Luis Sanz-Menéndez: "La investigación en las empresas genera riqueza"

El investigador del CSIC ha coordinado un estudio sobre el estado de la investigación y la innovación en España y Portugal

Luis Sanz-Menéndez, investigador del CSIC, la semana pasada, en Madrid.

Luis Sanz-Menéndez, investigador del CSIC, la semana pasada, en Madrid. / JOSÉ LUIS ROCA

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Montserrat Baldomà

La limitada implicación del sector privado en la investigación sigue siendo un desafío en España. Esta es una de las conclusiones del dossier ‘Investigación e innovación en España y Portugal’, del Observatorio Social de la Fundación ‘la Caixa’, coordinado por Luis Sanz-Menéndez, del Instituto de Políticas Públicas y Bienes Públicos del CSIC, y Tiago Santos Pereira, de la Universidad de Coimbra. 

¿Por qué no investigan las empresas? 

Respondo con otra pregunta: ¿Cuál es el principal problema de las empresas? No perciben que sea la falta de investigación; tienen otros problemas, la financiación, los mercados, la exportación, las trabas burocráticas… El déficit fundamental es que las empresas españolas invierten muy poco en I+D+i en comparación con las de la UE, que ya invierten relativamente poco con relación a las japonesas, americanas o coreanas. 

¿Sin el sector privado no hay innovación posible?

Hay capacidades de investigación en el sector público, pero seamos realistas, las empresas son las que convierten el conocimiento y esas capacidades en riqueza, bienestar social, empleo... Preparar los productos para que sean vendidos a los mercados exige capacidades radicalmente distintas de las que se tienen en el sistema público de investigación. Por eso surgen las ‘spin off’ cuando hay alguna oportunidad de negocio. 

El déficit viene de lejos. ¿Hemos avanzando o retrocedido en los últimos años? 

Estamos casi como estábamos hace 20 años, mientras que nuestros socios o competidores han avanzado significativamente, lo cual nos pone en peor situación. Hay dos elementos que se asocian a esa menor inversión. Uno, la estructura productiva. Nuestra economía se ha desindustrializado más que, por ejemplo, la alemana o la austríaca, y consolidado su especialización en los servicios, como el turismo. Y en los servicios, la intensidad de la inversión en investigación es inferior. Dos, el tamaño medio de las empresas. En España y Portugal hay muchas menos empresas medianas y grandes que en otros países. Además de estructura y tamaño, hay un tema de esfuerzo inversor. Invertimos menos en investigación y por tanto preparamos menos el futuro. 

¿En qué espejo europeo deberíamos mirarnos? ¿El alemán?

Alemania es una máquina de exportar productos manufacturados. La actual crisis de los suministros comportará, sospecho, una modificación radical de la estructura del comercio mundial y una reconducción de las cadenas globales de suministro. Es una oportunidad para repensar la estructura productiva española. La buena noticia para la investigación y la innovación es que España goza de buena posición en dos de los sectores de futuro, como son la digitalización y las tecnologías asociadas a la transición climática, como las energías eólica o solar.

¿Cómo se corrige la situación? 

La observación de lo que hacen otros países puede ser fuente de inspiración. Por ejemplo, cómo ayudan los gobiernos a las empresas; en España el apoyo gubernamental en I+D está concentrado en subsidios directos, cuando la mayoría de países más potentes han cambiado a un mix basado en el apoyo indirecto a través de incentivos fiscales a la inversión en I+D. Otra forma es fomentar el empleo de personal altamente cualificado en el sector productivo, especialmente en las pymes; también promocionar centros tecnológicos que transfieran conocimiento a las empresas; favorecer más colaboración entre la empresa y la universidad y cambiar la mentalidad que aún perdura en la formación doctoral en España; la gente sigue teniendo las expectativas de hacer carrera académica y pocos de estos doctorandos piensan en modelos alternativos de desarrollo profesional en las empresas.

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