Recogida de firmas

Por un trato humano de los bancos: la reclamación de los mayores que suma 240.000 apoyos

Un valenciano jubilado lanza una campaña contra la informatización del sector bancario: "Tengo 78 años y me siento apartado por los bancos. Se han olvidado de las personas mayores como yo"

Por un trato humano de los bancos: la reclamación de los mayores que suma 240.000 apoyos
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P.P.D.

"Tengo 78 años y me siento apartado por los bancos [...] Se han olvidado de las personas mayores como yo". Con este contundente alegato ha lanzado su petición en Change.org un valenciano jubilado harto de verse en dificultades con máquinas automáticas y aplicaciones online a la hora de abordar gestiones bancarias. Su iniciativa en el portal de recogida de firmas, lanzada hace unos días, roza los 240.000 apoyos en un llamamiento a las entidades bancarias a recuperar el "trato humano" con sus clientes.

"No paran de cerrar oficinas, algunos cajeros son complicados de usar, otros se averían y nadie resuelve tus dudas. Hay gestiones que solo se pueden hacer online..."

"Yo quiero seguir siendo independiente de ahí que el eslogan de la campaña sea 'Soy mayor pero no idiota'", explica el impulsor, Carlos San Juan, quien espera que esta reivindicación pueda llegar "a los corazones" de los presidentes de estas entidades y del Banco de España.

En su petición, San Juan expone los múltiples problemas a los se enfrenta cuando necesita hacer alguna operación: "No paran de cerrar oficinas, algunos cajeros son complicados de usar, otros se averían y nadie resuelve tus dudas. Hay gestiones que solo se pueden hacer online... Y en los pocos sitios donde queda atención presencial, los horarios son muy limitados, hay que pedir cita previa por teléfono, pero llamas, nadie lo coge y te acaban redirigiendo a una aplicación que, de nuevo, (los mayores) no sabemos manejar, o te mandan a una sucursal lejana a la que quizás no tengas cómo llegar".

Esta digitalización de los servicios bancarios, de la mano de una reducción de la atención presencial, se inició tras la crisis financiera, con la fusión de entidades y la desaparición de oficinas, ajuste que afectó a todos los clientes. Así, en septiembre de 2008 había 2.539 sucursales en la comunidad. A cierre del pasado 2020, según los datos publicados por el Banco de España, quedaban 1.231. En poco más de una década bajaron la persiana 1.308, el 51,5% de la red

Esta tendencia se acentuó con la crisis del COVID-19, cuando el trato de tú a tú se redujo a su mínima expresión. A 31 de marzo de 2021 quedaban en la comunidad 1.195 sucursales operativas, según el último balance del Banco de España, tras la clausura de 157 en un año. En marzo de 2020 había 1.352. El salto a las nuevas tecnologías se llevó por delante 1.344 sucursales en la comunidad –el 51% de la red– desde los máximos registrados a mediados de 2008. Cada vez hay menos oficinas físicas y con prácticamente todos los servicios disponibles a través del canal online.

Este nuevo ajuste afectó especialmente al ámbito rural en nuestra comunidad, que sufrió el cierre de numerosas sucursales. Esto provocó la movilización de los vecinos afectados, en su mayoría población envejecida, que ya no podían cobrar sus pensiones en metálico como venían haciendo. A mediados de 2021, en 45 concellos no quedaba ni una sola sucursal mientras que en otros 118 sobrevivía una.

La digitalización de todo el negocio bancario ha dificultado enormemente la gestión de las personas mayores de sus fondos. "Antes entrabas en la caja y hacías un pago o cualquier otra gestión, pero cada vez más, para trámites sencillos, te exigen usar tecnologías complejas que muchos no sabemos utilizar", constata el impulsor de la iniciativa, que reclama un trato "más humano".

"No nos negamos a la informatización pero que nos den tiempo y que mantengan oficinas y personal para la atención directa con los mayores"

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"No nos negamos a la informatización pero que nos den tiempo y que mantengan oficinas y personal para la atención directa con los mayores. No puede ser que de un día para otro se imponga una dictadura informática y que sea homogénea en todas la entidades", recalca San Juan.

En Change.org insiste en que "muchas personas mayores están solas y no tienen nadie que les ayude" y exige que "los bancos atiendan a las personas mayores sin trabas tecnológicas y con más paciencia y humanidad, y que mantengan oficinas abiertas donde pueda atenderte una persona; que no todo sea por internet".