Lucha contra la pandemia

España afianza la caída de la sexta ola: todos los indicadores continúan a la baja

  • La incidencia se sitúa en 2.299 casos, un 15,5% menos que hace una semana, y la ocupación hospitalaria también desciende un 11,2%

Una mujer con mascarilla se dispone a entrar en una tienda, en el Portal de l’Àngel de Barcelona.

Una mujer con mascarilla se dispone a entrar en una tienda, en el Portal de l’Àngel de Barcelona. / MANU MITRU

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Juan Ruiz Sierra
Juan Ruiz Sierra

Periodista

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Todos los indicadores coinciden: el pico de la sexta ola ha quedado atrás. Tanto los contagios como la ocupación hospitalaria llevan semanas cayendo, de forma lenta pero constante, y la situación de la incidencia en España es más favorable que la de la mayoría de los países del entorno europeo. Según los datos divulgados este viernes por el Ministerio de Sanidad, en los últimos 14 días se han diagnosticado 2.299 casos por cada 100.000 habitantes. En Alemania, Dinamarca, Portugal y Francia los niveles de transmisión son muy superiores. Solo en Italia la situación es similar a la española. 

Hace justo una semana, la incidencia acumulada en el Estado se situaba en 3.078, un 15,5% más que en estos momentos. Entonces había 18.393 pacientes ingresados, 2.060 de ellos en las UCI. Ahora, en cambio, la ocupación hospitalaria se sitúa en 16.326 personas (un 11,2% menos), mientras que en las unidades de cuidados intensivos hay 1.880. Las autonomías con las UCI más saturadas siguen siendo Catalunya, con un 37,62% de estas camas ocupadas por ingresados por covid; Aragón, con un 28,51%, y Baleares, con un 25,08%, que se sitúan en el nivel de riesgo considerado muy alto según el baremo de Sanidad, fijado en el 25%. 

Los niveles de incidencia discurren, a grandes rasgos, en paralelo a los anteriores indicadores. Así, Catalunya se sitúa en 3.825, por encima de Murcia (3.406), la Comunitat Valenciana (3.380), Cantabria (3.356) y Aragón (3.300). Los menos afectados por esta sexta ola son Andalucía (788), Canarias (945) y Madrid (1.277). 

La desescalada

La caída de casos coincide con la decisión de la mayoría de las comunidades, a lo largo de las últimas dos semanas, de relajar las restricciones que aprobaron ante las recientes Navidades. En Catalunya, que fue la autonomía que aplicó medidas más duras, dejaron de estar en vigor hace una semana las limitaciones de aforo en la restauración, los gimnasios y los eventos culturales, así como el número máximo de personas que pueden participar en reuniones, y este domingo será la última jornada con el ocio nocturno cerrado. Aragón, Euskadi y Canarias dejaron el jueves de exigir el pasaporte covid.

Al mismo tiempo, la titular de Sanidad, Carolina Darias, anunció este viernes que la mascarilla en el exterior, la única medida pactada entre el Gobierno y los territorios a finales del pasado año y una de las más controvertidas y criticadas por los epidemiólogos debido a que los contagios al aire libre resultan muy poco frecuentes, dejará de ser obligatoria el jueves de la próxima semana, siempre que esta tendencia descendiente se mantenga. “Llevamos ya tres semanas en los que todos los indicadores están descendiendo”, dijo la ministra. 

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Aun así, pese a esta constante caída de los contagios en los últimos tiempos y a que el impacto en los hospitales ha sido menor que en periodos anteriores debido a la extensión de las vacunas (el 90,8% de los mayores de 12 años ya cuentan con la pauta completa), España nunca había alcanzado en estos dos largos años de pandemia una incidencia como la registrada en esta sexta ola, marcada por la irrupción de la variante ómicron, mucho más infecciosa que las sufridas con anterioridad. Y los 2.299 casos por cada 100.000 habitantes notificados durante los últimos 14 días que refleja el informe del Ministerio de Sanidad de este viernes, jornada en la que se registraron 195 nuevas muertes por covid, elevando el total de decesos desde 2020 a 94.235, suponen en realidad solo una aproximación a la baja de la cifra real, que resulta imposible de conocer. 

Los expertos señalan que para saber con mayor precisión el nivel de contagios, los ciudadanos deberían hacerse entre dos y tres test a la semana. El infradiagnóstico por parte de las comunidades autónomas, que se comportan de forma distinta a la hora de realizar estas pruebas, y el hecho de que no todas ellas reporten los positivos identificados en farmacias, provocan, además, que la comparación entre territorios no resulte muy fiable.