Investigación

La médica que detecta y combate unos raros cánceres en Asturias

Carmen Fernández- Cedrón investiga para detectar a tiempo tumores de nariz y oído, que son poco frecuentes, buscando rastros en la sangre o en marcadores moleculares: “En el HUCA se trabaja mucho en el laboratorio”

La médica que detecta y combate unos raros cánceres en Asturias
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Mónica G. Salas

Carmen Fernández-Cedrón Bermejo está haciendo un sobreesfuerzo. A su trabajo asistencial, como médica en tercer año de residencia en el servicio de Otorrino del HUCA, suma ahora el doctorado. “Aquí –asegura– se hace mucha investigación y yo quería ser como ellos”. Ellos son, entre otros, José Luis Llorente Pendás, jefe de Otorrinolaringología del Hospital Universitario Central de Asturias, y Mario Hermsen, investigador del ISPA. Ambos le dirigen la tesis. “Es cierto que en el servicio ya hay una dinámica, el camino está hecho y siempre tenemos doctorandos. Hacer una tesis es una oportunidad”, dice Llorente, que es también catedrático de la Universidad de Oviedo y decano de la Facultad de Medicina. “La investigación lo que da a un especialista es conocimiento sobre el lenguaje de la ciencia básica y también le abre la puerta de la carrera académica”, agrega.

Fernández- Cedrón, leonesa de 27 años, que lleva desde los 18 en Oviedo, dedica las tardes y los fines de semana, siempre y cuando no tenga guardias, al estudio del cáncer. En concreto, a los tumores nanosinusales –comprenden las fosas nasales y los senos paranasales– y del oído. El trampolín a este campo de investigación se lo dio el máster en Biomedicina y Oncología Molecular de la Universidad de Oviedo, en donde realizó un trabajo precisamente sobre los tumores de la nariz. Este tipo de cánceres, detalla José Luis Llorente Pendás, son “raros”, debido a su baja prevalencia y afecta sobre todo a personas que trabajan con madera, “pero tiene una gran importancia social y laboral”. El servicio de Otorrino del HUCA, formado por casi una veintena de facultativos, es referente nacional en este ámbito y desde los años 90 ha atendido alrededor de 300 casos. Se trata de una cifra muy superior a la registrada en otros hospitales del país. De ahí el interés del equipo de Llorente por estudiar estos tumores y dar esperanzas a sus pacientes.

¿Cuál es la aportación de Carmen Fernández- Cedrón? Buscar el mejor modelo para hacer la biopsia líquida. Es decir, una prueba que permita detectar en la sangre componentes del tumor. “Esto nos serviría tanto para el diagnóstico inicial como una vez que los pacientes sean tratados u operados para comprobar que el cáncer ha recidivado o no”, explica la joven. En estos momentos, está esperando resultados de un laboratorio de Holanda, que es el que se está encargando del proceso de secuenciación. El otro tumor en estudio, el del oído, es también raro y Carmen Fernández- Cedrón trata de encontrar para él marcadores moleculares que puedan predecir su agresividad o la posibilidad de tratamientos dirigidos, lo que se conoce como medicina de precisión. “Aquí analizamos el tumor directamente –no la sangre a diferencia del anterior–, también realizamos trabajos de secuenciación y, finalmente, la inmunohistoquímica –consiste en detectar, amplificar y hacer visible una proteína–”, detalla. En este sentido, las compañeras del servicio de Otorrinolaringología del HUCA y Mario Hermsen han logrado desarrollar una línea celular; dicho de forma coloquial, un “tumor inmortal”, muy útil para hacer pruebas en el laboratorio. “Esto pocas veces se ha conseguido o puede ser, incluso, la primera vez”, celebra José Luis Llorente.

Este tumor inmortal “nos servirá para testar fármacos. Si le echamos uno y vemos que crece, es que no funciona como inhibidor. Si empleamos otro y para de crecer, entonces tiene posibilidades y exige más estudios. Todo esto, por supuesto, se hace de momento in vitro”, agrega. La obtención de la línea celular no fue un trabajo fácil, ya que requirió intentarlo muchas veces sin éxito. Carmen Fernández- Cedrón también advierte que “ningún cáncer es igual a otro”, por eso hay que avanzar en la medicina de precisión. “Esto es como los hermanos. Aunque tengas diez, ninguno es igual a otro. Hay que tratar cada uno de forma diferente”, abunda Llorente.

Por casualidad

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La leonesa confiesa que eligió hace tres años la especialidad médica de Otorrinolaringología casi por casualidad. “No me lo había planteado en la vida. Me tocó rotar en este servicio durante la carrera y me dije: ¿Por qué no? Lo que me gusta de esta especialidad es que es muy variada, tiene rangos de edad muy amplios y combinas consulta con quirófano”, explica. La investigación supone un trabajo extra, pero necesario. “Aprender la metodología científica me parece fundamental. El doctorado me aporta formación, entender los mecanismos de los tumores, por qué unos se tratan de una manera y otros de otra, por qué algunos acaban curándose y otros no...”, expresa. Se trata, en definitiva, de entender todo el trabajo que desarrolla a nivel clínico.

La médica leonesa acabará el año que viene su residencia en el HUCA sin tener muy claro su futuro. Cuenta que quedarse en Asturias es una opción, aunque también su tierra le tira, después de nueve años fuera de casa. Lo que sí que tiene claro es una cosa: “Cuando te metes en medicina, lo haces por el trabajo asistencial. Pero no me gustaría perder esto: la investigación”. La estudiante de doctorando hace ciencia gracias a la financiación captada por su equipo. “La función del director también es conseguir dinero. Ahora ya estoy buscando para los siguientes doctorandos”, sostiene José Luis Llorente.