existe una comunidad gay relevante.

Según la encuesta europea EMIS 2017 sobre conductas sexuales, dirigida a hombres gais, bisexuales y otros hombres que tienen sexo con hombres, en el caso de España entre los hombres que habían tenido relaciones sexuales en los últimos 12 meses, el 14,1 por ciento había usado drogas estimulantes para que el sexo fuera más intenso o durara más tiempo en ese periodo y el 7,6 por ciento lo había hecho en las últimas 4 semanas.

"Estos encuentros están protagonizados por gais, bisexuales y por hombres que buscan sexo con otros hombres

Hay que tener presente que los efectos de algunas de estas sustancias, consumidas en un contexto sexual, pueden hacer que la persona se sienta completamente excitada, eufórica y desinhibida. Pueden presentarse dificultades para establecer límites, rechazar parejas sexuales o abandonar la propia sesión. En ocasiones se generan dinámicas que conducen a prácticas de alto riesgo, así como a juegos sexuales extremos.

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El que desde la Consejería de Salud se busque una intervención multidisciplinar se debe precisamente a que algunas de las sustancias utilizadas en este contexto sexual, como la cocaína y la metanfetamina, tienen una gran capacidad para producir adicción. Hay sustancias que pueden producir adicción de carácter físico, psicológico o de ambos tipos.

Este abordaje multidisciplicar es lo que se busca con la nueva Comisión Regional de Prevención y Control del VIH, Infecciones de Transmisión Sexual y Hepatitis Víricas, puesta en marcha esta misma semana en la Región de Murcia. "Esta comisión será el órgano de asesoramiento y coordinación de todos los profesionales, con un carácter multisectorial, y en la que se abordará el fenómeno del ‘chemsex’", apunta la doctora María Antonia Belmonte.

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