Problemas para conciliar

6 de cada 10 mujeres sufren penalización laboral por ser madres

  • Son ellas las que siguen pidiendo las reducciones de jornada o renuncian al mercado laboral para el cuidado de los niños, según un sondeo en el que han participado más de 50.000 españolas

Una madre con las actividades cotidianas del cuidado de sus hijos

Una madre con las actividades cotidianas del cuidado de sus hijos / Ferrán Nadeu

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Patricia Martín
Patricia Martín

Periodista

Especialista en sanidad, igualdad, violencia machista, infancia, consumo

Escribe desde Madrid

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Los deberes. Los grupos de Whatssapp del colegio. La planificación de la ropa o las comidas, con su lavadora diaria. La visita al pediatra. Y como no, la organización de los cumpleaños. Todas estas tareas y muchas más recaen mayoritariamente en los hombros de las madres, por mucho que se haya ampliado el permiso de paternidad y cada vez haya más hombres que asumen con gusto y empeño el cuidado de sus hijos. Pero la última encuesta sobre conciliación realizada por la Asociación Yo No Renuncio, del Club Malasmadres, en la que han participado más de 50.000 españolas (en concreto 51.627) revela que las madres siguen asumiendo "la gestión y organización del trabajo reproductivo", lo que les penaliza en el trabajo formal, según explica Maite Egoscozabal, responsable de investigación social del colectivo.

En concreto, el macrosondeo señala que seis de cada diez mujeres (el 64%) ha sufrido penalización laboral por ocuparse del trabajo extra que implica el cuidado de los niños, los mayores o las tareas de la casa. En ese porcentaje se incluyen las reducciones de jornada, las que han abandonado el mercado laboral o las que han rechazado empleos por sus horarios. Y el 57% han asumido por ello pérdida de ingresos (dado que las reducciones o excedencias van acompañadas de una merma de salario proporcional).

Y con bastante incomprensión laboral por parte de jefes o amigos. 4 de cada 10 encuestadas señala que se ha sentido minusvalorada en su empleo o entorno social tras ser madre, con frases como esta: "Cuando me reduje la jornada me dijeron, qué suerte, ahora a descansar".

El papel de la mujer

El sondeo certifica además que son las madres las que mayoritariamente (en más de un 70% de las familias) están pendientes de las relaciones de amistad de sus hijos, de los deberes, de las fiestas de cumpleaños o de atender a los mails y grupos de Whatsapp del colegio, así como de la planificación de las comidas o las cenas. Y el 65% son las responsables de gestionar las emociones de sus hijos.

Uno de los problemas que refleja el estudio es que en el "proceso de socialización se atribuye a las mujeres la responsabilidad de cuidar a la familia y sostener emocionalmente el hogar, mientras que a los hombres se les asigna el papel principal de sostener económicamente el hogar". Por ello, son ellas las que mayoritariamente piden la flexibilidad horaria o la reducción de jornada y un 49% admiten que les cuesta delegar.

Sienten que tienen que ser ellas las que tienen que supervisar todas las tareas doméstico-familiares, como reflejan las siguientes reflexiones recogidas por la investigación social: "Me cuesta delegar porque lo he intentado todo y, aún así, las cosas se quedan sin hacer. Por ejemplo, el niño no pasa la revisión o va al colegio con las zapatillas que no le tocan ese día. Y así miles de ejemplos" o "Él suele hacer tareas concretas, generalmente a petición mía, pero la planificación, la organización... Suele ser cosa mía y veo difícil delegar porque al final no sé hace todo lo que hay que hacer".

Coste personal y emocional

Todo ello tiene un coste personal para las madres, que admiten que tienen menos de una hora libre al día para ellas (el 65%) o incluso menos (el 20%), lo que contribuye a aumentar aún más el tercero de los costes: el emocional. El 73% de las mujeres declara sentirse agotada prácticamente a diario por las tareas domésticas. Pese a ello, el 66% indica que no ha pedido ayuda psicológica aunque se siente desbordada y triste.

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"La falta de conciliación en España tiene un alto coste para las mujeres", asegura Laura Baena, presidenta de la Asociación Yo no Renuncio, quien recuerda que a la ausencia endémica de medidas de conciliación en España se ha unido en los dos últimos años la pandemia que "si ha dejado claro algo, es que la conciliación no existe, convirtiéndose en un sálvese quien pueda". "Conciliamos como podemos y a costa del esfuerzo personal, laboral y emocional de las familias", remacha. Asimismo, Baena subraya que "la conciliación no se soluciona con una única medida, como los permisos de siete días que el Gobierno prevé incluir en la ley de familias". En su opinión, este problema "necesita de un cambio transversal y un compromiso político e institucional que no llega, como un pacto nacional".  

En los últimos años el Gobierno ha igualado los permisos de maternidad y paternidad y ha puesto en marcha el Plan Corresponsables. Si bien, esta última iniciativa, que se está traduciendo en la apertura de ludotecas o la ampliación de horarios de guardería o extraescolares en colegios, es una "política semilla" que no llega para cubrir todas las necesidades.