Opinión de lectores de EL PERIÓDICO

"Es imposible cruzar Barcelona en hora punta... Y aparcar es todavía peor"

Transito intenso hacia las 7h30’ en la Salida 4 de la Ronda de Dalt.

Transito intenso hacia las 7h30’ en la Salida 4 de la Ronda de Dalt. / RICARD CUGAT

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Samar Elansari

Cada día, unas 320.000 personas sufren atascos para entrar en Barcelona. La odisea de entrar a la capital catalana, por motivos laborales o académicos, se acentúa cuando se trata de acceder en coche. Las largas colas a la entrada y salida de las rondas, de la C-31 o de la Diagonal son habituales a primera hora de la mañana - especialmente entre las 7.00 y las 9.00- y en las horas centrales de la tarde. Coches parados, accidentes y retenciones kilométricas son el día a día de muchas personas que acceden al centro de la ciudad entre semana para estudiar o trabajar. "He intentado venir en coche muchas veces pero al final he optado por dejarlo en casa, porque cada día acababa en un atasco u otro. Prefiero tardar 40 minutos más y venir en transporte público", comenta Alba Aguilera, una estudiante de Esparreguera (Baix Llobregat), que también trabaja en la ciudad. "Mis clases y mi horario de trabajo coinciden con las horas de más afluencia y el tráfico para acceder es una locura. Además, yo estudio en Poblenou y cruzar el centro en horas punta es prácticamente imposible, y más si buscas aparcamiento. Al final acabas pagando un párking o viniendo en transporte público aunque eso te implique perder más rato en el trayecto", concluye Aguilera. Como ella, son muchos los usuarios que sufren las consecuencias diarias del tráfico en el acceso diario a la capital catalana.

Una odisea diaria

Carlos Martínez reside en Mataró (Maresme), pero trabaja en El Prat (Baix Llobregat). En su caso, cruza Barcelona diariamente para poder llegar a su puesto de trabajo y los fines de semana regresa a la ciudad a comprar o a pasear. "Cuando se trata de bajar a Barcelona centro, se te quitan las ganas de bajar en coche. Yo habitualmente utilizo mi vehículo tanto para ir a trabajar como para ir al centro pero el acceso es caótico, especialmente los días de diario", explicaba Martínez, piloto de profesión.

En el caso de Norah Jiménez, una estudiante de Palafolls (Maresme), ha decidido hacer un esfuerzo y trasladar su residencia a Barcelona. El viaje desde cualquier punto del Maresme o la Selva hasta Barcelona implica retenciones y tráfico diarios a la entrada de la ciudad que muchas veces implican o levantarse mucho antes para poder entrar antes de que empiecen las retenciones o bien resignarse a las colas en la entrada por la C-31. "Al final venir cada día cansa, porque ya no es solo el trayecto, sino las colas que te encuentras, eso si decides venir en coche, porque si vienes en tren es imposible saber cuándo vas a llegar. Por esto he decidido trasladarme a Barcelona", comenta la estudiante. Además, la dificultad de aparcamiento -y más gratuito- es otro de los problemas que se encuentran una vez salen del caótico tráfico de la ciudad. "Como estudio en la Pompeu Fabra, normalmente intento aparcar en el párking del Centro Comercial Glòries porque tiene dos horas gratis, pero la mayoría de las veces me toca pagar algo más porque encontrar aparcamiento en la calle es misión imposible" , explicaba Jiménez resignada.

Una dificultad añadida

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La Zona de Bajas Emisiones (ZBE), además, ha implicado que muchos de los conductores ya no puedan entrar con sus vehículos a causa de las restricciones, cosa que dificulta el acceso a muchos residentes de fuera del área metropolitana donde el transporte público es más escaso. "Normalmente paso por las rondas, pero los fines de semana acostumbro a bajar a comprar al centro. Actualmente me supone un problema acceder, no solo por la cola que te encuentras al entrar por la C-31, sino porque tengo un coche que ya no puede entrar a la ciudad por las restricciones de la ZBE. Tengo que depender del vehículo de mi pareja o tengo que adaptarme a los horarios", explica Carlos Martínez.

Los afortunados que tienen moto, como es el caso de Sergio Barranco, han encontrado en la moto una alternativa al coche para poder moverse. "Mi coche, en breve, dejará de poder entrar a la ciudad. Entre otras cosas, por eso decidí dar el paso y comenzar a utilizar la moto. Es cierto que a nivel de confort es mucho más cómodo el coche, pero al final el tiempo prima y perder tantas horas a la semana en atascos y en buscar aparcamiento acaba cansando", explicaba este ingeniero de energías, residente de Santa Coloma de Gramenet.

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