Tres candidaturas aspiran a la dirección del Col·legi d'Arquitectes

La institución celebra elecciones este lunes y martes con tres arquitectos, Carla Habif, Guim Costa y Manuel Ruisánchez, aspirando a pilotar al sector

Fachada de la sede del Col·legi d’Arquitectes de Catalunya, en Barcelona.

Fachada de la sede del Col·legi d’Arquitectes de Catalunya, en Barcelona. / JOAN CORTADELLAS

6
Se lee en minutos
Natàlia Farré
Natàlia Farré

Periodista

Especialista en arte, patrimonio, arquitectura, urbanismo y Barcelona en toda su complejidad

Escribe desde Barcelona

ver +

El Col·legi d’Arquitectes de Catalunya (COAC) celebra elecciones este lunes y martes con tres candidatos que aspiran a sustituir a Assumpicó Puig, la primera mujer decana de la institución, y a dirigir durante los próximos cuatro años a un sector con un papel fundamental en los retos actuales: la emergencia climática y las nuevas formas de habitar, y con la cita de Barcelona Capital de la Arquitectura 2026 en el horizonte. Modernizar la institución y combatir la desafección que sienten muchos arquitectos, así como mejorar el ejercicio profesional e imbricarse más con la sociedad, a la par que mejorar la percepción que se tiene de su trabajo, figuran en los ejes de actuación de los aspirantes.  

Guim Costa, la apuesta por la apertura al exterior

Guim Costa (Barcelona, 1968) hace más de 20 años que tiene despacho propio y empezó su carrera colaborando con los hermanos Terradas, Josep Llinàs y Ignasi de Solà-Morales, con el que participó en la reconstrucción del Liceu. De familia de empresarios y editores, su abuelo fundó Editorial Ariel, lo suyo fue vocación temprana, y por eso, por la falta de un entorno relacionado con el sector en sus inicios, sabe del valor del Col·legi como institución que ayuda, apoya, acompaña y defiende al arquitecto. Institución a la que aspira "modernizar e internacionalizar" con un equipo "ilusionado, dinámico, transversal e inclusivo, comprometido con el cambio" y con sus buenas relaciones con la Unión Internacional de Arquitectos, el Consejo de Arquitectos de Europa y Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España. Fue vocal de Cultura entre 1998 y 2002, y ha sido vicedecano los dos últimos años, por eso la suya pasa por ser la candidatura continuista, punto que niega rotundamente: "Soy radicalmente nuevo como lo es mi equipo, no repite ninguno de los miembros de la junta saliente". Y pasa también por ser una candidatura progresista: "Hay mucho conservadurismo en la institución y quiero darle otro talante, quiero que el COAC progrese". 

La mejora del COAC es uno de los ejes de su programa, los otros dos pasan por facilitar el ejercicio profesional a los arquitectos -“agilizando los trámites de visados, mejorando y apoyando los procesos de licencias y concursos frente a las administraciones, estableciendo unos honorarios…”- y prestigiar al sector ante la sociedad: “Hay una crisis clarísima provocada por el concepto de arquitecto elitista. No hay que buscar el arquitecto que firma un edificio sorprendente, hay que buscar y prestigiar al arquitecto que trabaja al lado de la gente, por un espacio público de calidad y por edificios eficientes y sostenibles; al arquitecto que está al lado del ciudadano, no de la especulación o de la empresa que busca un icono”. El futuro y los retos de la arquitectura, como la emergencia climática, la descarbonización y la rehabilitación también están en la agenda de Costa: “el Pacte Nacional per a la Reforma Urbana y la Nueva Bauhaus Europea son proyectos que hay que acompañar y depende de quien los acompañe pueden ir de una manera o de otra”, sentencia.

El arquitecto Guim Costa encabeza una delas candidaturas que optan a dirigir el COAC.

/ Ricard Cugat

Carla Habif, el desafío de un cambio radical

La de Carla Habif (Mar de Plata, Argentina, 1965) es la más radical y alternativa de las tres candidaturas que se presentan a dirigir el COAC. Afincada en Barcelona desde 1990 y ejerciendo desde entonces, esta profesional tiene a la arquitectura accesible y social como declaración de principios: “La arquitectura es un bien social del que todos hemos de poder disfrutar”.

 Pese a su apuesta por un cambio total en la institución, ha formado durante años parte de la dirección como vocal de la demarcación de Barcelona, además, uno de los integrantes de su candidatura, Enric Mir, estuvo en la junta con Lluís Comerón como decano y encabezó la lista en las elecciones anteriores, en 2018. “Nos presentamos con el mismo programa que la última vez”, asegura Habif a la par que justifica el cambio en la cabeza de la candidatura “para defender el espacio ganado por las mujeres, hemos tenido una decana por primera vez en la historia [Assumpció Puig] y no queremos que esta conquista desaparezca a la primera de cambio”, sostiene. 

La gobernanza y la transparencia son los principales ejes del programa que defiende. “Apostamos por la democracia directa: un voto, un arquitecto. Y la consulta constante. Que los proyectos salgan desde abajo hacia arriba. Un sistema asambleario pero organizado por temas y territorios”. Para Habif no es de recibo que las decisiones se tomen en una asamblea de 200 personas, que en “la gran mayoría acaban no participando”, que ha votado una parte ínfima de los colegiados. Como tampoco le gusta no saber en qué se invierte cada euro del presupuesto de la institución: “La transparencia económica es fundamental, hablamos de la trazabilidad del dinero, de saber en todo momento en qué se gasta cada euro de la cuota colegial, con una contabilidad analítica se puede hacer. E incluso que haya una parte no estructural del presupuesto que entre todos podamos decidir donde se invierte. No es tan difícil. En el siglo XXI tenemos las herramientas para hacerlo “, defiende.  

Carla Habif encabeza una de las candidaturas que aspiran a dirigir el COAC.

/ Ricard Cugat

Manuel Ruisánchez, la Administración como caballo de batalla

Manuel Ruisánchez (Durango, 1957) llegó a la arquitectura como punto de intermedio entre la creatividad y la técnica, dos de sus pasiones, y gracias a un regalo de su padre: un libro con las obras completas de Le Corbusier. Lleva ejerciendo desde que se licenció, cuenta con despacho propio y atesora un Premi FAD en su haber. También ha tenido cargos en la junta del COAC, como vocal de Cultura en el equipo de Lluís Comerón, y ahora aspira a encabezar la institución para “retornar lo que me han dado el Col·legi y la Academia poniendo mi currículum y experiencia al servicio del COAC”.

Entre sus apuestas principales está la de luchar contra la “desafección” de muchos profesionales hacia la institución y recuperarla como “casa de todos los arquitectos”. También “actualizar su sistema de gobernanza, no cambiarlo”. “La democracia representativa funciona” afirma, pero no descarta la democracia directa – “un arquitecto, un voto”– en las grandes decisiones, como la de crear, o no, una fundación para el Centre Obert d’Arquitectura. Aunque su gran caballo de batalla, donde piensa “entrar con fuerza”, es en las relaciones con la Administración para mejorar los procesos que dependen de esta. “Son gestiones complejísimas que de alguna manera bloquean el sistema. Y los mejores momentos de la arquitectura catalana se han producido cuando las administraciones han estado perfectamente integradas con todos los procesos junto con los arquitectos”.

El prestigio y la percepción que tiene la sociedad del sector es otro de los problemas que quiere enmendar y pretende hacerlo mejorando las remuneraciones con “unos baremos de referencia para los trabajos que se hacen para la Administración pública”, antaño existentes y desparecidos por problemas legales pero que otros países, como Alemania, han conseguido reinstaurar con sentencias favorables de los altos tribunales y que Ruisánchez ve como un camino a seguir. “En la aportación que hacemos los arquitectos, además de la parte técnica, hay un trabajo intelectual fundamental que no se valora”, concluye.

Manuel Ruisánchez encabeza una de las tres candidaturas en las elecciones del COAC.

/ Ricard Cugat

Temas

Arquitectura